Planes de contingencia pospandemia

Autor: Omar Escobar Castellanos

El COVID-19 puso al descubierto que ningún gobierno del mundo contaba con un plan para combatir una pandemia de esta magnitud.

La incertidumbre es un factor no deseado en nuestras vidas, porque es una situación que nos toma por sorpresa y genera graves daños, el COVID-19 puso al descubierto que ningún gobierno del mundo contaba con un plan para combatir una pandemia de esta magnitud; la diversidad contextual de los gobiernos del mundo, nos dejó ver la forma en que cada gobierno intervino para resolver un problema público común, Europa occidental con la activación de redes nacionales de protección social, América Latina con cuarentenas a grupos vulnerables y desiguales, así como ha potencias como Estados Unidos, que responden con todo su poder económico, y que aún así se encuentra ante la más grande crisis que se haya enfrentado en los últimos 50 años.

Cada país decidió implementar diferentes medidas, desde cuarentenas domiciliarias, cierre de las fronteras y aeropuertos, y suspensión de actividades no esenciales, entre otros; lo cierto es que en México, fueron los gobiernos locales los que demostraron una mayor capacidad de reacción, que la Presidencia de la República, el Presidente, busco de todas las maneras, reducir o mitigar la emergencia a la que nos enfrentamos, tal vez con la intención de reducir el impacto político de sus opositores, no lo sabemos aún.

La estrategia actual que si se está siguiendo, es la de reducir a lo máximo los puntos de contacto social, esto con el objetivo de no colapsar del sistema de salud, sin considerar la grave crisis económica que esto genera, sumado a la pérdida del precio en el petróleo; a la fecha en que se escribe este artículo, el Gobierno Federal no había anunciado medidas fiscales de emergencia para enfrentar el problema económico que se avecina, ni la implementación de políticas contracíclicas, ni de inversión pública agresivas; mientras, las pequeñas y medianas empresas están sucumbiendo ante la falta de ventas y enfrentando despidos de su personal, pago de impuestos que aún no han sido pospuestos, pago de rentas, pagos de luz, teléfono y agua.

Otra alternativa, que no se encuentra actualmente a discusión, pero que es posible, es el de decretar un estado de excepción en México, el cual contempla el artículo 29 Constitucional, sin embargo, hacerlo implicaría el máximo riesgo de sacar al ejército a las calles para que la población se mantenga en cuarentena obligatoria, y es que ellos han sido los mayores violadores de los Derechos Humanos en México; otra alternativa, no contemplada por la ideología del Presidente, es la de solicitar un préstamo al Fondo Monetario Internacional.

México tiene 32 estados, los cuales han reaccionado algunos más rápidamente que otros ante la emergencia, debido a la falta de recursos con los que cuentan algunos estados ante este tipo de contingencias, al no contar con recursos, ya que dependen en gran medida de la Federación tienden a que optar por préstamos, que generan deudas o reasignaciones presupuestales, de ahí la importancia de llevan a cabo planes de contingencia.

De acuerdo a los datos presentados por la Secretaría de Salud, la pandemia ha tenido un vínculo con las grandes aglomeraciones urbanas, quienes de alguna manera cuentan con finanzas públicas más sanas y pueden desarrollar un plan, sin embargo, no sucede lo mismo con las demás entidades. De ahí la importancia de usar recursos públicos con responsabilidad y máxima transparencia.

Esta emergencia puso en evidencia la debilidad estructural de los gobiernos del mundo en materia presupuestal y de salud, ahora la epidemia que se viene será la económica, y vale preguntarse ¿estaremos mejor preparados ante esta nueva crisis o nos llegará de sorpresa como lo hizo el COVID-19? El momento de que los gobiernos locales comiencen a actuar desde ya y comiencen a implementar planes de contingencia para sus ciudadanos.

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