Gobernanza e innovación para el desarrollo microrregional de Oaxaca

Por Mtro. Javier Lazcano Vargas*

Sin gobernanza no puede haber administraciones públicas eficaces pues éstas —a cualquier nivel— dependen de alcanzar acuerdos y generar soluciones compartidas por la sociedad civil.

La planeación para el desarrollo tiene múltiples variantes. En una época marcada por el canon de la nueva gobernanza, entendida como capacidad del estado para interpretar las demandas sociales y articular soluciones compartidas a los problemas públicos, es impensable planear de manera vertical. Especialmente, los gobiernos de los estados de la República enfrentan grandes retos al ser agentes del desarrollo que vinculan demandas a nivel municipal y las armonizan con los planes, programas y presupuestos, con perspectiva estatal y federal.

En el Comité Estatal de Planeación para el Desarrollo (Coplade), del Gobierno del Estado de Oaxaca, se puso en marcha un novedoso mecanismo para integrar la demanda social en el ámbito municipal y construir soluciones inteligentes con los habitantes de cabeceras, agencias y localidades. La Estrategia de Atención Microrregional se desarrolló como una política pública que deriva de la misión de coordinar la planeación equilibrada del desarrollo, y que anteriormente había sido avalada por expertos del Banco Mundial como instrumento idóneo de impulso al desarrollo a nivel local.

En un estado con gran riqueza cultural como Oaxaca, asumimos que la planeación debe ver en la diversidad de visiones sobre el desarrollo una oportunidad y no un obstáculo. Así que esta estrategia ofrece un nuevo impulso y dinamismo para que los principales proyectos de desarrollo se hagan realidad en las ocho regiones de Oaxaca.

El diagnóstico es inapelable: Oaxaca es un estado complejo en el que persisten grandes necesidades, contamos con recursos limitados y hay opiniones contrapuestas sobre los proyectos que deben priorizarse. Además, otra condición a tomar en cuenta es la muy alta dispersión de la población en el territorio: “Casi 77% de las comunidades tiene un tamaño inferior a 250 habitantes; 10.8% de éstas tiene de 250 a 500 habitantes, lo que ha generado brechas de desarrollo y desequilibrios regionales entre las 10 mil 496 localidades distribuidas en los 570 municipios del estado”, (Pérez Morales: 2017).

Conformar subcomités microrregionales es una respuesta elemental a la multitud de retos en materia de infraestructura básica que incida en la disminución de las carencias asociadas a la medición multidimensional de la pobreza. Estos subcomités pueden convertirse en un espacio de diálogo y consenso para que a su interior se traten los temas que contribuyan al buen gobierno municipal y a fortalecer la relación entre autoridades municipales y dependencias del Gobierno de Oaxaca y del Gobierno Federal. Con el nuevo impulso a la planeación microrregional, el Gobierno de Alejandro Murat Hinojosa contribuye a que las decisiones que impactan en el desarrollo local sean un ejercicio de gobernanza.

Conviene recordar que la gobernanza es un concepto que en nuestro país toma preponderancia a partir de la transición a la democracia y se presenta como la respuesta a la insuficiencia directiva de los gobiernos. Supone dar forma a una nueva conducción y coordinación, dado que el gobierno por sí solo no puede definir la agenda de la sociedad y dado que el patrón que lo caracteriza: directivo, unilateral y jerárquico, es improductivo y hasta inviable para abordar numerosos asuntos públicos de la compleja sociedad contemporánea, (Aguilar Villanueva: 2016). Gobernanza es construir el estado que queremos a partir de que cada actor social asume tareas específicas con énfasis en el bienestar de la gente.

La horizontalidad en la toma de decisiones y los mecanismos que permitan que todas las voces sean escuchadas derivan de este concepto. Sin gobernanza no puede haber administraciones públicas eficaces pues éstas —a cualquier nivel— dependen de alcanzar acuerdos y generar soluciones compartidas por la sociedad civil.

Al momento, hemos instalado siete subcomités microrregionales que involucran a 110 municipios del estado, prácticamente la quinta parte de los 570 municipios que conforman su ámbito local. Sin embargo, la meta es conformar 19 microrregiones en todo el estado. Esto es muestra de que podemos hacer de su funcionamiento un modelo de desarrollo para Oaxaca, que al mismo tiempo sea replicable en otros estados del país. Por ejemplo, uno de estos espacios de coordinación se creó con la Unión Liberal de Ayuntamientos del Distrito de Ixtlán, una sólida agrupación de presidentes municipales oriundos de la tierra del Benemérito de las Américas; asimismo, conformamos dos microrregiones en la Costa oaxaqueña, una con sede en Puerto Escondido y la otra con sede en Santa María Huatulco, que además de enfrentar retos locales, son importantes destinos para el turismo nacional e internacional.

Este modelo microrregional tiene dos rasgos esenciales que son clave de su éxito. En primer lugar, que la asociatividad entre municipios suceda por afinidad, sin forzarlos a que se unan si no comparten intereses comunes, que en algunos casos dependen de lazos culturales ancestrales, como en la microrregión Chocholteca ubicada en la Mixteca oaxaqueña.  En segundo lugar, que la discusión de los proyectos de inversión parta de las posibilidades reales de financiamiento en el corto plazo y de un impacto social probado técnicamente. La diversidad de opiniones sobre el desarrollo debe converger sin presiones ni ataduras. Bajo este esquema de gobernanza, buscamos lograr beneficios para las microrregiones que —en conjunto— delinerarán un nuevo mapa de Oaxaca basado en el diseño e implementación de acciones orientadas al desarrollo local.

El Gobernador Alejandro Murat Hinojosa se planteó transformar a Oaxaca en un estado a la altura de su grandeza histórica y cultural. Como lo ha señalado reiteradamente, para lograrlo no basta con que el gobierno estatal haga su parte. La suma de esfuerzos es indispensable para que los objetivos y metas planteados en el Plan Estatal de Desarrollo 2016-2022 transformen la vida del mayor número de oaxaqueños. La política no sirve si no tiene esta dimensión social, que es la que motiva la idea de un Gobierno Regional en un estado con una geografía accidentada, pero con un enorme potencial productivo.

A partir de esta visión que da voz a las autoridades municipales sin que tengan que salir de sus territorios, estamos convencidos que este modelo para el desarrollo microrregional será referente de gobernanza, innovación y eficacia entre los gobiernos de las entidades federativas. No solo es una respuesta contundente a demandas que en muchos casos tienen años e incluso décadas sin ser resultas, también es una nueva forma de entender la gestión pública desde Oaxaca. Un estado que es cuna, además de grandes personajes de la historia de México, del “tequio” o trabajo colaborativo, la mejor opción para mejorar la casa común mediante la suma de esfuerzos y voluntades.

Con este artículo inicio una etapa como generador de opinión en “Alcaldes de México”, a cuya directora, Norma Pérez Vences, agradezco este espacio para intercambiar ideas y recibir comentarios de parte de ustedes, lectoras y lectores de este prestigiado medio de comunicación.

Constantino Pérez Morales (2017). “La experiencia reciente del desarrollo territorial en Oaxaca” en Memorias del seminario internacional de intercambio de experiencias intermunicipales para el desarrollo territorial. Oaxaca: Coplade-Banco Mundial, 54.

Luis F. Aguilar (2016). Democracia, gobernabilidad y gobernanza. Conferencias magistrales 25. México: INE, 63.

*Coordinador General del Coplade. Tw: @JavierLazcanoV

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: