Política en México: sin juventud, sin innovación

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Animal político. Nativo digital. Joven intentando ser buen ciudadano en un país que poco lo propicia. He participado en diversos encuentros de debate, concursos juveniles y en el Parlamento Juvenil de México. Interesado en elecciones, campañas políticas, desarrollo sustentable y participación ciudadana. Twitter: @andres_lelo

Cuando de política se trata, a los jóvenes nos (des)califican como apáticos, poco participativos, insensibles y egoístas. Lo entiendo. Sin embargo, afirmo que la culpa no es del todo nuestra: es absurdo pensar en la integración de los jóvenes en la política cuando el sector público poco propicia e incluso imposibilita nuestra participación.

¿Quiénes somos los jóvenes del México actual? Quizás ha hecho falta razonar el concepto: nativos digitales. No entendemos el funcionamiento del mundo sin la existencia de tecnología y herramientas digitales.

Los jóvenes de hoy sabemos que podemos lograr más y mejores resultados utilizando los medios digitales en lugar de espacios físicos. El sismo del 19 de septiembre lo demostró: infinidad de movimientos digitales se estructuraron y lograron organizar diversos apoyos a través del uso de plataformas digitales, georreferenciación y el esfuerzo incalculable de miles de jóvenes distribuidos en todo el país. No, no fue requisito indispensable la presencia física en los lugares afectados para ayudar en tiempo real.

El problema es que justo cuando demostramos nuestra útil participación social, intentamos quitarnos la etiqueta de apatía política, nos involucramos en el sector público y… ¡PUM! minutos después, forzosamente empiezan los cuestionamientos personales: ¿de verdad no puedo actualizar los datos de mi credencial de elector si no es de manera presencial? ¿cómo de que no puedo saber la hora estimada en la que determinado transporte público llegará a determinada ubicación? ¿en serio las autoridades no utilizan geolocalización para conocer la ubicación en tiempo real del cuerpo policial de mi Municipio? ¿es totalmente necesario que siga conservando mi acta de nacimiento, CURP, cartilla del servicio militar, carta de no antecedentes penales, cédula profesional, RFC, comprobante de domicilio no mayor a tres meses, credencial de elector, pasaporte y dos fotografías tamaño infantil a color? ¿nunca han pensado en reducir todos esos documentos a un número o clave personal que se pueda verificar en cualquier dependencia? ¡Qué barbaridad! Parece que no nos quieren cerca del sector público…

Esperar que los jóvenes se involucren en la política nacional actual, es equiparable a esperar que un edificio sin rampas ni elevadores sea utilizado por personas con alguna discapacidad física. Es, seguramente, un problema relativo a la inclusión. Gran absurdo: el sector público dificulta la participación de los jóvenes pero igualmente queremos que se involucren. No es casualidad que no estemos ansiosos por participar en el sector público cuando los espacios no están del todo diseñados para los ciudadanos en general, pero mucho menos para los jóvenes.

Mientras tenemos un sector privado incluyente, el sector público pareciera que repele a los jóvenes. Sería absurdo pensar que, mientras un joven tiene el poder de hacer una transacción bancaria sin hacer filas, le parecerá atractiva la idea de desperdiciar todo un día de su vida en obtener un trámite que se puede reducir a la firma de un funcionario. Mientras el sector privado se dedica a crear posibilidades y abrir espacios; el sector público se aferra a cerrar las puertas.

No me parece extraño que, cuando del sector privado se trata, nos parezca absolutamente fácil encontrar jóvenes mexicanos emprendedores en cualquier área; caso contrario cuando se trata de encontrar jóvenes promesas del panorama político nacional. Seamos sinceros, los pocos que hay no representan ese ánimo innovador que promete un cambio digno de abrazar a la juventud mexicana.

El paupérrimo, débil y mal estructurado uso de la tecnología en el sector público es precisamente causa y efecto de la casi nula participación de los jóvenes en la política. Es interesante el hecho de que grandes innovaciones en el sector privado en México se han llevado a cabo por jóvenes: hoy es una realidad la existencia de aplicaciones móviles con un sinfín de usos que nos facilitan la vida diaria y que obtenemos con tan sólo un clic.

Lo que pasa con el sector público es totalmente contrario: no tenemos jóvenes tomando decisiones en la política nacional, no existen grandes innovaciones en el gobierno y, peor aún, no tenemos un sector público que facilite la vida diaria de los mexicanos.

Cabe destacar que el sector público, ausente de juventud, permanece rezagado e inmóvil: el modelo educativo que hace años aplicábamos no ha presentado cambios sustanciales; conservamos la misma manera de rendir cuentas y transparentar acciones de gobierno –sí, esa manera que no ha disminuido los casos de corrupción–; el modelo de reinserción social sigue generando delincuentes; y el transporte público funciona de la misma manera en que lo hacía hace décadas; sólo por poner algunos ejemplos. Si queremos resultados distintos, no hagamos siempre lo mismo.

Sugiero, de entrada, que no volvamos a caer en el error de preguntarnos por qué los jóvenes no están interesados o, en su defecto, por qué los que sí están interesados no participan en la política nacional. Hasta aquí mi opinión. ¿Tú cuál consideras que sea la mejor manera de integrar a los jóvenes en el sector público?

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