La infancia como el centro de las políticas públicas sostenibles

Por Areli Rojas Rivera

Aunque todavía buena parte de la sociedad está lejos de concientizarse de que más que visibilizar a los niños y las niñas como objetos de caridad se deben visibilizar sus derechos y afirmarlos, hay que reconocer que han habido avances sustanciales, pero nos falta bastante en la progresividad de derechos.

En México según cifras de UNICEF, de los 40 millones de niños, niñas y adolescentes del país, 21 millones viven en pobreza, lo que supone el 51.1% frente al 39.9% de la población en edad adulta. En general, la pobreza infantil tiene características particulares que le dan un sentido de urgencia, pues las probabilidades de que se vuelva permanente a través de círculos de pobreza que se agravan con ciertas situaciones, como las que tienen las comunidades indígenas. Tiene consecuencias irreversibles, comprometiendo el desarrollo físico y cognitivo de la niñez, lo cual a su vez ocasiona brechas de desigualdad como la deserción escolar, mayor mortalidad por enfermedades prevenibles o por situaciones de violencia.

En México contamos con la Ley General de Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes que soporta un Sistema de Protección Integral para esta población, sin embargo aún son muy visibles las problemáticas que debemos resolver en temas específicos, como es la primera infancia, niños y niñas migrantes, educación de calidad, temas de salud pública y combate a la violencia.

La atención a la niñez en la primera infancia, es decir de 0 a 5 años, es fundamental para el desarrollo futuro de cualquier ser humano porque en esa etapa de la vida el cerebro se desarrolla muy rápido y se experimentan intensos procesos de maduración física, emocional y cognitiva, que serán la base del desarrollo integral de las personas en sus etapas subsecuentes. No obstante la importancia de esta etapa, los niños y niñas en ese rango de edad en México viven aún grandes rezagos en temas de alimentación, educación y paz.  En cuanto a las brechas en materia de educación, existe un gran problema en indicadores del aprendizaje, pues 8 de cada 10 estudiantes en México no alcanza los conocimientos requeridos en su nivel educativo y 4 millones de niños y niñas no van a la escuela.

Aunado a los retos locales que tenemos hacia la infancia,  hoy en día también debemos dar una respuesta certera a la migración. México es un país de origen, tránsito y de retorno de migrantes; en 2016 fueron detectados por la autoridad migratoria 40 mil 114 niños, niñas y adolescentes provenientes en su gran mayoría de países de Centroamérica. En tanto que las niñas y niños mexicanos retornados de Estados Unidos fueron ese año 13 mil 737, y cerca de la mitad de estas niñas y niños migrantes detectados en México viajaban sin la compañía de una persona adulta.

Las cifras marcan un sentido de urgencia para ser atendidas, por ello, debemos comenzar a considera a la infancia como el centro de cualquier política pública que tenga intención de ser sostenible. Si hoy se prioriza a la infancia, mañana se tendrá una ciudadanía más fuerte, competitiva y segura,  las niñas y los niños son la mejor inversión que puede hacer un país.

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