Colombia: qué hizo para combatir el crimen

Luis OsorioMéxico enfrenta uno de los momentos más decisivos de su historia al padecer una ola de violencia sin tregua, que ha dejado como saldo al menos 28 mil muertos en la presente Administración. Ante la presión social que reclama el derecho de los individuos a no ser molestados ni en su persona ni en sus propiedades, el país ha tenido que voltear los ojos hacia el exterior en la búsqueda de soluciones efectivas para enfrentar el estado de las cosas.

Alcaldes de México conversó con el embajador de la República de Colombia en México, Luis Camilo Osorio Isaza, para conocer la experiencia de su nación en esta materia, que de ser una de las regiones más peligrosas del mundo durante los años 90 —por la presencia del narcotráfico, grupos guerrilleros y la ola de secuestros —, ha logrado disminuir los índices de violencia y criminalidad, aunque todavía no puede decirse que los haya erradicado del todo.

Es un hecho que cada país enfrenta desafíos particulares, pero el diplomático tiene claro el esbozo de lo que debe contener una estrategia exitosa de combate al crimen: policía fuerte, autoridades creíbles, justicia eficiente y servicios de “primer mundo” para comunidades marginadas. Sin embargo, nada de eso puede funcionar sin un elemento clave, que es la coordinación entre los niveles de gobierno Federal, estatal y municipal.

En un momento como el que vive México no hay espacio para reproches sobre los ámbitos de competencia, porque como dice el funcionario: “Cualquier espacio del territorio donde no se ejerza plenamente la autoridad, tiene una deficiencia en control territorial y, por lo tanto, hay una limitación del ejercicio de esa democracia y de los valores superiores del país libre y soberano”.

PERTENENCIA Y JUSTICIA

Los cambiosCon la experiencia de haber sido Fiscal General de la Nación de 2001 a 2005, cargo equivalente a Procurador General de la República, Osorio Isaza destaca la importancia de diseñar un modelo de policía fuerte, con equipo y capacitación adecuados.

En este sentido, se congratuló ante el proyecto del Gobierno mexicano de crear policías estatales, bajo el control de un mando central, ya que el modelo vigente en el que existen 2,022 corporaciones esparcidas por toda la República Mexicana debilita a la fuerza pública y la deja “vulnerable a la contingencia de la criminalidad”.

Lejos de afectar el federalismo, el modelo de mando único facilitaría la premiación de los buenos elementos, su protección en caso necesario, la homogeneización de su preparación, su traslado geográfico, el pago de salarios justos, así como el otorgamiento de vivienda y seguro médico. A la larga, comenta el funcionario colombiano, los policías ganarían un sentido de pertenencia y serían menos corrompibles.

“Pero no basta con perseguir a la criminalidad con mucha fuerza y con mucha contundencia”, dice el embajador, y explica que es fundamental cerrar la pinza con un sistema de justicia debidamente estructurado, para procesar a los delincuentes y sus víctimas de manera transparente, eficaz y oportuna.

En Colombia, el sistema judicial se modificó para adoptar un modelo acusatorio que introdujo los juicios orales. Una de sus bondades es que transparentó la evaluación de los elementos de prueba, las declaraciones de los testigos y el desarrollo del procedimiento judicial, además de que se redujeron los tiempos. Mediante una adecuada impartición de justicia, sostiene el diplomático, es posible “rematar poniendo tras las rejas a los culpables”.

SOLUCIONES DE FONDO

Policía FederalLos ámbitos policiaco y judicial constituyen dos ejes básicos para la lucha contra las bandas criminales, pero son estrategias de corto alcance. En el largo plazo, la manera de prevenir la recurrencia de delitos graves como narcotráfico, secuestro, homicidio, contrabando de mercancías y piratería, es a través de programas sociales focalizados a las comunidades más pobres.

“Contrario a la ecuación que siempre existió: comunidades pobres con infraestructura pobre”, el embajador de Colombia destaca la urgencia de “hacer bien la tarea” y llevar “infraestructura de primer mundo” en aspectos como salud, educación, deporte, transporte, servicios públicos, etcétera. Todo esto vuelve a convocar la acción de los municipios, insiste Osorio Isaza, porque los alcaldes son las autoridades que aterrizan los programas de desarrollo social y tienen un contacto de persona a persona con los beneficiarios.

La falta de opciones de estudio y de trabajo expone a la población de escasos recursos a ser involucrada por las bandas delincuenciales, particularmente los llamados “ninis” (jóvenes que no estudian ni trabajan). De modo que “no se puede dejar la puerta giratoria, de perseguir criminalidad que va a ser remplazada por otra criminalidad”, advierte.

Sobre la legalización de las drogas como un instrumento adicional de política pública para desalentar las actividades delictivas, el funcionario colombiano —abogado de profesión que también ha detentado otros cargos como Presidente del Consejo de Estado— no dio una opinión específica, pero sí admitió que es importante abrirse al debate mundial a ese respecto, máxime cuando el estado orteamericano de California prevé la realización de un referéndum para analizar la legalización de la marihuana.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: