Burocracia improvisada, una pesada carga.

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Comite Vecinal Noviembre 2013La profesionalización de los gobiernos locales es uno de los retos más importantes que enfrentan las ciudades mexicanas para elevar la calidad de vida de la población.

Esta labor implica transformar a las organizaciones del sector público para que cuenten con las capacidades humanas, técnicas y financieras necesarias, que les permitan resolver los retos y necesidades de sus comunidades. Entre éstos están, desde los servicios de agua y drenaje hasta la creación de banquetas, calles y espacios públicos que faciliten la convivencia, además de la regulación de la actividad económica, la seguridad pública y el desarrollo urbano.

La especialización de la burocracia también implica alinear los incentivos de las administraciones locales con el interés general. Es importante que las carreras políticas y profesionales de los funcionarios municipales estén directamente vinculadas a su desempeño en el cargo y a los resultados que generen en beneficio de la sociedad. Actualmente, la mayoría de los gobiernos locales mexicanos dista mucho de estar profesionalizada. Una razón muy importante tiene que ver con las capacidades y la organización de los recursos humanos.

Por un lado, las administraciones públicas municipales no tienen mecanismos de contratación del capital humano necesario para realizar sus tareas adecuadamente. Por otro lado, existen pocas estrategias encaminadas a desarrollar su propio capital humano y, peor aún, para retenerlo más allá de los ciclos políticos.

ESCASEZ DE TALENTO.
En buena medida, la capacidad de los municipios para analizar y resolver retos complejos depende de las habilidades y nivel de preparación de la gente de la que disponen. Por lo tanto, es crucial que cuando menos los funcionarios de mayor rango cuenten mínimo con una licenciatura.

Desafortunadamente, en nuestro país el grado promedio de preparación de los miembros de los ayuntamientos es muy bajo. En 2011, sólo 40 por ciento de los alcaldes contaba con una licenciatura, según el Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Delegacionales de ese año.

Este dato era aún menor para los síndicos y regidores, de 35.7 y 28.7 por ciento, respectivamente. En las dependencias de gobierno las cifras eran similares, ya que sólo 27.5 por ciento de todos los titulares de Servicios Públicos en el país poseían estudios superiores.

Es cierto que, en buena medida, el bajo nivel de preparación de la burocracia municipal es resultado del rezago educativo del país. También es cierto que un mayor grado de instrucción escolar no necesariamente es garantía de mejores resultados. Pero es innegable que los complejos retos que enfrentan las alcaldías, hoy en día, difícilmente podrán ser resueltos si los gobiernos locales carecen del capital humano necesario.

Como señala el estudio Los gobiernos municipales a debate: un análisis de la institución municipal a través de la Encuesta INEGI 2009, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), “la vida del gobierno y la administración municipal —debido al perfil de los gobernantes y funcionarios de alto nivel— tiende a ser un universo de improvisación y experimentación constante de la gestión pública”, lo cual naturalmente impide su buena formación.

REINVENCIÓN DE LA RUEDA.
Paralelamente a la escasez del capital humano, la administración pública municipal se ve debilitada por un problema quizá aún más serio: la altísima rotación de los funcionarios ante la ausencia de un verdadero servicio civil de carrera local.

Cada tres años, los gobiernos locales vuelven a empezar prácticamente de cero: con el cambio de periodo se reemplaza a la mayoría de los funcionarios de nivel alto y medio (de confianza), lo cual implica perder la curva de aprendizaje de la gestión anterior. Al no haber memoria institucional, se cancela cualquier posibilidad de que los organismos públicos evolucionen continuamente.

Un dato ejemplifica este problema: como se puede apreciar en la gráfica, en los municipios metropolitanos de México —aquellos que conforman las 59 zonas conurbadas—, sólo uno de cada tres titulares de Obras Públicas laboraba en el periodo municipal anterior.

Estadistica Burocracia Improvisada Noviembre 2013Esto quiere decir que, en la mayoría de estas localidades —las más pobladas e importantes del país—, los responsables de esas áreas deben dedicar muchos meses a aprender sobre sus funciones, antes de ejercerlas eficazmente. Sobra decir que, en un contexto de ese tipo, es imposible hablar de secretarías de Obras Públicas profesionalizadas.

Un servicio civil de carrera, que vincule el desarrollo profesional de los funcionarios públicos, en particular de los más talentosos, a los resultados de su trabajo y no a los ciclos políticos, podría fortalecer drásticamente las capacidades técnicas de los gobiernos locales.

Ante un deficiente diseño institucional del ámbito municipal, caracterizado por periodos de gobierno muy cortos y la imposibilidad de reelección consecutiva, el servicio civil de carrera podría ser el eslabón central del esfuerzo por mejorar la gestión local. Introducir dicho esquema también facilitaría la atracción de talento, lo cual ayudaría a atender el problema del bajo nivel de preparación de los funcionarios municipales.

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