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En la mira de los inversionistas

Demetrio SodiMiguel Hidalgo, DF. Esta delegación del Distrito Federal presenta una gran complejidad social, debido a que en su interior se encuentran colonias con población de altos ingresos y comercios de lujo, como lo son Las Lomas y Polanco; así como barrios pobres que requieren de mayores apoyos para procurar su avance, como Tacuba, Pensil, Tlaxpana y Argentina. Esas disparidades de índices de bienestar y posibilidades de crecimiento implican un reto mayor para lograr tanto el desarrollo, como la gobernabilidad en esta jurisdicción.

Por supuesto que hay posibilidades abiertas para que ambas zonas crezcan de la mano: actualmente se han establecido, y están por realizarse, grandes inversiones que pueden ofrecer oportunidades de empleo para quienes residen en esta demarcación capitalina. Esas inversiones han sido vigiladas y promovidas por el titular de la delegación, Demetrio Sodi de la Tijera, quien encuentra en éstas una parte clave no sólo para el crecimiento de la ciudad, sino también del país.

El año pasado Sodi fue candidato externo del Partido Acción Nacional (PAN), y llegó a su cargo actual prometiendo un gobierno ciudadano. En conversación con Alcaldes de México, el jefe delegacional destaca las amplias posibilidades de progreso que tiene su demarcación, siempre y cuando se atienda a los sectores de menores ingresos, a través de la amplia participación ciudadana.

Su delegación presenta muchos contrastes sociales, zonas ricas con otras pobres. ¿Cómo se gobierna en esa situación?

Delegación destacadaEl reto es atender y dar prioridad a las zonas populares, sin descuidar áreas como Polanco y Las Lomas, que son las que tienen muy buena infraestructura, buenos parques y jardines, por ejemplo.

Mi prioridad son las zonas pobres, las familias que viven en zonas de bajos ingresos, que constituyen 70 por ciento de la población. Pero no por ello vamos a descuidar las zonas de altos ingresos, porque tampoco tiene caso que si ya logramos que haya zonas que están en buenas condiciones, se vayan a venir abajo.

Uno de sus compromisos de campaña fue el de promover y facilitar la inversión privada y los negocios, respetando el uso de suelo. ¿Cómo marcha este compromiso?

Miguel Hidalgo hoy puede ser el lugar del país que tiene mayores niveles de inversión. No porque esté yo, sino porque en los últimos años han llegado desarrollos impresionantes en toda la parte norte de la delegación, donde ya vienen el Centro Carso, el Centro de Parques Polanco e inversiones muy fuertes de (los bancos) Santander y Bancomer.

Altos contrastes socialesYo lo que hago es, en primer lugar, y en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Urbano del gobierno de la ciudad, ver que se cumpla con todos los requisitos, y si lo hacen darles todas las facilidades. Pero también mantenemos un diálogo muy cercano con los vecinos, a quienes preocupa que un crecimiento desordenado de la zona vaya a provocar severos problemas. Tenemos que conciliar los intereses auténticos de los vecinos y del inmobiliario.

Sí estamos promoviendo la inversión, facilitando trámites. Yo atiendo directamente igual a un vecino de la colonia Argentina, que a un empresario que va a invertir 200 millones de dólares. Esa es la forma de tratar de evitar que haya corrupción, e intentar que en cualquier trámite que se les dificulte yo les pueda apoyar.

La Ciudad de México es casi una quinta parte de toda la economía del país. Si el Distrito Federal no crece, el país no lo hace; entonces, hay que impulsarla.

PEQUEÑAS OBRAS

Hay algunos programas sociales para atender justamente a los sectores pobres. ¿Cuáles son los más importantes?

Traemos un programa de educación que yo creo no tiene precedentes: estamos reparando todas las escuelas de la delegación. Vamos a hacer mantenimiento y a meter, junto con los jefes de sector educativo, programas de lectura, de ciencia, de educación física. De esa forma espero dejar las mejores escuelas públicas del país en Miguel Hidalgo, tanto en aspectos físicos como en académicos.

Traemos otro programa importante de vivienda popular, mediante el que impulsamos 40 acciones en ese sentido, ya que hay vecindades que estaban abandonadas y zonas habitacionales muy deterioradas. Tenemos también la Beca Joven, un programa integral de apoyo social, así como gestores ante el gobierno local.

¿Cómo ha sido su relación con el gobierno del Distrito Federal?

Miguel HidalgoCon el gobierno de la ciudad tenemos muy buena relación; todo ha sidoapoyo, quiero de verdad reconocer el soporte que nos está dando. Tenemos problemas, pero yo creo que la relación entre la delegación Miguel Hidalgo y el gobierno de la ciudad está como debe ser: todo lo que hacemos lo hacemos consensuado, y vamos a impulsar programas que, si estuviéramos peleados, serían congelados. El gobierno del Distrito Federal anunció, a finales del año pasado, que piensa hacer un segundo piso que iría de Diagonal de San Antonio hasta el Toreo. ¿Qué opina de tal proyecto?

Esta es una obra que financiará el gobierno de la ciudad o el sector privado. Aquí hay mucha inversión y habrá muchas obras privadas. En obras públicas, básicamente me estoy dedicando primero a mantenimiento, a cubrir lo básico, y no gastar en una sola obra.

A mí no me gustan los segundos pisos, y siempre he estado en contra de ellos. Pero si el gobierno de la ciudad ya decidió haceruno, yo tengo la obligación de apoyarlo y de ayudarlo.

¿Qué reforma urgente necesita el municipio?

Su gran problema es financiero. El municipio como tal tiene facultades, pero su gran problema es que todos los recursos, en muchas ocasiones, se van al gobierno estatal, y como el municipio prácticamente no recauda porque el único impuesto que tiene es el predial, y éste en general en el país no se recauda, es muy débil financieramente y muy subordinado al gobierno estatal. Yo daría, al igual que a las delegaciones, mucha más autonomía financiera y de gestión a los municipios y a las delegaciones.

En los más de dos años que restan de su administración, ¿qué puede esperar la ciudadanía de ella?

Tener una delegación más segura, un sistema educativo de verdad ejemplar, y me encantaría terminar con todas las vecindades y convertirlas en desarrollos habitacionales dignos. Yo esperaría también una importante mejoría en los servicios públicos —iluminación, pavimentación, bacheo, fugas de agua, etcétera.

Pero trataré de hacer dos cosas que van más allá de la obra: la primera, promover una gran participación ciudadana, ser la delegación en donde la gente intervenga en serio en el gobierno; y la segunda, promover junto con la gente una nueva cultura cívica, de más respeto, de más compromiso y de más participación.

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