Plantas desalinizadoras

Jacques LétondotLa sobreexplotación de los mantos acuíferos ha dado como resultado una gran escasez de agua potable. Pese a que se trata de un recurso renovable, el incremento desmedido de la población ha llevado al límite a nuestra propia fuente de vida.

Ante esta situación, investigadores, gobiernos y la iniciativa privada han planteado soluciones que ayudan a optimizar el abasto y manejo sustentable del agua, tales como la desalinización del agua de mar. Lo anterior tiene mucho potencial, ya que es bien sabido que los océanos representan 97 por ciento del total del agua existente en el planeta.

Para que sea viable la desalinización, una ciudad o municipio debe cumplir con tres requisitos fundamentales: falta de agua potable, estar cerca del mar y contar con una fuente abundante de energía, independientemente de la técnica a utilizar (ósmosis inversa o destilación), explica Jacques Létondot, director general de Bal-Ondeo —filial de Suez Environnement—, empresa concesionaria del diseño, construcción y administración de la infraestructura de agua potable, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales de Cancún, Quintana Roo.

Según la experiencia de esta empresa, en la mayoría de los proyectos se ha tenido que desarrollar al mismo tiempo una planta de electricidad y la planta de desalinización. “La ventaja de México es que está rodeado de mar por todos lados, en segundo lugar es un país productor de petróleo y éste es fuente de energía” explica Létondot. En México existen 150 municipios con frente de mar, según el documento Política Nacional de Mares y Costas de México 2010.

La inversión para la construcción de estas plantas varía conforme a las necesidades de cada lugar y el tamaño de la obra, puede ir desde 10 o 15 millones de dólares hasta miles de millones. Una industria que está al lado del mar bien puede procurarse su propia planta o, en el caso de un municipio, las plantas desalinizadoras constituyen una opción viable para distribuir agua a toda la población.

En entrevista con Alcaldes de México, Létondot ejemplifica: “En Australia se está construyendo una planta que va a producir 450 mil metros cúbicos de agua por día. Esta planta tiene un costo de mil millones de euros y abastecerá a un tercio de la población de Melbourne, pero también hay plantas que son más pequeñas y su costo disminuye”.

Países con enorme necesidad de agua potable, pero cercanos al mar, como Arabia Saudita o Kuwait, son pioneros en la construcción de plantas desalinizadoras. Libia, los Emiratos Árabes Unidos, Japón, Estados Unidos, Australia y España también son ejemplos de la funcionalidad de esta tecnología, como alternativa para satisfacer la demanda del servicio en zonas áridas. Se calcula que, a nivel mundial, se producen alrededor de 64 millones de metros cúbicos de agua al día por medio de este proceso.

CABO SAN LUCAS

PlantaEn México, de los 653 acuíferos registrados por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) 104 son sobreexplotados, por lo que la instalación de este tipo de infraestructura se ha convertido en una alternativa real, sobre todo para los estados del norte del país donde el suministro de agua potable es bajo.

Tal es el caso de Cabo San Lucas, Baja California Sur. A través de la cooperación entre distintos órdenes de gobierno, la primera planta municipal desalinizadora en nuestro país fue inaugurada en 2007. La técnica utilizada en estas instalaciones es la ósmosis inversa, que consiste en filtrar el agua por medio de unas membranas que separan las sales contenidas en el agua.

Las ventajas de este procedimiento son múltiples pues, además de su eficiencia, requiere de menos equipos, desplazando el tradicional tratamiento de ebullición que se utiliza en otras plantas más pequeñas.

La planta produce 200 litros de agua potable por segundo, lo que beneficia a 40 mil personas. Hoy día, el municipio cuenta con una cobertura de 89 por ciento de la población, sólo tres puntos por debajo de la media nacional, según la Conagua.

Otro aspecto relevante es que ya no se sobreexplota el acuífero que es alimentado por los escurrimientos del Arroyo de San José, explica en entrevista Leandro Santiago Sánchez, secretario técnico del Organismo Operador Municipal del Sistema de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OOMSAPAS) del municipio de Los Cabos.

El funcionamiento de la planta comienza con la captación del agua marina, a través de ocho pozos playeros excavados en el frente costero, que bombean el agua hasta una batería de filtros de arena para un primer proceso de limpieza. Inmediatamente después, el agua recibe un segundo filtrado (microfiltración), para posteriormente ser enviada al sistema de ósmosis inversa, que separa la sal del agua.

Todo el proceso está monitoreado por un sistema de control que garantiza el óptimo funcionamiento de la planta, así como el cumplimiento de las normas mexicanas que establecen los parámetros de calidad del agua para consumo humano.

En agosto de 2011, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) autorizó el proyecto de ampliación de la planta desalinizadora, con una inversión de 455 millones de pesos (mdp). Mediante esta obra se pretende obtener 200 litros por segundo adicionales y fortalecer el abasto de agua potable en el municipio. Según Leandro Santiago, se calcula que en 2012 ya esté terminada la obra.

PRÓXIMAMENTE ENSENADA

Ensenada, Baja California, es otro de los municipios que próximamente operará una planta desalinizadora. La empresa española OHL Medio Ambiente Inima —que también obtuvo la concesión para construir y operar la planta de Cabo San Lucas durante 20 años—, ganó la licitación del Gobierno Federal para diseñar, construir, equipar, operar y mantener esta planta que se prevé comience a funcionar a mediados de 2013.

La planta captará y desalará agua del mar, para entregar 250 litros por segundo. Se espera que este servicio beneficie a unos 100 mil habitantes.

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