Llantas usadas para impermeabilizar.

Victor PagazaLos tiraderos de llantas usadas son todo un problema ecológico. Estimaciones de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) apuntan que en México, cada año se desechan aproximadamente 27 millones de neumáticos.

Algunos quedan confinados en depósitos al aire libre, lo que genera fauna nociva, mientras que otros se queman y con ello liberan gases de efecto invernadero a la atmósfera, como dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre, monóxido de carbono y partículas suspendidas que impactan de forma negativa la calidad del aire y la salud de las personas.

Las emisiones provocadas por la quema de llantas pueden causar cáncer, asma, enfermedades bronquiales, entre otros padecimientos.

Una solución a este problema consiste en transformar dichas autopartes en impermeabilizantes para la protección de azoteas. Víctor Pagaza, director de Recubrimientos Ecológicos y Reciclados, una empresa que fabrica este tipo de productos, comenta que una de las principales características del aislante hecho con neumáticos es su resistencia, ya que con una sola aplicación los techos quedan protegidos de efectos climatológicos como la lluvia y los rayos del Sol hasta por 20 años, es decir, el doble de los productos comunes.

El directivo asegura que este impermeabilizante constituye una ventaja económica atractiva para los gobiernos municipales que tienen necesidad de proteger los techos de oficinas públicas, escuelas, clínicas y auditorios, entre otros edificios, ya que no tienen que invertir constantemente en estos productos ara inhibir la formación de filtraciones de agua.

LIBRES DE TÓXICOS

Las bondades de los aislantes hechos a base de llantas recicladas se deben, en gran medida, a la manera en que se fabrican. Pagaza explica que el procedimiento consiste en congelar las llantas para pulverizarlas mediante una máquina trituradora patentada por él en 1996; con ello se obtienen los tres elementos que componen cada neumático: acero, nylon y hule. Esas materias primas se mezclan con otras sustancias, como agua y resinas, para obtener el recubrimiento en forma líquida sin solventes ni sustancias dañinas para las personas o para el medioambiente.

TechoEl material resultante es viscoso, espeso y está disponible en colores terracota, verde, negro, gris o blanco. Cada cubeta, con capacidad de 19 litros, alcanza para cubrir una superficie de entre 16 y 18 metros cuadrados, con un espesor de entre tres y cinco milímetros por capa.

La técnica para aplicarlo es la misma que se emplea con cualquier otro recubrimiento: se utilizan brochas, rodillos o escobas. El material seca en un lapso de tres horas. Su composición le permite adherirse con firmeza sobre los principales materiales de construcción, como concreto, fibrocemento y mortero, entre otros. Asimismo, su elasticidad le permite soportar los movimientos de contracción y expansión de la construcción sobre la que se aplique.

Cada cubeta contiene más o menos el equivalente a una llanta, la cual, de estar abandonada, podría haberse convertido en el nido de mosquitos causantes de enfermedades como paludismo y dengue, o servir de nido para otros animales nocivos como ratas y cucarachas.

CASOS PROBADOS

Víctor Pagaza refiere que el producto ya se ha probado en varias localidades del país, como en el municipio de Cuauhtémoc, Chihuahua, en donde se utilizó para impermeabilizar el techo del ayuntamiento.

Asimismo, se aplicaron cerca de 3 mil cubetas en varias unidades habitacionales de la delegación Cuauhtémoc, en el Distrito Federal, mientras que el Consejo Estatal de Ecología del estado de Hidalgo utilizó esta ecotecnia para proteger sus instalaciones de las goteras.

Como parte de una iniciativa ambiental, por cada cubeta que vende la compañía, se planta un árbol. Esta práctica ya se ha realizado en los bosques de Valle de Bravo, Estado de México, donde se colocaron 3 mil árboles, e incluso en países como Haití, donde se sembraron otros 10 mil. Gracias a este tipo de acciones, la empresa recibió la Cruz de Malta, una distinción otorgada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El directivo menciona que, además de la aplicación del recubrimiento, a los municipios interesados en adquirir impermeabilizantes hechos con llantas, también se les pueden ofrecer servicios adicionales como limpieza de superficies, sellado de grietas y la colocación de cuadrimalla para reforzar la estructura del techo en caso de sismos.

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