Paradiplomacia local y gobernanza ambiental global: ¿Dos términos que pueden dialogar?

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Doctor en Estudios Internacionales con amplia experiencia en paradiplomacia, cooperación transfronteriza y cadenas de valor. Ha trabajado para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y el Banco Interamericano de Desarrollo. Actualmente, se desempeña como Asesor Regional del Centro Regional de Promoción de la MIPYME. Ha publicado junto a la Unión Iberoamericana de Municipalistas los libros: “Las ciudades y los poderes locales en las relaciones internacionales contemporánes” y “Municipios y cambio climático. Hacia la construcción de una agenda de paradiplomacia ambiental”. @nahueloddone

@nahueloddone

“Si nos paramos a pensar las pequeñas cosas, llegamos a entender las grandes” (José Saramago, Época, Madrid, 21 de enero de 2001).

El equilibrio climático constituye un continuum ecológico que supera los espacios sometidos a una soberanía territorial exclusiva. Los impactos de los problemas ambientales presentan afectaciones a nivel global, regional, nacional y local. La creciente participación de los gobiernos locales en la gobernanza ambiental global responde a la combinación de factores externos (interdependencia, incremento en la frecuencia e intensidad de eventos extremos vinculados al cambio climático, acuerdos multilaterales ambientales, Agenda 21 y ODS, entre otros) e internos (procesos de democratización, descentralización, desconcentración y reformas estructurales, entre otros).

En este contexto, la paradiplomacia aparece como una herramienta clave para que los gobiernos locales fortalezcan sus capacidades de protección ambiental; así como sus estrategias de adaptación y mitigación al cambio climático, sean más efectivos en la promoción de la sustentabilidad a nivel local y contribuyan en la provisión de bienes públicos y servicios ambientales. La paradiplomacia hace alusión a la acción exterior planificada de los gobiernos no centrales, mediante el establecimiento de contactos internacionales temporales o permanentes con sus homólogos u otras instituciones públicas o privadas de extranjeras. Diferentes opiniones y voces críticas se han escuchado acerca de este término. Por ello, siguiendo a Ivo Duchacek, es conveniente regresar a la interpretación originaria de paradiplomacia como las “entradas directas e indirectas de los gobiernos no-centrales al campo de las relaciones internacionales, poniendo énfasis en la palabra “para-” ya que entendía que esta capacidad de los gobiernos locales era “paralela”, es decir “subsidiaria o accesoria” respecto a los gobiernos centrales.

La gestión ambiental incluye directrices, lineamientos, políticas y acciones específicas en materia de uso, aprovechamiento y conservación del medio ambiente y los recursos naturales desde una perspectiva que promueva el equilibro entre los tres pilares de la sustentabilidad: social, económico y ambiental. Desde múltiples escalan pueden hacerse aportes a la sustentabilidad. Desde lo local, los municipios constituyen una plataforma importante para el diseño de políticas públicas ambientales desde abajo, no sólo por su mayor proximidad a la ciudadanía, y la posibilidad de tener una mejor comprensión de sus demandas, sino también por poseer un conocimiento territorial más profundo, pudiendo dar cuenta de las amenazas o retos que enfrentan las diferentes comunidades. En segundo término, los efectos del cambio climático son mayores a nivel local impactando directamente sobre la asignación de recursos en los presupuestos públicos.

La paradiplomacia contribuye a la visibilidad internacional de las políticas y programas de desarrollo local sustentable, ya sea a través de acciones individuales o coordinados en forma de red como la promoción de “ciudad verde” o una “ciudad resiliente”; o bien a través de redes como Gobiernos Locales por la Sustentabilidad (ICLEI) o la Red de Gobiernos Regionales para el Desarrollo Sostenible (nrg4SD). Por medio de estas y otras acciones es factible que, además, puedan captar inversión extranjera directa y otros flujos de capital tendientes a financiar obras que promuevan el desarrollo local sostenible como Living Cities. También existe la posibilidad de una participación conjunta en ferias, eventos y/o giras internacionales de negocios en el marco de la economía verde y/o la promoción de la sustentabilidad con el apoyo de organizaciones sin fines de lucro como Next City.

La actividad internacional de las ciudades en materia de cambio climático ha sido tan importante que en la COP 19, desarrollada en Varsovia en el 2013, se instauró el 21 de noviembre como el “Día de las Ciudades” a partir de una iniciativa conjunta entre la Presidencia de la COP, la Secretaría del Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la Ciudad de Varsovia e ICLEI.

Las opciones en la arena internacional para los gobiernos locales son muchas; sin embargo, una falta de voluntad política de los alcaldes, intendentes o presidentes municipales sobre los asuntos internacionales afecta y limita el rumbo de la paradiplomacia. Según las opiniones de algunas autoridades locales, la paradiplomacia es vista como un gasto más que como una inversión; y -al mismo tiempo- no comportan beneficios directos en las contiendas electorales, dificultando entonces la institucionalización de este tipo de acciones.

Los gobiernos locales suelen enfrentar problemas de financiamiento, en parte, por su relativamente baja capacidad de recaudación fiscal o la necesidad de atender otras urgencias sociales. Pero la paradiplomacia puede ayudar a conseguir recursos de la cooperación internacional para apoyar políticas y programas de adaptación y mitigación como muestran las experiencias de la Cumbre Amazónica de los Gobiernos Locales por el Cambio Climático convocada por la Confederación Nacional de Municipios de Brasil y la Asociación de Municipios Amazónicos, los Planes de Acción Climática Municipal en México o la Estrategia Local de Cambio Climático que ha sido elaborada por la Red Española de Ciudades por el Clima, como Sección de la Federación Española de Municipios y Provincias.

La importancia de dotar con mayor autonomía a los gobiernos locales permite que el diseño y la implementación de políticas ambientales sea cada vez más costo-efectivas. En ese sentido, las estrategias de paradiplomacia pueden sentar las bases para una promoción multinivel de la gobernanza ambiental. Por otro lado, es necesario tener en cuenta que las decisiones y posturas de los diferentes agentes que intervienen en la gobernanza ambiental pueden presentar divergencias técnicas, económicas y políticas, por lo que una sólida participación de múltiples actores y la consolidación de un franco diálogo público privado puede ayudar a la construcción de consensos claves.

Es posible afirmar que gobernanza ambiental global y paradiplomacia son dos conceptos estrechamente vinculados, dado que el segundo contribuye a la instrumentación del primero. Sin embargo, para lograr sinergia es necesario que los gobiernos locales cuenten con capacidades proyectuales fortalecidas. La capacidad de los gobiernos locales de “bajar” la agenda ambiental y del cambio climático a los propios territorios y a la sociedad civil local radica en su potencial de convocatoria ciudadana y en la posibilidad de diseñar políticas públicas de acuerdo con las preferencias de la población (responsiveness).

La consolidación de los aportes de la paradiplomacia para la gobernanza ambiental global depende de diversos factores, entre los que se destacan: 1) la capacidad institucional y el conocimiento técnico arraigado en la autoridad local; 2) un marco jurídico-institucional que estipule y defina las competencias y facultades de los órganos locales; 3) la voluntad y respaldo político por parte de otros niveles de gobierno; 4) la visión de las autoridades locales para incluir temas ambientales en su agenda paradiplomática; y, 5) la capacidad financiera para atraer recursos.

Por último, es importante recalcar que la paradiplomacia representa una oportunidad para abordar las cuestiones de sustentabilidad y adaptación al cambio climático a nivel local pero no es la única fórmula para todas las situaciones o contextos locales. Como herramienta de articulación de intereses y creación de consensos multinivel “desde abajo”, corresponde a las autoridades locales y las fuerzas sociales del presente analizar bajo qué contexto se trata de una herramienta útil.

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