5 claves para ser un gobierno abierto

Voluntad política, sensibilización, convocatoria pública, diálogo y definición de las problemáticas a resolver son elementos necesarios para lograr este objetivo

Foto: Moisés Pablo / Cuartoscuro

México es uno de los ocho países fundadores de la Alianza por el Gobierno Abierto (OGP, por sus siglas en inglés), la cual se lanzó en septiembre de 2011 como una iniciativa que, en un principio, buscaba fortalecer la gobernanza y combatir la corrupción. No obstante, hoy su principal reto es que todas las personas sepan que existe, que es una herramienta que pueden utilizar para su beneficio y para resolver, en coparticipación con distintos sectores, problemas puntuales en su cotidianidad.

En entrevista con Alcaldes de México, Ricardo Corona Real, Director Jurídico del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), explica que el objetivo inicial del Gobierno Abierto se rige por cuatro principios fundamentales: participación ciudadana, transparencia, rendición de cuentas y aprovechamiento del uso de tecnología, a partir de los cuales se generan compromisos específicos.

“Empezamos ocho gobiernos (Brasil, Noruega, Indonesia, Sudáfrica, Reino Unido, Estados Unidos y México), actualmente son 79 países los que participan. Algunos otros están trabajando desde esta óptica, impulsan alianzas para que se sumen estados, municipios, el Poder Judicial y los congresos”, refiere.

Por su parte, María del Carmen Nava Polina, Comisionada del InfoCDMX, explica que el Gobierno Abierto nació a partir de la exigencia de una mayor apertura por parte de las instituciones, ya que irónicamente, no estaban siendo ni abiertas, ni accesibles.

“Apenas estamos colocando el uso de esas palabras (Estado Abierto y Gobierno Abierto) a nivel discurso y no necesariamente se está reflejando en el actuar cotidiano. La idea es que estos conceptos se noten en el día a día, en la forma de ejercer los recursos, en la toma de decisiones, en la inclusión de grupos dentro de las políticas públicas, en un ejercicio de presupuesto apegado a resultados”, apunta.

Nava Polina señala que la meta es que los ejercicios que se plantea implementar a nivel nacional para los próximos dos años dentro del Gobierno Abierto se repliquen a nivel estatal y municipal, y en el caso de la Ciudad de México, dentro de las alcaldías.

EL ABC DE UN GOBIERNO ABIERTO

De acuerdo con los especialistas, ni la falta de recursos económicos ni una ubicación geográfica desfavorable son un problema para que estados y municipios se sumen a la iniciativa.

Joel Salas Suárez, comisionado del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai) y Coordinador de la Comisión Permanente de Gobierno Abierto y Transparencia del Instituto, explica que el primer paso es que haya voluntad por parte de las autoridades.

“También se requiere que a la sociedad civil le interese sentarse a la mesa a negociar, a esto se le llama Suscripción de una Declaratoria.” El Comisionado agrega que un segundo paso es que todos los integrantes hablen un mismo leguaje. “Nosotros damos una sensibilización, son pláticas o capacitaciones donde exponemos los principios básicos de la iniciativa, así como de casos concretos.”

Un tercer paso es lanzar una convocatoria pública y abierta a todas las organizaciones de la sociedad civil, invitándolas a ser parte del ejercicio. Posteriormente, entre ellas se decide quién los va a representar en la mesa de negociación para que después establezcan qué compromisos dentro de la comunidad se van a realizar.

El cuarto paso, agrega Joel Salas, es formalizar la mesa de negociación, “a eso le llamamos los Secretariados Técnicos Locales, en el ámbito federal se conoce como Comité Coordinador, en él está el representante de las autoridades, de la sociedad civil, aquí el encargado de mediar son los órganos garantes locales y, en el caso federal, el Inai”.

Ricardo Corona Real
Foto: Cortesía del Imco

Una vez que la mesa fue instalada, el quinto paso es formular las principales problemáticas que, de manera conjunta, autoridades y sociedad van a resolver en dos años. “Eso se conoce como la construcción de un plan de acción, para que, luego de dos años, se pueda evaluar si se cumplió o no”, explica.

Al respecto, Ricardo Corona destaca que, a nivel federal, se cuenta con la participación de un mecanismo de revisión externo que rinde cuentas a la Alianza Global, “son expertos que evalúan cómo se plantea la problemática, qué hoja de ruta se sigue y el nivel de cumplimiento, esto nos permite tener mucha retroalimentación”.

Un caso de éxito de Gobierno Abierto, señala Joel Salas, se dio en Durango capital, donde, gracias a la participación de diversos actores, fue posible reubicar ladrilleras que generaban altos niveles de contaminación en la ciudad.

ÁREAS DE OPORTUNIDAD

Dado que no toda la población tiene acceso a la tecnología, sobre todo los niños y personas de la tercera edad de bajos recursos, es difícil que el Gobierno Abierto llegue a este segmento de la población. No obstante, María del Carmen Nava explica que una línea de acción para combatir este rezago es que, a través de la participación de mujeres y jóvenes como replicadores, se pueda fortalecer a la ciudadanía con el uso del acceso a la información y así impulsar la apertura institucional.

Joel Salas Suárez
Foto: Archivo Alcaldes de México

Para Joel Salas, otra área de oportunidad se encuentra en el Poder Judicial, que es el más alejado de la iniciativa. “Hoy uno de los grandes problemas que tenemos es el sentimiento de impunidad. Si bien existen compromisos específicos por parte de las fiscalías generales, que sustituyen a las procuradurías del Poder Judicial, no vamos a saber qué está pasando con los procesos que, en determinado momento, pasan a judicializarse en materia de corrupción y desapariciones. No obstante, el Gobierno Abierto está abriendo el camino poco a poco”, indica.

De acuerdo con Ricardo Corona del Imco, para septiembre de este año, después del relanzamiento de la iniciativa en México y de su participación en el foro mundial Open Government Partnership en Ottawa, Canadá, se echará a andar el cumplimiento de los compromisos establecidos. “Éstos van a tener una duración de dos años, de 2019 a 2021. La Alianza Global y otros organismos internacionales nos van a dar seguimiento”, finaliza.

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