¿Qué pueden hacer los municipios para mejorar la salud en las ciudades?

Por Fernando Granados*

La pandemia del Covid-19 traerá consigo un debate más amplio sobre cómo mejorar las condiciones de salud de las personas, y en ello, los gobiernos municipales deberán desempeñar un papel mucho más activo para diseñar e implementar acciones encaminadas a hacer de las ciudades lugares más saludables.

La crisis sanitaria actual asociada al Covid-19, obligará a repensar la manera como puede mejorarse la salud pública en las ciudades, no solo porque en México cerca del 80 por ciento la población vive en zonas urbanas –lo que indica que las acciones o políticas encaminadas a mejorar las condiciones de salud pueden tener un mayor impacto en las ciudades–, sino también porque precisamente en ellas se presentan importantes desafíos y áreas de oportunidad para incidir en la salud pública. Si bien en México la política sanitaria es responsabilidad principalmente de los gobiernos federal y estatales, la cercanía de los municipios al territorio y la población sugiere que éstos están bien posicionados para implementar acciones que contribuyan a alcanzar resultados concretos en esta materia. Veamos algunos ejemplos.

Primero, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en México el 7.6 por ciento de la población no cuenta con agua entubada en sus viviendas, mientras 6.8 por ciento no tiene drenaje sanitario. Además, solo 73 por ciento de los hogares con tubería de agua potable en el país cuenta con el servicio de agua diario, en tanto que 13.9 por ciento de los hogares con estas mismas características tiene agua de cuatro a seis días a la semana, mientras 13.1 por ciento no recibe agua más que dos o menos veces a la semana. El acceso a agua limpia en la vivienda es un determinante importante de salud, pues puede influir directamente en la probabilidad de contraer enfermedades infecciones como la diarrea, tifoidea o cólera. Por ello, los municipios deben contribuir decididamente a reducir las carencias existentes de acceso a servicios de agua continuos y de calidad, para lo cual pueden explorar mecanismos como las asociaciones público-privadas para proveer la infraestructura necesaria.

Segundo, la contaminación del aire asociada a emisiones contaminantes que resultan del uso de vehículos de combustión interna, afectan considerablemente la salud en las ciudades; por ejemplo, mediante la emisión de partículas suspendidas PM2.5 y PM10, las cuales se respiran fácilmente e incrementan la probabilidad de contraer enfermedades respiratorias, cardiovasculares, entre otras. El Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) sugiere que en México, en 2017, el transporte terrestre causó alrededor de 27 mil muertes prematuras por partículas PM2.5 y PM10. En ese sentido, los municipios pueden desincentivar el uso indiscriminado de vehículos motorizados para reducir las emisiones, por ejemplo, impulsado la movilidad no motorizada con mucha mayor decisión, incluyendo la construcción de infraestructura segura y de alta calidad, como ciclovías, aceras, cruces peatonales seguros, etcétera.

Tercero, según el gobierno federal, en México el 70 por ciento de la población padece sobrepeso y casi una tercera parte sufre de obesidad, lo cual no solo está relacionado con hábitos alimenticios sino también con la inactividad física que tiende a presentarse cada vez más en el país. La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura incluso que la inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de padecer enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la diabetes. Por ello, la OMS recomienda a niños y adolescentes de 5 a 17 años de edad practicar al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa, y al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada para adultos de 18 a 64 años. En ese contexto, el diseño y la calidad del entorno urbano puede influir en el tiempo de actividad física que realizan las personas, de manera que ciudades más caminables, seguras, cómodas y agradables –y que cuentan con una excelente oferta de espacios públicos–, invitan a las personas a realizar más actividades físicas al exterior; algo en lo cual los municipios en México pueden y deben incidir de manera directa.

Cuarto, en relación con lo anterior, existen muchas áreas de oportunidad en las que los municipios pueden trabajar para promover la actividad física en el espacio público. En muchas ciudades del mundo, por ejemplo, existen programas conocidos como Calles Abiertas, que buscan transformar temporalmente –por ejemplo, los domingos en la mañana– algunas vialidades en espacios libres de automóviles para que las personas puedan caminar, patinar, andar en bicicleta, hacer ejercicio, jugar o pasear. Además de crear un nuevo espacio público temporal y fomentar la activación física, estos programas pueden motivar a las personas a repensar la manera en que actualmente se usan las vialidades, lo que puede ayudar a entender las necesidades de quienes todos los días se desplazan a pie o en bicicleta, o quienes requieren o desean usar una banqueta o calle para jugar y pasear. En México, son pocas las ciudades que al día de hoy cuentan con programas de Calles Abiertas, y muchas más podrían replicarlos sin un presupuesto elevado o una alta complejidad técnica.

En resumen, la pandemia del Covid-19 traerá consigo un debate más amplio sobre cómo mejorar las condiciones de salud de las personas, y en ello, los gobiernos municipales deberán desempeñar un papel mucho más activo para diseñar e implementar acciones encaminadas a hacer de las ciudades lugares más saludables. En México, los municipios cuenta con muchas posibilidades para incidir, por ejemplo, en el acceso a servicios de agua y saneamiento, en la calidad del aire, y en la actividad física en el espacio urbano. Pero ¿existirá la voluntad y capacidad para hacerlo?

*Fernando Granados 

Maestro en Planeación Urbana por la Universidad de Harvard y arquitecto por el Tecnológico de Monterrey. Es especialista en planeación y desarrollo urbano, transporte y movilidad, y gestión municipal. Actualmente, es consultor en planeación, diseño y gestión de las ciudades. Ha participado en múltiples proyectos de consultoría urbana en América Latina y el Caribe, para clientes como organizaciones multilaterales y gobiernos nacionales y subnacionales.

[email protected] / @fgranadosfranco

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