La escalada de la Seguridad Pública a una estrategia de Seguridad Nacional

El problema del combate a las actividades criminales que predominan en México ya no están a un nivel de seguridad pública, están a un nivel en el que ponen en vulnerabilidad a las instituciones, a la población e incluso al territorio mexicano.

En las últimas semanas que hemos vivido y las primeras del gobierno encabezado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, se han puesto al centro del debate nacional y de la vida cotidiana de todas las personas, tres temas prioritarios: la reacción urgente ante la violencia que ha predominado en México los últimos años, la Guardia Nacional y el combate al famoso “huachicoleo”. Por la naturaleza de estos temas que nos refieren a combate y neutralización del narcotráfico, la formación y adiestramiento de un nuevo sector de las FAM (Fuerzas Armadas) o Fuerzas Federales y el resguardo de la soberanía de la empresa más importante que tiene el Estado –o sea PEMEX–, nos guste o no estamos hablando de temas de Seguridad Nacional que en su momento fueron temas a atender en la esfera de la seguridad pública, pero se dejaron escalar a tal grado que hoy por hoy han puesto en jaque la estabilidad y permanencia del Estado.

Hoy debatimos, e intentamos clarificar entre jalones lo que corresponde a la seguridad pública y qué a la seguridad nacional, y muchos de los debates se basan en lo que se concibe dogmáticamente como cada una, incluso tomando buenas prácticas de otros países. Lamentablemente una vez más la realidad nos ha rebasado y ha rebasado cualquiera de nuestros modelos y teorías. Las enfermedades que han aquejado durante décadas a nuestro país hoy son casi irreversibles, por lo que para rescatar ese pequeño margen de esperanza se necesitan medidas sólidas, así como mucha inteligencia social y de Estado.

Ante este panorama, ¿por qué los militares son necesarios en un cuerpo de proximidad similar al de la policía? Pues porque el problema del combate a las actividades criminales que predominan en México ya no están a un nivel de seguridad pública, están a un nivel en el que ponen en vulnerabilidad a las instituciones, a la población e incluso al territorio mexicano. Claro que quisiéramos que nuestras FAM, estuvieran en sus cuarteles adiestrándose y creando estrategias de defensa ante potenciales riesgos y amenazas externas, sin embargo hoy en día las amenazas internas o híbridas son más latentes, por lo que debemos echar mano de las instituciones de seguridad mejor adiestradas y menos corruptibles.

Siempre vamos a encontrar malos elementos en todas las instituciones públicas y privadas, incluso en las familias, sin embargo no podemos denostar a una institución entera por la actuación de unos cuantos. No queremos más víctimas de ningún lado de la moneda, por lo que quien actúe mal en su labor como servidor público debe ser severamente castigado y se debe dar garantía de no repetición, pero siendo realistas, actualmente en México no tenemos otro recurso de defensa interna más que a las FAM, y muchos elementos de la Policía Federal que han respetado el uniforme y el adiestramiento de forma ética, aunado a la reconstrucción de los lazos comunitarios en todas las regiones de nuestro país.

Es evidente que debemos fortalecer los cuerpos policiacos en los tres niveles de gobierno, así como hacer una fuerte política social de prevención de la violencia, enfocada principalmente a las juventudes, niños y niñas, pero eso nos llevará, si bien nos va, unos buenos años, por lo que se tiene que hacer ya. Mientras eso ocurre, debemos hacer espíritu de cuerpo con nuestras instituciones y echar a andar una estrategia integral, en donde podamos reconciliarnos con nuestras instituciones. Sin duda debemos corregir errores, no queremos más sangre y mucho menos de gente inocente, tampoco queremos un país al bordo del precipicio, necesitamos ser autocríticos con nuestro discurso e intereses y ver nuestra realidad latente como país, para tener una postura sobre lo que necesitamos todos y todas, y lo que necesita México, a corto, mediano y largo plazo.

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