60% de la basura se maneja mal

Sergio Escalera

Aun cuando las autoridades federales descartan una crisis en el país por la gran cantidad de basura que generan sus habitantes, la realidad es otra. Las alcaldías y gobiernos estatales recogen 80 por ciento de los desechos sólidos urbanos que se producen en México, pero sólo 40 por ciento son depositados en un lugar adecuado, lo que provoca problemas ambientales y de salud pública, entre otros. Estos conflictos afectan a casi todos los 2 mil 440 municipios con más de 200 mil localidades que existen en el país, ya que menos de 5 por ciento de ellos ha resuelto el problema.

El proceso de urbanización acelerado y la modificación de los patrones de consumo de la gente, la conformación de diversas regiones ecológicas dentro del país, así como la dispersión de la población, determinan diferencias en la composición y la cantidad de los residuos sólidos municipales. Éstas también dependen de la estación, la región, el estilo de vida y el ingreso económico que predomina en las localidades. Desafortunadamente, el rezago en infraestructura y recursos que existe en el tratamiento de los desechos sólidos, como un primer paso, no permite establecer condiciones para el aprovechamiento de este material.

La situación exige proyectos integrales de los tres niveles de gobierno y herramientas legislativas para procurar el adecuado manejo y control de los desperdicios que se producen diariamente en el país, principalmente en las comunidades en las que existe mayor concentración de desechos.

REALIDADES DIFERENTES

Rezagos y problemasEl Programa Nacional para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos 2009-2012, presentado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en abril del año pasado, estima que la generación de desechos sólidos urbanos (DSU) en México fue de 38.3 millones de toneladas en 2009, lo que significa 1.9 por ciento más que el año anterior.

La producción de residuos sólidos per cápita, durante el año pasado, se calcula en 356.3 kilogramos, lo que significa un incremento de 3.9 kilogramos por habitante con respecto a lo registrado en 2008.

Las cifras oficiales establecen que 68 por ciento de los desechos sólidos —26 millones de toneladas— fueron dispuestos en rellenos sanitarios o sitios controlados, mientras que 28.1 por ciento —10.9 millones de toneladas— no fueron manejados de forma adecuada. No obstante, organizaciones no gubernamentales (ONG) difieren en la información, al considerar que 40 por ciento de los desechos anuales se controlan de manera “cuestionable” debido a varios factores que las dependencias gubernamentales no toman en cuenta.

El principal defecto de las cifras y estadísticas que reportan tanto el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), como la Semarnat, de acuerdo con las ONG, se encuentra en los conceptos que utilizan para considerar qué es un verdadero relleno sanitario.

Jorge Sánchez, especialista de la Federación Mexicana de Ingeniería Sanitaria y Ciencias Ambientales (Femisca), indica que si se revisan a detalle las operaciones de sitios de disposición final que existen en territorio nacional, son muy pocos los que saldrían bien evaluados. Advierte que una tercera parte de los rellenos sanitarios del país cumple con 80 por ciento de las condiciones que establece la Norma Oficial Mexicana (NOM) para el manejo de desechos sólidos urbanos, y el resto tiene niveles e 50 por ciento de eficiencia. Esas son condiciones que restan efectividad en el manejo de basura y alteran negativamente las cifras que maneja el gobierno Federal.

Datos extraoficiales calculan que 17 por ciento de los residuos municipales que se generan diariamente a lo largo de la República van a sitios con control y rellenos sanitarios, mientras que 83 por ciento se depositan en lugares cuya infraestructura y operación se pueden clasificar en un rango que va de malo a pésimo.

Según el Compendio de Estadísticas Ambientales 2009, existe un descontrol en el ordenamiento del volumen de basura que se genera en los estados de Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Estado de México y Oaxaca, entre otros. La entidad con más basura depositada en sitios no controlados es el Estado de México, con 2.6 millones de toneladas al año.

El reporte de la Semarnat indica que existen 128 rellenos sanitarios en toda la República, 26 rellenos de tierra controlados y 154 sitios controlados, con capacidad total de almacenamiento de basura de 50.7 millones de toneladas. La capacidad de los sitios no controlados, agrega, se estima en 12.2 millones de toneladas.

Ante este panorama, las autoridades establecen como prioritaria la creación de 50 rellenos sanitarios en diversos puntos del país para resolver la situación que enfrentan las entidades federativas.

¿CUESTIÓN DE RECURSOS?

Con rLa Constitución, en su Artículo 115, fracción III, establece que los municipios tendrán a su cargo el servicio de limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de los residuos, aunque no se describe cómo debe de llevarse a cabo ninguno de estos procesos en particular. Además, la falta de una dependencia encargada de la planificación y coordinación de esta actividad, en muchos de los ayuntamientos, repercute en la calidad de los servicios que se prestan y origina un conflicto en la aplicación de los recursos económicos para este fin.

Y es que, en muchos casos, las autoridades locales recolectan la basura bajo condiciones que no son óptimas, con transportes que tienen a la mano y bajo procesos informales de separación de residuos. Sin embargo, ésta es una situación que puede cambiar con un programa de apoyo en la materia.

Las buenas noticias, destaca Alejandro Carabias Icaza, secretario de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados, son que hace dos años se consiguió una partida presupuestal como apoyo a los municipios para desarrollar sus proyectos enfocados al uso y manejo de residuos sólidos. Se trata de una aportación para la construcción de rellenos sanitarios.

El legislador considera que, en muchos casos, el asunto de la basura se ha convertido en una prioridad, por lo que existen municipios que ya presentaron sus proyectos para obtener los recursos para iniciar la construcción de rellenos con un valor de entre 3 y 40 millones de pesos, dependiendo del caso.

El problema de la basura tiene diferentes aristas en cada comunidad, por lo que los alcaldes se enfrentan a diversas situaciones, como la imposición de la población, de grupos ambientalistas, problemas de tenencia de la tierra, afectación de intereses políticos y económicos, entre otros. Por ello, además de recursos, el tema exige un nivel elevado de negociación para concretar la infraestructura que se requiere.

“Estamos legislativamente muy atrasados para atacar este problema, pero lo importante es que ya empezamos a destinar recursos para atender estos proyectos, y veo que las condiciones se han planteado para trabajar de manera acelerada. Vamos a tener un ritmo legislativo más acelerado para hacer de la ley un instrumento adecuado para el manejo y aprovechamiento de los desechos sólidos”, asegura Carabias Icaza.

Por su parte, Sergio Escalera, gerente de Medio Ambiente, Comunicación y Gobierno de Tetra Pak, menciona que, a pesar de los atrasos, el manejo de residuos sólidos urbanos representa un área de oportunidad en beneficio de los municipios. “Encontramos rezagos importantes desde el punto de vista económico, de eficiencia de los sistemas de limpieza pública y de su operación; pero también hay enormes áreas de oportunidad para lograr una mayor eficiencia ambiental y social”, expone.

ALERTA EN SALUD

Los que generan más basuraPor su parte, tanto autoridades como legisladores se centran más en lograr un mayor reciclaje de la basura y sacar ventaja económica a mediano plazo, pero las afectaciones por el manejo poco correcto de los desechos sólidos ya se manifiestan en la salud de quienes viven cerca de los tiraderos, sin que sea considerado como el mayor problema a resolver, reconoce la presidenta de la Red Queretana del Manejo de Residuos (Requemar), Cristina Cortinas de Nava.

Los agentes nocivos del mal manejo de la basura se propagan por el agua, aire y suelos, lo que crea un daño irreversible en el ecosistema que rodea los tiraderos mal operados en un diámetro de 25 kilómetros a la redonda, incluyendo el ser humano. Por ello, la sociedad tiene la obligación y compromiso de convertirse en la solución del problema, a través del aprendizaje de medidas de reducción de residuos.

Cortinas de Nava advierte que falta mucho por hacer, pero la distribución de recursos federales, la visión de los empresarios al considerar la basura como un negocio, la necesidad de garantizar la salud de los habitantes cercanos a las zonas de desperdicios y la atención que ya prestan gobernantes y legisladores al tema, hacen posible creer que se verán cambios importantes a mediano plazo.

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