¿Comisarios o caciques?

Cuarto orden de gobierno, mecanismo de descentralización política y de reorganización administrativa del poder municipal, así como primer enlace entre el ayuntamiento y las comunidades alejadas de las cabeceras. Esto es lo que representan las autoridades auxiliares de los ayuntamientos, tales como delegados, comisarios y presidentes de juntas auxiliares, entre los nombres más comunes.

A decir de sus impugnadores, son figuras sin un perfil técnico-político importante, incluso proclives a la obtención de beneficios particulares o a convertirse en caciques. Sin embargo, en opinión de otros, su propósito es positivo aunque su existencia no necesariamente implica eficiencia para las administraciones locales.

Este tipo de ayudantes son instrumentos básicos de la organización territorial del municipio y dependen del ayuntamiento, que les delega autoridad para ejercer ciertas funciones o atribuciones, sobre todo en comunidades muy dispersas y alejadas de las cabeceras de los ayuntamientos.

Cuauhtémoc PazSe trata de funcionarios que reciben diferentes nombres según la entidad federativa —en Tlaxcala se denominan regidores del pueblo, en el Estado de México consejos de colaboración, y en Michoacán jefes de tenencia—, todas ellas son figuras establecidas en la Ley Orgánica de cada municipio.

“Ahí es donde se define para qué son, qué funciones tienen, con qué recursos cuentan, qué instancias de control existen sobre ellos o cómo rinden cuentas a los ciudadanos”, afirma en entrevista el experto Cuauhtémoc Paz Cuevas.

El también miembro de la Red de Investigadores en Gobiernos Locales (Iglom) subraya que “si bien algunas autoridades auxiliares son electas por votación, se trata principalmente de instancias de desconcentración del gobierno municipal, lo cual por sí mismo no debería ser negativo.

Lo criticable es que no exista otros mecanismos de participación”.

No obstante, el especialista insiste en que el servicio público debe acercarse a las comunidades y las autoridades colaboradoras son una buena estrategia.

ESPACIO DEL MICROPODER

José Octavio Acosta, promotor de Plataforma Municipalista —una red de especialistas en este nivel de gobierno—, considera que más que líderes comunitarios, los agentes auxiliares “son grupos de interés”.

Opina que, “en algunos casos, el objetivo al ocupar esos cargos es el espacio de poder, la relación de interlocución con el ayuntamiento, porque se puede manejar dinero. Lo que pretenden estos delegados o presidentes de juntas es acumular un micropoder”. Es una forma de dominio, pero no democrático, sino caciquil, y por eso surgen disputas entre los grupos que quieren ese poder. En este sentido, considera que este tipo de funcionarios deberían ser cosa del pasado.

“Si se mantienen esas figuras administrativas, se debe a que son una forma jurídica obligatoria del gobierno local. No son un instrumento de organización, de fortalecimiento de la sociedad, porque no están diseñados para ir a la par de sus intereses; más bien están en una dimensión muy subordinada a la lógica del gobierno municipal, del control vertical”, refiere elexperto.

UN PUEBLO DE ATLIXCO

MitinSanto Domingo Atoyatempan es una comunidad de Atlixco, municipio de Puebla, en la que casi la mitad de sus 3 mil habitantes ha emigrado a Estados Unidos. Ahí la gente cultiva cebolla, cilantro, rábano, calabaza, tomate, maíz y frijol, pero también forrajes, porque algunos tienen vacas de ordeña.

“Somos jornaleros y con eso la vamos pasando, aunque aquí no hay mucho trabajo”, dice Pedro Méndez, presidente de la junta municipal de esa comunidad, ubicada a 10 kilómetros de la cabecera de la alcaldía.

Como la máxima autoridad del pueblo, Méndez cuenta que tiene a su cargo solicitar obras al ayuntamiento, supervisar que se lleven a cabo, atender los oficios que envía la administración y trasladarse a Atlixco cuando se requiere.

Este funcionario, que fue elegido para el cargo mediante votación, también se desempeña como juez del Registro Civil de la localidad. “Caso a la gente, cuando nace un niño lo registro, y cuando muere alguien hago los papeles que corresponden”, comenta.

Pedro Méndez inauguró el pasado 27 de febrero la presidencia de la junta auxiliar. “El local tiene el Registro Civil, otra oficina en donde atiendo a la gente y una más para el juez de paz. Mi municipio me está dando los recursos necesarios. Tengo una buena relación con el alcalde, ya que él me apoya con las participaciones como se debe y yo las estoy aplicando.”

Sin embargo, el caso de Santo Domingo Atoyatempan no es la regla. Cuauhtémoc Paz asegura que el problema financiero es el mismo que tienen los alcaldes: si los ayuntamientos están muy castigados financieramente, las juntas todavía más.

BAJA ESCOLARIDAD

José Octavio Acosta

Otra dificultad —continúa— es el perfil del servidor público a quien se delegan funciones. “Si a nivel alcaldes muchos tienen un promedio de educación de 3º de primaria, en las juntas debe ser menor.”

Pedro Méndez reconoce no estar capacitado para ejercer el cargo. “No terminé la primaria, pero el cargo lo ejercemos con experiencia. Antes tuve otros puestos, como comandante de la junta auxiliar, secretario del presidente en 1988 y en 1996 suplente del mismo. En 1998 me nombraron juez de paz de mi junta auxiliar”, manifiesta.

Por lo anterior, Cuauhtémoc Paz insiste en la necesidad de capacitar y profesionalizar a este tipo de funcionarios. De esta forma se podrá contrarrestar el control político que se tiene sobre los puestos públicos para que no sean ocupados por caciques que no rinden cuentas.

“Si es un funcionario municipal (designado por el ayuntamiento, no electo en votación) seguramente rinde cuentas al alcalde, pero no a la población. Habría que analizar qué tan transparentes son las autoridades auxiliares, qué tanto son instancias de control político, qué tanto servidores públicos y qué tanto son los ojos del alcalde para ejercer presión política y social”, advierte el especialista.

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