La Perspectiva de Género en las estrategias de defensa y movilización nacional

No se puede obviar la perspectiva de género al hablar de la movilización nacional; ya que las mujeres cada día van ganando terreno en diversos campos de poder, incluido el militar

La movilización se puede concebir de primera mano como la adaptación de los recursos de la Nación a las necesidades de la Defensa Nacional; pero lo real es que esta es una definición muy simple; la Real Academia de la Lengua Española define movilización de la siguiente forma:

“1° Poner en actividad o movimiento y 2° Convocar, incorporar a filas, poner en pie de guerra tropas u otros elementos militares” (Real Academia Española, 2018). De esta forma se puede consolidar un concepto de movilización más elaborado como lo hizo Eduardo Miguel Tourné, definiendo movilización de la siguiente forma: “Movilización es el conjunto de medidas y procedimientos a los cuales se adecúa el potencial de la nación con el objeto de satisfacer las exigencias de la Defensa Nacional, con aptitud y oportunidad” (Tourné, 2014).

La referencia al potencial de movilización nacional incluye a los recursos materiales y humanos presentes y viables de obtener y administrar para la Defensa Nacional. Las capacidades del andamiaje militar de un Estado constituyen a priori los recursos movilizados en forma permanente, cuando se sobrepasan las capacidades operativas y/o de sostenimiento de dicho andamiaje surge la necesidad de una movilización nacional en el sentido militar, con la finalidad de incorporar recursos materiales y humanos que tienen la potencialidad de formar parte de los objetivos que busca la Defensa Nacional, lo anterior se debe llevar a cabo visualizando el costo-beneficio de la incorporación de estos activos nuevos; ya que suele ser difícil mantener un equilibrio adecuado.

Señala el capitán Tourné que:

Al regirse por las condiciones de aptitud y oportunidad, la movilización nacional no es una actividad improvisada. Por el contrario, debe ser ordenada y previsible. El detalle de recursos posibles para ser movilizados y los procedimientos que permiten su rápida disposición acorde a las reales necesidades impuestas por la situación, deben ser contenidos en un marco legal adecuado que permitan lograr la máxima eficiencia en el propósito que se persigue (Tourné, 2014).

La política de Defensa Nacional, si bien sigue viéndose con el concepto securitista que se expandió después de la Segunda Guerra Mundial, hoy en día se pueden identificar diversas líneas de acción que se han acordado a nivel internacional, entre las cuales destacan algunas que antes no estaban presentes; como son la cooperación entre dos o más Estados para consolidar su política de defensa, la no proliferación de armas haciendo especial énfasis en las nucleares, lo cual implica el control de armamentos y gastos de defensa; y la incorporación de la perspectiva de Derechos Humanos.

Bajo estas nuevas líneas que se vislumbran como componente importante para la Defensa Nacional, no se puede obviar la perspectiva de género al hablar de la movilización nacional; ya que las mujeres cada día van ganando terreno en diversos campos de poder, incluido el militar; por lo cual se debe transversalizar la perspectiva de género en dichos campos.

En octubre del año 2000 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 1325 sobre mujeres, paz y seguridad reconociendo, por un lado, que los conflictos armados tienen impactos de género específicos que han sido invisibilizados e ignorados a lo largo de la historia y, por otro, que las mujeres han hecho importantes aportaciones a la construcción de la paz y que son actores cruciales para el logro de una paz sostenible. (Ariño, 2016)

Pese a lo anterior, en los 18 años de desarrollo e implementación de la agenda mujeres, paz y seguridad; concebida inicialmente como una herramienta de construcción de paz desde una perspectiva de género, los avances han sido cuesta arriba por lo cual aún ni siquiera llega a vincularse con las estrategias de movilización nacional; sin embargo al hablar de las mujeres como actores activos en conflictos armados y en la construcción de la paz, se está señalando que las mujeres son un elemento activo a considerarse en los temas de movilización nacional dentro del concepto securitista tradicional, pero también va más allá, es decir en aras de la Defensa Nacional, la participación de las mujeres en este campo ha venido acompañado de estrategias de paz permanente a nivel estatal, hemisférico e incluso a nivel global.

Los países deben reforzar la perspectiva de género en sus estrategias de movilización, desde los planeamientos y desde las Secretaría y Ministerios de Defensa, llevando a cabo acciones como:

1) la incorporación del concepto de género en las instituciones de defensa, con ello se garantiza que paulatinamente se realice la inserción de mujeres a las Fuerzas Armadas y también se visualice el potencial de las mujeres en los servicios de carácter militar, 2) fomentar la igualdad entre hombres y mujeres, para permitir que en el cuadro de oficiales y tropa desde el adiestramiento se cuente con una orientación igual para ambos géneros, sin discriminación alguna, 3) Considerar las necesidades y riesgos específicos que tienen las mujeres y niñas cuando el estado emprende una movilización nacional.

La incorporación de las mujeres en las estrategias de movilización nacional y en las operaciones encaminadas a preservar o restablecer la paz tiene un efecto sensibilizador sobre los problemas de las mujeres en los escenarios en los que se produce la acción. Ayuda a prevenir diversas problemáticas a las que se enfrenta más de 50% de la población conformada por mujeres y niñas cuando se detona una situación de conflicto o movilización nacional, toda vez que las mujeres ya están insertas de forma activa como actores relevantes en todos los campos del poder nacional y pueden aportar de forma sustantiva y con estrategias novedosas en los momentos de movilización nacional.

La inserción de herramientas como la resolución 1325 en las políticas de paz y seguridad se ha producido a lo largo de los últimos 18 años en algunos ámbitos tan diversos como la participación de las mujeres en la política institucional de las instituciones de defensa, la lucha contra la violencia sexual en los conflictos armados, la regulación a nivel internacional del comercio de armas o los procesos de paz. Lo anterior bajo una visión multidimensional e integral de la Defensa Nacional genera cambios necesarios que no solo fomentan una igualdad sustantiva de género en diversos campos relevantes para el Estado, sino que se benefician las estrategias de movilización nacional con recursos humanos que generan un importante potencial para reforzar y ampliar las actividades que tradicionalmente contempla esta actividad.

Bibliografía

Ariño, M. V. (2016). Mujeres, paz y seguridad: la igualdad de género en las políticas de paz y seguridad . Real Instituto el Cano, 1-6.

Real Academia Española. (2018). Real Academia Española. Recuperado el 10 de marzo de 2018, de diccionario de la Real Academia Española: http://www.rae.es

Tourné, E. (2014). cefadigital. Recuperado el 10 de marzo de 2018, de http://www.cefadigital.edu.ar/bitstream/123456789/36/3/VC%2010-2014%20TOURNE.pdf

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