El debacle de Anaya

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Maestro en Estudios Políticos y Sociales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Autor de los libros: «2006: El año del complot» y «2012: Reflexiones sobre el proceso electoral», actualmente se desempeña como académico de la FCPyS/UNAM. También es colaborador de la Revista Zócalo y Antena Radio. twitter Twitter

El posible impacto que han tenido estos debates, pero principalmente el último, será limitado para lograr acercar a Ricardo Anaya a una zona de real competencia con AMLO.

El 12 de junio se celebró en Mérida, Yucatán, el tercer y último debate presidencial. En este ejercicio al igual que los anteriores, los aspirantes a ocupar el máximo cargo de México, aprovecharon este espacio para dirigir un mensaje a la ciudadanía y con ello presentar su proyecto de nación.

Como en los pasados debates, éste nuevamente se caracterizó por la serie de señalamientos y descalificaciones de ambos candidatos. Por una parte olvidaron nuevamente que estos espacios sirven para que la ciudadanía tenga una idea más clara de lo que harían cada uno de los aspirantes de llegar a la presidencia.

El Instituto Nacional Electoral (INE), buscó desde el primer debate efectuado en la Ciudad de México (20 de abril), que este ejercicio no fuera una arena de lucha libre. Para ello siempre ofreció a los candidatos reglas muy claras de qué hacer y qué no hacer.

Pero resulta que estas reglas desde el primer debate no fueron lo suficientemente claras para los candidatos a la presidencia, pero en especial para Ricardo Anaya (PAN-PRD-MC) quien desde el primer debate aprovechaba burlar estos acuerdos con el claro objetivo de mostrarse como un personaje hábil, seguro, pero sobre todo contestatario.

Bajo esa lógica Ricardo Anaya buscaría a toda costa llevarse el triunfo de estos tres ejercicios. Lo cual consiguió claramente en el primero de ellos y no tan clara en el tercero. Pero vale preguntarse ¿Por qué no han tenido el impacto que pretendía Anaya?

La respuesta podría ser sencilla, al argumentar que en la historia de los debates estos relativamente han tenido poco impacto en el resultado de los comicios. Pero más bien quiero dar un punto de vista distinto, y por el cual Ricardo Anaya no ha terminado de convencer a la ciudadanía:

  1. El discurso. Desde que iniciaron las campañas electorales he podido ver que el panista ha mantenido una parte sustancial de su discurso y esto es que con el uso de la tecnología México saldrá adelante, no olvidemos que el inicio de su campaña fue una convención de personas que buscaban generar herramientas desde la tecnología para mejorar el quehacer de la administración pública. Lo cual no está mal, todo lo contrario, es interesante la propuesta de generar mecanismos tecnológicos con el fin de agilizar los trámites, el problema es dónde se está pensando aplicar esto, estaría bien si fuéramos un país europeo donde la brecha digital entre sus habitantes es de menos del 5 por ciento, caso contrario al de México donde la brecha, según datos el IFETEL, es de más del 40 por ciento.
    Ahora, no por el simple hecho de tener las herramientas se logrará la transformación. Ese es el argumento que han manejado los gobiernos panistas de Vicente Fox (enciclomedia) hasta Enrique Peña Nieto (México Digital), sino más bien olvidan que antes de tener el aparato debemos saber usarlo en pro del objetivo que pretendemos. Situación que olvida por completo Anaya, y que presentó en el tercer debate como la solución ideal para sacar adelante la educación de este país, y una de sus propuestas fue dotar a todos los estudiantes de nivel medio superior y superior de un smartphone, para que estos puedan entrar en la dinámica de un mundo conectado, olvidando que la gran mayoría de los jóvenes hoy en día ya cuentan con ese tipo de herramientas, según la última encuesta realizada por el IFETEL, de hecho son la parte poblacional que más está en contacto de estos dispositivos.
  2. El contexto va de mano del anterior punto. Ricardo Anaya ha venido presentándose en distintas partes del país usando el mismo lenguaje: “tecnología es igual a progreso”. Bueno, después del segundo debate sumó el elemento “paz”, pero olvidando que la situación que vive una persona del sur no es la misma que una persona del norte del país. Y esto lo podemos ver  en los distintos actos que ha sostenido el candidato, por lo regular casi la gran mayoría se ha celebrado en espacios controlados como: auditorios, arenas, estadios, salones, entre otros, con  el claro objetivo de poder asegurar un lleno y mostrar al público en general su supuesto poder de convocatoria.
  3. Situación económica. Ricardo Anaya, hasta este momento no ha podido ser lo suficientemente claro para evitar el juicio de la ciudadanía, no sólo en el caso del supuesto lavado de dinero en el que está involucrado, sino más bien en el tema de estar muy alejado de la realidad de millones de mexicanos, entre los reportajes o notas que han sacado sobre sus giras, el periodista Álvaro Delgado ha entrevistado a personas que han acudido a los mítines del panista, y en muchas ocasiones los entrevistados han mencionado que Anaya vive y ha vivido en otro México, ese México marcado por la opulencia y que nunca ha parecido de las carencias del día a día.

A manera de conclusión, el posible impacto que han tenido estos debates, pero principalmente el último, será limitado para lograr acercar a Ricardo Anaya a una zona de real competencia con AMLO. Pero esto se debe principalmente a que el panista ya tocó su máximo de posibles votantes en estas elecciones, esto no por los debates sino porque realmente no supo conectarse con la inmensa mayoría de las personas, y si a esto le sumamos que según los datos del INE, este tercer debate ha sido el que menos espectadores tuvo de los 3 ejercicios celebrados y que el 14 de junio inició oficialmente el Mundial de fútbol. Las aspiraciones y el impacto que Anaya necesitaba para remontar esta elección son una labor verdaderamente titánica. Si Anaya no pudo convencer al electorado en más de 70 días de campaña electoral, será imposible que lo haga en 15 días que le restan a esta contienda electoral.

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