Urge industrializar el nopal

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Francisco GarcíaMilpa Alta, DF. El nopal, como forma de vida y base del sustento de la mayoría de la población de Milpa Alta, está a punto de agotarse. Su producción es ya incosteable. En este momento se pueden adquirir en el centro de acopio de la demarcación 100 nopales por cinco pesos. “Desde hace un tiempo el nopal dejó de ser costeable como verdura. Es necesario darle valor agregado, pero para ello los productores requieren un programa integral mediante el cual se les apoye no sólo con abono orgánico, sino con transferencia tecnológica, con organización y capacitación”, afirma en entrevista con Alcaldes de México Francisco García Flores, jefe Delegacional de Milpa Alta, Distrito Federal (DF).

El colmo es que los chinos sí están transformando el nopal, y le dan el valor agregado para que siga siendo rentable: están haciendo cervezas, vinos, cremas y productos de belleza con la cactácea que compran en México.

El funcionario, procedente del Partido de la Revolución Democrática —quien tomó posesión de su puesto el pasado 1 de octubre—, reconoce que “hay una sobreproducción de nopal y no hemos aprovechado la oportunidad de negocio en Milpa Alta. Necesitamos empezar con la transformación a gran escala de nuestro producto, porque sólo se da en pequeños grupos. Todavía queda un tiempo para que siga en condición de verdura, pero necesitamos hacer cosas para que el nopal siga siendo rentable”.

¿EL FIN DEL NOPAL?

¿Qué apoyos reciben los productores de nopal por parte de las autoridades?

El territorio de Milpa AltaEl año pasado subsidiamos a los productores de nopal con 58 millones de pesos que se dieron a 5 mil 159 personas, quienes recibieron 11 mil 200 pesos cada una; para este año se prevén 55 millones para 4 mil 966 nopaleros. No son la totalidad ni ha aumentado el área de cultivo, sino lo que ocurre es que está incrementándose el fraccionamiento, porque hay productores que tienen terrenos de 4 mil metros, y el mínimo para obtener el apoyo son 500 metros; entonces, algunos están subdividiendo los predios para poder tener acceso al apoyo.

Los productores de nopal reciben atención de la delegación, fundamentalmente. Sin embargo, se tienen apoyos limitados de la Comisión de Recursos Naturales y la Sagarpa no los ha atendido. La producción y los caminos de penetración los han hecho los propios nopaleros, con las faenas comunitarias que se realizan en los pueblos, mientras que la delegación se ha encargado de pavimentar esos caminos.

El único intento serio de respaldo ha sido lo que hace la delegación. Sin embargo, no es suficiente, debido a que hay otros sectores que requieren de ayuda; por ejemplo, el maíz, del que tenemos variedades especiales que necesitamos proteger; también plantaciones de árboles frutales que necesitan un impulso, al igual que quienes cultivan avena.

El apoyo que la delegación aporta a los nopaleros afecta nuestro presupuesto, que es de 715 millones de pesos, lo que, para la segunda demarcación más grande del DF, es muy poco.

La situación es delicada porque estamos descuidando otros sectores.

¿Qué otras actividades económicas son importantes en la delegación?

Milpa AltaLa producción del mole en San Pedro Atocpan, que es representativa a nivel nacional; otra fuente de ingresos importante que ha despuntado en los últimos años es la elaboración de barbacoa en los pueblos de San Salvador Cuauhtenco, San Lorenzo Tlacoyucan y en San Mateo. Los temascales también están comenzando a generar recursos, y ya hay una asociación dedicada a ellos a la que también se está apoyando.

Cuáles son los principales problemas que afronta Milpa Alta?

Por un lado, tenemos el crecimiento desordenado de la población. Existen 114 asentamientos fuera del casco urbano que representan 30 por ciento del total de los habitantes de Milpa Alta, y generan problemas como la contaminación del suelo y los peligros que trae el que la gente viva en zonas de riesgo —como barrancas—, o que esté empezando a talar lugares arbolados para ocuparlos para vivir.

¿Qué está haciendo la delegación al respecto?

Hemos creado las Unidades de Mejoramiento Ambiental y Desarrollo Comunitarios (Umadec). Lo que se pretende con ellas es usar energías alternas para proporcionar algunos servicios, que no serán los óptimos pero sí mitigarán los problemas. No habrá servicio de agua en los asentamientos mencionados, pero estamos empezando a crear ollas de captación con el fin de que se puedan usar para actividades elementales en temporada de estiaje.

En pavimentación estamos haciendo convenios con las Umadec para usar huellas ecológicas, es decir, en lugar de pavimentar el camino, se hacen dos tiras de aproximadamente 60 centímetros de ancho con asfalto, cemento o piedra, que sirven de guía para que circulen los vehículos sobre ellas.

PULMÓN Y ABREVADERO DEL DF

En transporte, ¿qué se está haciendo?

Del centro de la Ciudad de México a Milpa Alta se hacen dos horas y media de camino. Por ello, con las obras de ampliación del Metro tuvimos la necesidad de organizarnos con Tláhuac y con Xochimilco para que se nos considerara en ellas. No queremos el Metro hasta nuestra delegación, pero solicitamos ser incluidos en un proyecto regional de transporte. Esto implica que podamos conectarnos con el centro de transferencia modal de Tláhuac a partir de una ruta de la Red de Transporte de Pasajeros que iría desde San Salvador Cuauhtenco hasta ese lugar. De concretarse, se harían 45 minutos desde el centro del DF hasta Milpa Alta.

¿Cómo está la delegación en materia de infraestructura?

Siempre y cuando mantengamos la jurisdicción como zona verde y de recarga del acuífero, la Ciudad de México tiene la posibilidad de sobrevivir. Son siete las delegaciones rurales que aportan 70 por ciento del agua de la metrópoli; de ese gran total, 30 por ciento proviene de Milpa Alta. Lo que requerimos del gobierno capitalino es que haya presupuesto, no para infraestructura y ahorro de agua potable, que son importantes, sino para la captación del líquido.

Tenemos represas sobre las barrancas, y hay ollas de captación de agua. Hemos hecho también bardas de piedra acomodada, que son terrazas donde el agua no corre, sino que se queda en el mismo terreno y se infiltra en las partes altas.

Sin embargo, hace falta una política más agresiva al respecto, porque una cosa es la captación de agua y otra es su retención para que no baje hasta el valle.

¿Qué ha afectado mayormente en materia de medio ambiente a la delegación?

El calentamiento global. Si las delegaciones Gustavo A. Madero, Iztapalapa o Venustiano Carranza fueron afectadas por las inundaciones del drenaje durante la contingencia ambiental del 3 y 4 de febrero pasado, en Milpa Alta fue afectado el bosque. Todavía tenemos derribados 30 mil árboles.

¿Qué oportunidades de inversión ofrece la demarcación?

Principalmente tienen que ver con la agroindustria. En Milpa Alta no hay posibilidad de construir tiendas departamentales o unidades habitacionales, porque es suelo de conservación. Si se pudieran hacer centros comerciales y unidades habitacionales, estaríamos permitiendo el crecimiento sin control de la mancha urbana, como hasta ahora ha ocurrido, pero es un problema que aún se puede controlar.

Entonces, hay muchas restricciones y poca inversión. Lo que sí tenemos son varias ferias: del mole en octubre, de la barbacoa, del elote y la agropecuaria. En este tipo de eventos es donde se generan posibilidades de inversión.

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