Reciclaje de chatarra

Chatarra 1México no se ha dado cuenta del gran potencial de negocio y de riqueza que representa el reciclaje de los desperdicios metálicos, especialmente de la chatarra que se deriva de bienes como vehículos y materiales para la construcción.

De momento no se disponen de datos oficiales sobre la cantidad de materiales ferrosos de desecho que se generan en el país, pero la Cámara Nacional de la Industria de Hierro y del Acero (Canacero) estima que al menos el 37 por ciento de la producción nacional de acero proviene del reciclaje de chatarra.

“Nuestro país tiene que darse cuenta de que debemos recuperar nuestros recursos naturales y el reciclaje de chatarra es una alternativa”, comenta Antonio Ramos, director general de Corporativo Industrial y Servicios Integrados (CISISA), quien asegura que hace falta un mayor ordenamiento del reciclaje de los metales. “La chatarrización no está bien definida, no está bien catalogada y no existen cifras oficiales”, comenta el empresario.

El director General de Fomento Ambiental, Urbano y Turístico de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), César Rafael Chávez, informa que actualmente está en proceso de elaboración la Norma Oficial Mexicana (NOM) que establecerá los criterios para clasificar a los residuos de manejo especial y determinar cuáles están sujetos a un plan de manejo.

La nueva NOM incluirá el procedimiento para la inclusión o exclusión de los residuos de manejo especial en el listado respectivo, así como los elementos y procedimientos para la formulación de los planes de manejo. Dentro de esos residuos están considerados, entre otros, los desperdicios metálicos de obras públicas.

Mientras tanto, vale la pena que los gobiernos estatales y municipales busquen asesoría de expertos para organizar programas sustentables de reciclaje de fierro viejo, comenta Antonio Ramos, cuya empresa maneja 10 mil toneladas de chatarra al año.

Algunos de los servicios disponibles en el mercado son la destrucción de cilindros y válvulas de gas LP fuera de norma, así como los dispensarios de gasolina y diésel, sin olvidar la chatarrización de vehículos particulares y de transporte público. Otra vertiente es el desmantelamiento de desperdicios metálicos, proveniente de reparaciones en ingenios azucareros, además de la chatarrización de barcos y contenedores de carga.

PROCEDIMIENTO

Chatarra 2Mediante el reciclaje de la chatarra se obtienen materiales como acero inoxidable, cobre, bronce y aluminio que se transforman en lámina, varilla, tubos y otros productos de acero, además de insumos para la industria eléctrica. Asimismo, es posible recuperar el plomo para la fabricación de diversas piezas utilizadas en la industria automotriz.

El proceso de reciclaje consiste en separar los distintos tipos de metales que pueden encontrarse en una máquina, automóvil, barco, etcétera. Una vez clasificados, los metales ferrosos deben pasar por un proceso de limpieza para la remoción de contaminantes —en caso de haberlos— o bien por un simple proceso de lavado, para luego ser triturados. En el caso de los metales no ferrosos, los distintos materiales como acero, cobre, zinc y plomo se separan mediante procesos químicos.

Después de esto, el producto se vende a las fundidoras, que serán las encargadas de convertir los desperdicios en materia prima para la industria siderúrgica.

ALGUNOS PROGRAMAS

En años recientes, se han dado a conocer diversos programas de chatarrización, tanto a nivel federal como local. Algunos de ellos han sido exitosos, pero otros han generado magros resultados.

La Secretaría de Energía lanzó en diciembre de 2001, el programa de chatarrización de cilindros de gas LP, que buscaba sustituir 23.5 millones de cilindros en malas condiciones antes de marzo de 2005. Sin embargo, los distribuidores frenaron el proyecto y se pospuso la fecha límite hasta diciembre de 2006.

“El problema fue que el gobierno no tuvo mano dura en cuanto al seguimiento y sanciones que se pudieran aplicar a las personas involucradas en el cumplimiento de un proyecto. Entonces todo se quedó en el escritorio”, recuerda Antonio Ramos.

“Apenas se está retomando el proyecto porque se prevén subsidios y, desde hace más de un mes, empezamos a hacer nuestros pininos nuevamente con los gaseros para comprarles chatarra”, agrega Ramos.

El programa de chatarrización impulsado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), para la renovación de camiones de autotransporte, reporta un lento avance. Se calcula que 140 mil vehículos podrían ser chatarrizados; sin embargo, en octubre pasado, el titular de la SCT, Dionisio Pérez- Jácome, reconoció en una comparecencia con diputados que, en 2009, se registraron en el programa apenas 2,440 camiones, 4,518 en 2010 y 5,568 en 2011.

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