Los gobiernos municipales ante la crisis del coronavirus

Por Oscar López Chan

En la medida que contribuyan a reducir la dispersión del virus en sus municipios, se acreditarán una dosis de eficacia que, guardadas las proporciones, podría servir de ejemplo a las actuaciones de otros gobiernos mayores.

El SARS-CoV-2 es el virus de la globalización. Desde China se ha dispersado con la misma velocidad con que se trasladan las personas de un país a otro, convirtiéndose en una pandemia global. Por su magnitud, pareciera que su gestión sólo corresponde a organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, o a los propios Estado-nación que, en general, han visto limitadas sus capacidades y estrategias para frenar su propagación. Las ciudades globales han sido las más afectadas, como Nueva York, la capital del mundo. En México las ciudades o municipios más globalizados inevitablemente han sido afectados, como Guadalajara, Mérida, Monterrey, Tijuana o la Ciudad de México.

Ante la crisis generada por la pandemia en la sociedad, la economía y los sistemas de salud, pareciera ilusorio que los gobiernos de una escala menor, como los municipales nada o poco pueden hacer para frenar la propagación en sus territorios. Se trata de cuestiones de salubridad general, que aparentemente sólo corresponden a los gobiernos generales. Paradójicamente, los municipios más aislados o marginados han sido los menos afectados por la pandemia, hasta ahora. Su incomunicación se ha convertido en una ventaja adicional para convertir el aislamiento individual o social en aislamiento colectivo. Pueden ser, por ejemplo, municipios en la sierra como Amatán en Chiapas, o Capulálpam de Méndez en Oaxaca; o aislados de cruces carreteros, como Jonuta en Tabasco, o Palizada en Campeche; donde algunos ayuntamientos han limitado o cerrado el acceso a sus municipios, para evitar los contagios por coronavirus, y les ha funcionado. En principio, se pudo tomar como innecesario o como un exceso en sus atribuciones; sin embargo, a partir del 17 de mayo, como se ha determinado, este tipo de municipios serán  parte de los 979 (con corte al 16 de abril), que podrían reactivar paulatinamente las actividades, sin afectar la salud de la ciudadanía, ya que participarán de manera oficial, ahora sí, en el establecimiento de cordones sanitarios.

Obviamente, limitar o cerrar el paso a sus municipios, no es la única herramienta de los ayuntamientos ante la pandemia, pueden aplicar regulaciones a establecimientos comerciales, industriales o de otro tipo, establecer actividades de prevención como filtros sanitarios y acciones de satinización, adquirir y distribuir insumos sanitarios entre su población, o apoyar a sectores más vulnerables con canastas alimenticias, entre otras acciones.

Ante esta crisis, las respuestas diversas de los gobiernos municipales no necesariamente corresponderán a sus competencias constitucionales o legales. Sin embargo, en la medida que contribuyan a reducir la dispersión del virus en sus municipios, se acreditarán una dosis de eficacia que, guardadas las proporciones, podría servir de ejemplo a las actuaciones de otros gobiernos mayores. Aquí lo estratégico es la previsión, la anticipación a los hechos, y no las acciones reactivas cuando el problema ya ha surgido.

La actuación de los gobiernos municipales, por pequeños o grandes que sean, claro que puede contribuir a disminuir los efectos de esta crisis social, sanitaria y económica provocada por la expansión del coronavirus; al final de cuentas, la respuesta a muchos males globales se encuentra desde lo local.

  • El autor es Profesor Investigador de la Universidad Autónoma de Campeche.

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