La complementariedad entre la Paradiplomacia y la Política Exterior: la oportunidad de los gobiernos locales mexicanos para insertarse en el panorama internacional

Por: Mtro. Luis Jesús Ruiz Peña

A partir de la paradiplomacia, el gobierno local puede encontrar un espacio de concordancia, respaldado por la ley, para generar estrategias específicas que acrecen la visión de quienes gobiernan

El presente artículo, además de abonar en la importancia de la ejecución de la Política Exterior de un Estado, se enfoca en la importancia de encontrar el punto donde surge la complementariedad de la acción de los gobiernos locales, llamados también entes subnacionales, para adaptarse dentro de una dinámica globalizadora que día con día resulta más desafiante, debido a las prioridades, retos y oportunidades que se tienen para establecer canales de comunicación que propicien la oportunidad de hacerse notar desde una perspectiva regional, e insistimos, también internacional a través de bloques, organismos o grupos de afinidad que trabajan desde diversas trincheras para un fin en específico.

Para ello será necesario definir un concepto necesario para entender el papel de un gobierno local que desea extender su presencia a nivel internacional: la paradiplomacia, pero también es prudente argumentar el porqué, en el caso mexicano, esta herramienta ha resultado poco utilizada o en todo caso ha sido aplicada de una manera no tan efectiva y, a su vez, también será importante que se debatan los puntos por los cuales podría tomarse en cuenta como un eje rector de la misma Política Exterior en un esfuerzo por profesionalizar el papel de los municipios para un área que es necesaria, sobre todo para aquellos que tienen un peso importante en materia económica, social o cultural dentro de la República Mexicana y, por qué no, también para aquellos que en ocasiones pueden ser desdibujados del mapa por considerarse no prioritarios dentro de la agenda de gobierno y la administración pública federal.

Múltiples definiciones, un solo objetivo: la paradiplomacia como herramienta de vinculación en las prioridades de la Política Exterior Mexicana

En primera instancia resulta concordante el generar una perspectiva teórica sobre los dos conceptos ejes dentro de este ensayo, y en primera instancia tener que señalar que la Política Exterior genera posiciones, actitudes, decisiones y acciones que tienen que ver con el comportamiento de cualquier Estado más allá de sus fronteras, según Rafael Velázquez (Velázquez, 2010).

Además, hay que remarcar la importancia de adentrarnos al estudio conceptual de la paradiplomacia, la cual yace en la complementariedad que encuentra al momento de desglosar la médula espinal de dicho término, ya que según Duchacek (Duchacek, 1984) se refiere al establecimiento de vínculos de diversa índole entre agentes sociopolíticos pertenecientes a diversas comunidades soberanas, es decir a actores subnacionales. Por lo tanto, es viable generar un nexo remarcable entre la Política Exterior y la paradiplomacia, ya que esta última, según la definición anterior, nos muestra un escenario idóneo para insertar a los gobiernos locales dentro del quehacer internacional en el marco legal que sea permitido.

Otra perspectiva nos la ofrece Z. Zeraoui (Zeraoui, 2009) que nos menciona que la paradiplomacia resulta del quehacer de los gobiernos intermedios (autonomías, estados o provincias) que delegan actividades hacia el exterior y que además se diferencian de la actividad de empresas privadas, por el hecho de formar parte de una estructura de la administración pública de un Estado en específico.

Desde otra perspectiva ,“la paradiplomacia es la participación de los gobiernos no centrales en las relación internacionales a través del establecimientos de contactos ad hoc con entidades privadas o públicas del extranjero, con el fin de promover asuntos socioeconómicos y culturales, así como cualquier otra dimensión externa de sus competencias institucionales” (Cornago, 2005) siendo esta una visión más amplia y holística, ya que especifica el margen de acción, pero también nos muestra el concepto de paradiplomacia al lado del quehacer de los gobiernos no centrales en conjunto con sectores productivos tanto públicos como privados en diversas facetas.

Es precisamente cuando se encuentra aquí un área de oportunidad importante para calificar a la paradiplomacia como una herramienta, ya que esta idea reside en encontrar las áreas potenciales de los municipios en la República Mexicana, aun en territorios donde nunca nos hubiéramos imaginado explotar algún tipo de beneficio. Incluso, hay que converger en la postura, para poder aplicar un plan de desarrollo municipal apoyado por una perspectiva paradiplomática, el primer paso que se debe seguir es romper los esquemas anteriores para encausar la acción internacional de manera correcta.

La paradiplomacia en México: un potencial que solo se ha aprovechado de manera limitada

Cabe destacar que la acción paradiplomática en México ha estado presente sobre todo desde el proceso de democratización que se dio con la alternancia de partido político gobernante en la elección presidencial del año 2000. Si bien, desde el año de 1992, cuando se estableció una reforma dentro de la Constitución Política a la Ley sobre la Celebración Tratados, iniciaron a existir algunos destellos de actividad paralela de los municipios en materia de Política Exterior, autores como Jorge A. Schiavon o Rafael Velázquez Flores (Schiavon, 2009) empiezan a señalar en sus investigaciones de la época, que existe un boom tardío sobre el interés de atender de manera descentralizada asuntos económicos o de orden prioritario para las entidades y municipios de la República Mexicana.

Anteriormente, se mencionó al área económica como un punto importante en la agenda de diversos gobiernos locales, sobre todo aquellos que deseaban, y aún siguen deseando, impulsar sectores como el turismo o la atracción de inversión extranjera directa. Sin embargo, hay otros entes subnacionales que también recurren a la utilización de la paradiplomacia para temas migratorios; siendo un tópico importante dentro de un fenómeno social que tiene conexión directa con las relaciones internacionales de México.

Tomando en cuenta dichos argumentos, es necesario mencionar que los esfuerzos paradiplomáticos se han logrado consolidar y materializar a través de dos vías muy importantes. La primera de ella es la firma de acuerdos interinstitucionales entre entes subnacionales, los cuales son avalados por la Ley de Tratados Internacionales y además con el establecimiento de oficinas de enlace internacional para atender los asuntos prioritarios de cada municipio que se inserta dentro de esta dinámica. Cabe mencionar, que a la par de las acciones antes mencionadas, el impulso de la paradiplomacia también obedece a varios factores exógenos de la Política Exterior de nuestro país.

“El desarrollo de la paradiplomacia ha sido posible, además, gracias a la conjunción de diversos factores, entre los que destacan: la proliferación de nuevos actores internacionales, la importancia del modelo neoliberal como esquema de actualización del capitalismo contemporáneo, la creciente participación del sector privado en diversos sectores de la economía, la revolución en los medios de comunicación de la era digital, etc.

Como fenómeno social, conlleva riesgos inminentes sobre los que es preciso mantener ojo avizor, por ejemplo, puede fácilmente exacerbar los problemas de distribución equitativa de la riqueza permitiendo su monopolización en cada vez menos manos, abrir la puerta a mayores márgenes de actividad delincuencial habida cuenta del debilitamiento de las estructuras tradicionales del Estado, incrementar la amenaza de tendencias consumistas irracionales que aceleren el desequilibrio ambiental del planeta, favorecer la imposición de modelos culturales hegemónicos sobre el resto del mundo, etc. Pero también implica importantes oportunidades de democratización de la vida social, replanteamiento de los modelos tradicionales de desarrollo, y gobernanza mundial.” (Sarquís, 2016)

Dentro de la perspectiva antes mencionada, encontramos diversas áreas de oportunidad que se traducen constantemente en frenos para los gobiernos municipales debido a que no se ajusta del todo el interés interno de los gobiernos locales con el plan de acción de la Política Exterior de nuestro país. Esto sin duda significa un importante problema de la administración pública mexicana, sobre todo porque existen dos factores que pueden influir en el flujo de comunicación en los tres órdenes de gobierno:

  1. La Política Exterior es un tema que se maneja primordialmente desde el gobierno central, y aun cuando los gobiernos locales puedan tener facultades constitucionales para poder generar planes paradiplomáticos, la realidad es que hay una contraposición entre la monopolización de las facultades sobre la inserción de México en la relaciones internacionales por parte de la Cancillería y por otro lado, solo algunos municipios de la República contemplan la profesionalización y especialización de su personal administrativo en temas de índole internacional dentro de una oficina de asuntos externos.
  2. No existe un paralelismo real entre la administración pública federal y la administración pública local para generar un match concordante que impulse una agenda productiva enfocada al empoderamiento de los municipios o entes subnacionales en materia de Política Exterior, es decir, incluso para el gobierno federal existen prioridades en específico para poder ejecutar algún tipo de apoyo a un gobierno local, sea debido a que dicho municipio o estado es importante en materia turística, cultural o económica, sin embargo, no se proyecta una diversificación de estratos en un escenario multinivel, donde se vinculen nuevos proyectos de desarrollo para territorios que tengan un agente diferenciador que provea de un beneficio a nivel municipal o regional.

Conclusiones

La paradiplomacia resulta una herramienta para los gobiernos locales efectiva si se sabe aplicar desde una lógica integradora, es decir, con todos los bemoles que se pueden presentar con respecto al reconocimiento de las áreas de oportunidad y fortalezas de los gobiernos locales en México. En una era donde la globalización llama a que cada actor de la arena internacional esté presente en la repartición de los beneficios para diversas áreas de la administración pública, es necesario que cada región de México adopte una visión global para beneficiar el desarrollo interno.

Esto quiere decir que, a partir de la paradiplomacia, el gobierno local puede encontrar un espacio de concordancia, respaldado por la ley, para generar estrategias específicas que acrecen la visión de quienes gobiernan. Los entes subnacionales actualmente pueden ser calificados como actores no tradicionales de la Política Exterior que pueden marcar una diferencia dentro del proceso tan complejo de generar una agenda concordante con los retos del contexto internacional, ya que creando lazos, profesionalizando a los encargados de las áreas internacionales de los municipios activos en temas paradiplomáticos y además impulsando a aquellos que aún no vislumbran un ejercicio de este tipo, México podría encontrar acceso a nuevos espacios que desemboquen en beneficios para el desarrollo dispar que existe actualmente en materia económica, pero promoviendo a la vez, otras áreas importantes como la cultura o el turismo, que fortalezcan definitivamente el trabajo concordante del gobierno federal, con la mayoría de los más de  dos mil municipios existentes dentro de la República Mexicana.

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