El sexto candidato

Por Tonatiuh Meaney*

Casi siempre se olvida la existencia inexorable de un efímero candidato: “el rechazo”. Siempre gana pero nunca gobierna y lleva 200 años haciendo campaña

Las apariencias engañan

Hoy existen, sobre las preferencias electorales en México, tres creencias más o menos extendidas que pasan por certezas generalizadas:

  • Amlo va irremediablemente en primer lugar
  • Existe un segundo lugar
  • Amlo es constante, Anaya crece, Meade decrece, Bronco no aparece y Zavala desaparece.

El público en general hace cuentas con las tendencias: que si los votos de Margarita se pasan a Anaya sin considerar que sus puntos son iguales que el margen de error, que si un “misil” moverá unos votos de Amlo a Meade, etc. Como si fueran un grupo cerrado de 5 personas. La gráfica 1, resume las tendencias estadísticas de las encuestas al 30 de abril 2018, con cuyas tendencias mucha gente podrá coincidir.

Gráfica 1.

Pero es una visión incompleta, pues casi siempre se olvida la existencia inexorable de un efímero candidato: “el rechazo”. Siempre gana pero nunca gobierna y lleva 200 años haciendo campaña (parafraseando a los pejefóbicos). Pero siempre está ahí presente, representado por toda la gente que no es poca, que odia la política, que no desea contestar encuestas y que los considera a todos iguales. Es difícil reconocer su importancia por tres factores:

Medición

Para conocer las preferencias electorales sólo tenemos a la estadística, que lo único que garantiza –decía el Dr. Ignacio Méndez–, es que nos equivocaremos; a cambio, dice cuanto podremos equivocarnos. Gracias al reclamo y esfuerzo de miles de personas, las casas encuestadoras que publiquen resultados están obligadas por el Reglamento de Elecciones[1] en su anexo III, a entregar al INE el oro de sus restudios: ¡las bases de datos! Mismas que se publican en su portal[2] para quien guste descargarlas con sus factores de expansión, microdatos de todas las preguntas, perfil del votante, tasa general de rechazo, etc. Permitiendo saber que tan bien construidas están, plantear las preguntas propias y modelar. Tenemos elementos para medir, pero es una tarea que se le deja a los medios de comunicación.

Cambio

Estas mediciones al ser periódicas nos pueden reflejar eso, que alguien ha llamado política líquida –en analogía a Bauman –, es decir, competencia electoral con cambios constantes de la percepción, debidos, sobre todo, a las redes sociales.

Apatía

Gran cantidad de encuestados se niegan a responder, por falta de tiempo, confianza, o sensaciones encontradas. Hay encuestas que registran rechazos de hasta el 70%. Este importante dato casi nunca es publicado, por diversas razones: que no lo comprenda alguien sin conocimientos al respecto, que se descalifique el instrumento, etc. Pero contiene mucha información de las tendencias.

El cándido dato del sexto candidato

La gráfica 2 resume a la tabla 1; los principales resultados de preferencia publicados en encuestas, en tres momentos: precampaña, hasta antes del lunes 12 de febrero, intercampañas desde ese día hasta el 29 de marzo, cuando inician las campañas.

Gráfica 2.

 

Tabla 1. Resultados principales de las encuestas públicas hasta el 30 de abril, incluyendo rechazo.

Fuente: INE. [3]

Se aprecia mediante puntos, la evolución de las preferencias exactas registradas de cada candidato y con líneas la tendencia estadística, pero hemos añadido el Rechazo. En cuanto dividimos el tiempo por etapas, y consideramos el Rechazo cambia la percepción inicial de la gráfica 1. Ahora se observa un proceso más complejo resumido en la tabla 2.

Tabla 2. Crecimiento o decrecimiento real de la tendencia considerando márgenes de error

En realidad, los cambios en las tendencias no tienen que darse internos (del intercambio entre candidatos) sino de afuera, del Rechazo, del “sexto candidato”.

En la gráfica 2, si observamos el comportamiento tendencial de Amlo y del Rechazo, lazaremos más luz al problema. Amlo crece a costa del Rechazo que disminuye. Por eso las campañas negativas no tienen gran impacto, pues las dirigen los mismos rechazados, a quienes muchos electores, ven  como “los políticos de siempre”. Por eso, tienen un efecto contrario al buscado.

Desde esta perspectiva, la creencia de que Amlo va irremediablemente en primer lugar, es aceptable pues, este candidato, si en efecto, se alimenta básicamente de los que se mueven del rechazo a los votantes activos, puede seguir creciendo. Mientras que el segundo lugar que puede ser Meade o Anaya (ya que el margen de error no permite diferenciarlos claramente), si se alimentan básicamente de los movimientos entre votantes activos, no pueden obtener la diferencia suficiente, aun con el retiro consumado de Zavala y potencial de Bronco, para superar al puntero.

Si los estrategas de Meade y Anaya no consideran el papel del “sexto candidato”, el que está moviendo las cosas esta vez, seguirán enfrascados en las tácticas tradicionales que le dan más fuerza al puntero, a costa del sexto candidato. Al parecer así será.

*Tonatiuh Meaney es candidato a maestro en urbanismo, licenciatura en Asentamientos humanos, y criminología criminaslitica, estudiante de matemáticas. Gerente de modelación de Geoestrategias. Profesor de Geoestadística en la UAEMEX.

[1] https://www.ine.mx/normatividad-vigente-materia-encuestas-electorales/

[2] http://www.ine.mx/voto-y-elecciones/encuestas-electorales/principales-resultados-2017-2018/

[3] Notas: No se incluyen aquellas encuestas locales ni las que no publicaron la tasa general de rechazo. Etapa: Pre, precampaña; Int, Intercampaña; cam, campaña. Las encuestas duran de un par de días a una semana, se muestra el día de corte. Las preferencias se muestran por candidato proporción a 1, del total de encuestas válidas. Las proporciones de preferencias por candidatos, no necesariamente suman 1 porque hay indecisos y analistas. El rechazo, se refiere a la tasa general de rechazo, es decir a la proporción de personas que se negó a participar en la encuesta. Se  eliminó a Ríos Piter que aparecía en los resultados de precampaña y a los candidatos marcados como “otros”.

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