El error de Anaya

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Maestro en Estudios Políticos y Sociales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Autor de los libros: «2006: El año del complot» y «2012: Reflexiones sobre el proceso electoral», actualmente se desempeña como académico de la FCPyS/UNAM. También es colaborador de la Revista Zócalo y Antena Radio. twitter Twitter

La estrategia de extrema confianza que mostró Anaya previa al debate fue precisamente lo que lapidó posiblemente subir en las encuestas.

Todo el país sabe que Ricardo Anaya es un gran orador, lo ha demostrado en muchísimas ocasiones, tiene grandes habilidades para la palabra y también sabemos que es un gran estratega, sabe hacer movimientos inteligentes; prueba de ello fue lograr la candidatura presidencial a costa de derrotar a políticos con mayor carrera que el ex presidente nacional del Partido Acción Nacional (PAN).

Sin embargo, el pasado 20 de mayo, Ricardo Anaya cometió el grave error de llegar con muchísima confianza al segundo debate presidencial, celebrado en Tijuana, Baja California. Tanto él como su equipo de campaña dieron por cantada su victoria previa a este encuentro entre candidatos, a tal grado que en un vídeo difundido un día previo en sus redes sociales, se mostraba a una Ricardo Anaya golpeando una pera de boxeo, haciendo alusión que estaba preparado para el combate.

Y realmente así llego. En su primer intervención se vio decidido, tranquilo y con mucho ímpetu. Todo en teoría iba conforme al plan. De hecho cuando el candidato de la Coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, dijo en su primer réplica que “no caería en provocaciones”, fue el momento de más regocijo para Anaya, porque sabía que podía golpetear a su adversario y éste no haría nada.

Pero no se dio cuenta que esa fue desde el inicio la estrategia comunicativa y política de AMLO. En una segunda ronda de réplicas, López Obrador dio nuevamente los datos de inversión durante su gestión, algo que en estricto sentido no era necesario hacer, pero supo justificarlo y en esa intervención llamó mentiroso a Anaya y mostró sus datos. Precisamente después de esa intervención fue cuando Anaya tomó el micrófono y violentando el acuerdo de espacio personal de cada candidato debidamente limitado por una línea, decidió pasarla y ponerse frente a frente de AMLO. Lo que este no esperaba fue la respuesta del tabasqueño quien al percatarse de la proximidad de su adversario decidió sacar su cartera y esconderla. Lo cual desarmó por completo al joven panista.

Según los diversos hashtags que se formularon, la cartera de AMLO se volvió tendencia entre los usuarios de esa red y de otras. El efecto fue devastador para Anaya y su equipo, de hecho se vio durante el resto del debate, ya que mermó toda la actuación de Anaya, al grado que trató de ocultar su incomodidad con una sonrisa. Lo demás ocurrido en el debate fue exactamente lo mismo, un AMLO contestatario a su  estilo pero respondiendo.

Anaya supo desde ese momento que no podría ganar el debate como el tenía previsto y así fue, los comentarios y sondeos realizados tras este ejercicio demostraron precisamente eso, que el gran ganador fue AMLO. Y para ello, y con esto concluyo, la estrategia de extrema confianza que mostró Anaya previa al debate fue precisamente lo que lapidó posiblemente subir en las encuestas y con ello lograr acercarse y triunfar en su carrera presidencial.

Sin embargo aún falta tiempo y un debate por celebrarse, pero justo en ese tiempo se avecina precisamente un elemento distractor por naturaleza, inicia el mundial de fútbol y con ello la mayor parte de la atención de la sociedad estará en esa justa deportiva que en lo que las elecciones suceda, será todo un reto para Anaya y su equipo que no supo mantener la cautela y el debido respeto a su principal adversario.

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