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Retos de la Igualdad de Género en la Inteligencia Artificial

Por Areli Rojas Rivera

Una investigación de la Universidad de Boston (EEUU) y Microsoft Research Nueva Inglaterra (EEUU)  desveló que las bases de datos empleadas consideraban que lo más parecido a “programador” es “hombre”, y lo más parecido a “mujer” es “ama de casa”.

No es difícil darnos cuenta que se está “enseñando” a los sistemas de inteligencia artificial (IA) a ser sexistas, lo cual es sumamente lamentable. Son notorios ciertos sesgos de género que se han traslapado desde las sociedades hasta los conjuntos de datos utilizados para enseñar capacidades lingüísticas a los programas de IA. Es un problema que no debemos estar dispuestos a incrementar, porque a medida que los algoritmos mejoren su capacidad y se utilicen en más áreas dentro de la Internet y la vida física, sus inclinaciones sexistas podrían tener consecuencias muy negativas, como por ejemplo durante la búsqueda de un empleo, o en el acceso a la justicia.

El problema se da por la manera en que se está enseñando a los sistemas a través de maquinas a leer y hablar. Las personas especialistas en informática proveen a los algoritmos con volúmenes enormes de información, basada en ejemplos escritos y hablados de lenguaje, después, la máquina elabora las conexiones entre palabras y frases. El resultado de esas conexiones se conoce como incrustaciones de palabras y son utilizadas de manera sistemática para preparar a los sistemas de IA que procesan el lenguaje, incluidos bots de conversación, sistemas de traducción y algoritmos de recomendaciones, entre otros.

Las incrustaciones de palabras antes mencionadas, representan la relación entre palabras como valores matemáticos. Esto permite que una máquina genere conexiones semánticas entre, por ejemplo, “doctor” y “doctora” y entienda que la relación entre estas dos palabras es similar a la de “hombre” y “mujer”. Pero una investigación de la Universidad de Boston (EEUU) y Microsoft Research Nueva Inglaterra (EEUU)  desveló que las bases de datos empleadas consideraban que lo más parecido a “programador” es “hombre”, y lo más parecido a “mujer” es “ama de casa”.

La Inteligencia Artificial se sustenta en la programación de algoritmos predictivos basados en grandes cantidades de datos estadísticos, que funcionan con ciertas reglas establecidas por programadores, estos enseñan a los sistemas a “pensar”. Es decir, estos algoritmos simulan las elecciones humanas y las repiten ene cantidad de veces en diversos escenarios similares.

Si la máquina imita a su creador, ¿qué está sucediendo y qué sucederá si estos son principalmente hombres?

De acuerdo a un estudio realizado en 2016 por la administración del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en el contexto del impacto de la Inteligencia Artificial en el empleo, durante los próximos 20 años desaparecerán alrededor del 47% de los empleos que actualmente existen. De estos empleos, la mayor parte son ejercidos  por las mujeres.

Dentro de los próximos años se crearán nuevos empleos que van a necesitar habilidades del tipo STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por su acrónimo en inglés), siendo las más relevantes las competencias en ciberseguridad, análisis de big data, desarrollo de softwares, automatización, ingeniería genética, y otros más.

Según la OCDE, en México el 32% de las personas que ingresaron a la educación superior, eligieron una carrera relacionada con STEM. De éstos, 3 de cada 10 estudiantes son mujeres.

La IA sigue mejorando rápidamente como tecnología, y cada vez necesitará menos de la intervención de la mano humana para definir su criterio. Por ello, es indispensable establecer estándares culturales y éticos adecuados para el desarrollo de estos nuevos seres inteligentes, y evitar que en su toma de decisiones se presenten y refuercen los sesgos de género existentes u otros actos de violencia simbólica.

Es difícil a estas alturas hacer una predicción, sobre cómo y a qué nivel van a influir en nuestra vida cotidiana estas tecnologías de la IA, pero es un hecho que debemos continuar impulsando esfuerzos para alcanzar en poco tiempo una mayor visión de equidad entre hombres y mujeres, e impulsar con fuerza que las niñas y mujeres mexicanas se conviertan en las creadoras de estos cambios.

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