El mapa del tesoro

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Es Director de Administración y Finanzas en el Servicio Geológico Mexicano (SGM), donde su liderazgo ha sido fundamental para que le Organismo obtuviera el Premio Nacional de Calidad 2017, en la categoría de “Organización Grande”. Es graduado del Programa Senior Excecutive Fellows, en Harvard Kennedy School, y egresado del Programa de Alta Dirección D-1, del IPADE Business School, Universidad Panamericana y del Programa de Alta Dirección de Entidades Públicas, por el Instituto Nacional de Administración Pública, A.C. (INAP).

La estrategia, al igual que el mapa del tesoro, genera enfoque en lo que realmente se desea. Su diseño requiere de creatividad, apertura y motivación para convencer de que realmente se merece eso que se plantea alcanzar.

“No planear es planificar el fracaso”
Alan Lakein

Pocos han tenido tan presente el valor de la planeación como Alan Lakein, autor de la gestión del tiempo personal, graduado de la Universidad Johns Hopkins y la Harvard Business School, quien acuñó la frase: “No planear es planificar el fracaso”.

La mayoría de nosotros hemos escuchado infinidad de veces las frases: plan de vuelo, carta de navegación, hoja de ruta y, desde niños, supimos de la existencia del “Mapa del Tesoro”… esta idea en sí era fascinante. Queríamos tener uno… conocerlo. Pero otros fuimos más allá y nos atrevimos a elaborar un mapa, escondiendo “tesoros” de fantasía, que nos dejara el placer de poseer nuestro propio “mapa del tesoro escondido”. Un tesoro que nadie pudiese encontrar, a menos que tuviera en sus manos el mapa que habíamos elaborado “sabiamente”.

La verdad es que, en diversas formas, muchos hemos tenido la oportunidad de poseer ese mapa del tesoro que, más tarde, hemos encontrado una vez habiendo hecho el recorrido correspondiente. Sólo que el tesoro no siempre es como lo imaginamos en nuestra infancia o, peor aún, ni siquiera hemos estado conscientes de haberlo alcanzado.

Otros, en cambio, desafiaron toda lógica y adversidad, y se atrevieron a elaborar ese mapa del tesoro confiando en sus fortalezas, capacidades e intuición; después recorrieron el mapa y… ¡Sorpresa! Ahí estaba el tesoro. Pero, ¿Cómo lo hicieron? La buena noticia es que esta historia puede estar al alcance de todos nosotros. Su elaboración y recorrido solo depende del interés, disciplina, paciencia y confianza. Ese mapa es: “La Estrategia”.

La historia ha reconocido a un sinnúmero de elaboradores de mapas de tesoros. Grandes genios que asumieron un liderazgo ejemplar, que hicieron gala de la creatividad y desplegaron sus recursos al elaborar sus brillantes estrategias, entre los que podríamos mencionar a: Julio César, Guillermo el Conquistador, Alejandro Magno, Genghis Khan, entre otros. En todos los casos el liderazgo, que asumieron estas grandes personalidades de la historia, es incuestionable. Fueron grandes líderes y sus resultados fueron contundentes y definitorios. Todos ellos tuvieron una estrategia, ya sea que estuviera expresada en documentos, formalmente, o que estuviera resguardada con celo en sus mentes.

La estrategia se ha manifestado en el campo militar. Campo al que se le atribuye su origen y, cuya aplicación ha definido el resultado de las batallas que, a lo largo de la historia, ha distinguido a los grandes estrategas por su capacidad para inclinar a su favor las más complicadas campañas militares, aprovechando los elementos que, al entrar en juego, generan ventaja sobre sus adversarios, como son: el terreno, el número de miembros de su ejército, la logística, la tecnología, el conocimiento de las limitaciones de sus adversarios, el conocimiento de sus propias limitaciones y fortalezas, la innovación, el replanteamiento de paradigmas, la lectura del momento correcto para la acción, así como la estratégica destrucción de las posiciones de su adversario.

Han destacado los grandes genios militares con estrategias complejas, construidas para lograr la meta perfectamente definida, como las que diseñaba y ponía en práctica Napoleón Bonaparte, al combinar de manera “prodigiosa” el ingenio de su habilidad bélica con su habilidad política. Así pues, resultó fundamental la elaboración de una estrategia, y su ejecución permitió alcanzar la meta propuesta.

La estrategia, al igual que el mapa del tesoro, genera enfoque en lo que realmente se desea. Su diseño requiere de creatividad, apertura y motivación para convencer de que realmente se merece eso que se plantea alcanzar.

La visión de lo que se desea otorga claridad en la elaboración de la estrategia, teniendo presente que esa meta que se plantea espera en el otro extremo del camino. Medir el avance es fundamental, y los indicadores que se construyan permitirán mantener el camino correcto para evitar el descarrilamiento, optimizando el tiempo y empleo de recursos, ajustando la velocidad del avance y las actividades desplegadas durante la ejecución.

Lograr la meta deseada implica el cumplimiento mínimo de cinco elementos:

  • Tener una visión clara de lo que se quiere alcanzar.
  • Plantear con claridad la meta.
  • Elaborar la estrategia.
  • Implementar la estrategia.
  • Medir el avance de acuerdo a la estrategia, a través de indicadores claros y sencillos.

Concluimos entonces que el protagonista que hace posible todo aquello que se desea alcanzar y permite coronar el esfuerzo se llama: Estrategia.

Entonces, ¿Ya tienes tu mapa del tesoro? ¿Ya tienes tu estrategia?

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