El Sr. López

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Maestro en Estudios Políticos y Sociales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Autor de los libros: «2006: El año del complot» y «2012: Reflexiones sobre el proceso electoral», actualmente se desempeña como académico de la FCPyS/UNAM. También es colaborador de la Revista Zócalo y Antena Radio. twitter Twitter

Lo que no recuerda Meade y su equipo de campaña, es que esta campañas ya fue aplicada contra AMLO durante la era de Vicente Fox, y en lugar de perjudicarle resultó beneficiarle.

Hace unos días comenzó  a circular en distintos espacios dos aspectos informativos que deseo destacar. Por una parte se gestó una campaña bien estructurada para comenzar a llamar a Andrés Manuel López Obrador como “López”, se volvió algo reiterativo en los mítines de José Antonio Meade y los miembros de equipo de campaña. Fue interesante cómo Enrique Ochoa Reza, presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) comenzó a decirle “López”, cuando meses previos éste mencionaba el nombre completo del político tabasqueño.

Pero, ¿a qué se debió tan repentino cambio en su forma de llamar a alguien? La respuesta es sencilla: los asesores comunicativos de Meade partieron de uno de los principios de la propaganda política, que es sobrenombrar al adversario, para comenzar a restarle cualidades y con ello denostarlo. Al decirle López buscaron hacer que AMLO sea más terrenal. Sin embargo lo que no recuerda Meade y su equipo de campaña, es que esta campañas ya fue aplicada contra AMLO durante la era de Vicente Fox, y en lugar de perjudicarle resultó beneficiarle, en esa ocasión además de decirle el Sr. López también crearon el sobrenombre “El Peje”, apodo que hasta el mismo AMLO usa para referirse a sí mismo.

Entonces si ya usaron ese principio propagandístico en AMLO y no resultó, ¿por qué volver a usarlo? La respuesta es sencilla: porque los priistas creen que una campaña comunicativa como esta logrará que la sociedad olvide quién es AMLO, y con ello inclinar la balanza electoral hacia su candidato lo cual, desde mi punto de vista, es casi imposible que ocurra porque no basta con sobrenombrar a una persona para lograr que esta desaparezca de la opinión pública, más cuando ha estado en la boca de los mexicanos desde hace más de 12 años.

El segundo aspecto comunicativo que deseo destacar es el referente a los rumores que surgieron hace unos días sobre la posible intervención del gobierno Ruso y de Venezuela en las elecciones federales de nuestro país para beneficiar a AMLO, dichos rumores casualmente fueron denunciados por miembros del equipo de trabajo de José Antonio Meade, lo cuales propiciaron burlas generalizadas por parte de usuarios de las redes sociales, e incluso el propio AMLO se ha burlado de los rumores de sus adversarios.

Pero a qué se debe que estos rumores no lograran el impacto deseado. La respuesta es sencilla, y es porque los estrategas comunicativos no consideraron la base principal de la teoría del rumor. Y es esta: para que un rumor o chisme logre penetrar en el gusto comunicativo de las personas éste debe contener elementos verdaderos, dicho de otra forma, debe basarse en situaciones que realmente existan. Por lo tanto los dichos de que Rusia está interviniendo en las elecciones fue un mal trabajo informativo, porque la misma oficina presidencial desmintió tales enunciados. Los estrategas de Meade debieron estructurar de mejor forma su rumor.

Pero ¿por qué vincular a AMLO con Venezuela y Rusia? Sencillo: en el caso de estos dos países por una parte uno es referente mundial histórico del socialismo y el otro conformó lo que denominó como el nuevo “socialismo-bolivariano”. En ambos casos buscando los ideales de la igualdad, pero atentando con el respeto de los derechos humanos de sus ciudadanos. Pero no es la primera vez que vinculan a AMLO con el ya caído Hugo Chávez, si hacemos memoria esto ocurrió precisamente en las elecciones de 2006, durante una de las campañas negativas más controvertidas de la historia moderna de nuestro país.

Ahora, ¿por qué la necedad de retomar ya dos situaciones informativas que la era foxista y calderonista emplearon y que bien o mal AMLO ha sabido librar? La respuesta es porque a los estrategas de Meade les atemoriza proponer nuevas forma comunicativas para denostar a su adversario, y al decir atemorizar es por el miedo de que en lugar de perjudicar a AMLO este pueda salir fortalecido.

A manera de conclusión, no sería mejor ganar las batallas comunicativas con la buena construcción de mensajes de su candidato y exponer sus propuestas y argumento, a  caer en la fórmula de la denostación, algo que hace ya casi doce años propició un ambiente de enorme división entre los mexicanos, si algo ha demostrado la historia comunicativa de este tipo de campañas es que precisamente generan un repudio y confrontación entre la sociedad al grado de llevar al terreno personal la defensa de los ideales políticos.

One Comment

  1. Raul Hernandez says:

    EXCELENTE TRABAJO, SEÑOR HURTADO RAZO.

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