Percepción e incidencia: reto de la seguridad

por | Feb 27, 2026 | De Puño y Letra | 0 Comentarios

Por Salvador Guerrero Chiprés / @guerrerochipres

Paradoja operativa en la gestión de la seguridad. Mientras los datos duros muestran una reducción consistente en delitos de alto impacto, la sensación de vulnerabilidad de las y los ciudadanos no disminuye en la misma proporción.

Esta desconexión no es un error de medición, sino el resultado de evaluar dos fenómenos distintos. El gobierno mide eventos delictivos; el ciudadano evalúa riesgos cotidianos.

Los resultados confirman avances en la estrategia de seguridad tanto nacional como en la Ciudad de México, aunque la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI revela que la percepción sigue anclada en factores que las cifras oficiales no alcanzan a capturar.

Uno de los delitos con mayor impacto en la ciudadanía, el homicidio doloso, registra a nivel nacional una baja de 42 por ciento de septiembre de 2024 a enero de este año; en contraste, la encuesta revela un aumento de 5.2 puntos porcentuales en la percepción de inseguridad entre septiembre de 2024 y diciembre de 2025.

Foto: Secretaría de Seguridad del estado de Guanajuato.

En la capital nacional, de acuerdo con los datos presentados por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, ese delito disminuyó 9.2 por ciento y se ubica con un promedio diario de 1.9 casos.

Avances sustanciales que responden a una mayor capacidad de investigación y a la desarticulación de bandas criminales. Sin embargo, la brecha entre la reducción delictiva y la mejora en la percepción persiste y se explica porque la seguridad no es un dato lineal, sino una construcción ambiental.

En algunas alcaldías o municipios, la detención de un líder criminal tiene menos peso en la sensación de seguridad respecto a las incivilidades presenciadas en las colonias, como el consumo de alcohol en la vía pública o la basura acumulada en las calles.

La autoridad, en estos niveles de gobierno, enfrenta la «cifra negra» y delito de baja intensidad, que influyen las inquietudes ciudadanas. Un robo de celular sin violencia o el acoso en el transporte público saturan la conversación vecinal. La ENSU es puntual: los cajeros automáticos en la vía pública y el transporte son espacios donde las personas se sienten más indefensas. Mientras el informe mensual de seguridad se centra en la reducción de delitos graves, el ciudadano evalúa su seguridad con base en las incivilidades de su entorno inmediato.

La teoría de las ventanas rotas —propuesta en 1982 por los criminólogos George L. Kelling y James Q. Wilson— explica por qué, justamente, una ventana rota o un parque descuidado invalidan cualquier estadística de baja criminalidad. Entonces, la seguridad municipal debe entenderse también como la gestión del orden público, no solo como la persecución del delito.

El reto está en la alineación de la percepción con los avances reflejados en los datos duros.

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Redacción Alcaldes de México

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