De chimecos, peseros y combis a autobuses sustentables

La cultura popular los bautizó como Chimecos. Esos viejos autobuses ruidosos y contaminantes, que durante décadas han recorrido varias ciudades del país junto con otros modelos tanto o menos eficientes de microbuses y camionetas conocidas como “combis”, aún se dejan ver por algunos municipios. Sin embargo, la tendencia a la renovación del parque vehicular ha limitado su proliferación.

En ese sentido, la Ciudad de México es uno de los ejemplos más notables y es considerada como punta de lanza en materia de modernización del transporte público.

Su modelo insignia, el Metrobús —un esquema que se puso en marcha por primera vez en el país en la ciudad de León, Guanajuato— ha propiciado que este ejemplo de movilidad sustentable se replique en otras entidades.

Visión empresarial

Ciudades como Guadalajara, Jalisco; Monterrey, Nuevo León; Ciudad Juárez y Chihuahua capital, así como algunos municipios conurbados del Estado de México, han optado por un nuevo sistema que, además de favorecer la movilidad mediante corredores troncales y rutas alimentadoras, exige a los concesionarios abandonar el esquema de hombre-camión para constituirse en empresas capaces de adquirir financiamientos para la renovación de las unidades.

Lo anterior, refiere Ulises Navarro, director de Transporte Público para Latinoamérica del Instituto de Políticas Públicas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP), es posible mediante la colaboración de los prestadores del servicio con los tres órdenes de gobierno.

El especialista menciona que en urbes como el Distrito Federal, Monterrey y Puebla se ha apoyado a los transportistas para mejorar la situación del parque vehicular, así como a rehabilitar los corredores y los espacios para los usuarios, mientras que los operadores han elaborado estudios sobre la operación de sus rutas con el fin de acceder a subsidios y programas de mejoramiento.

“Luego del proyecto de Metrobús en la avenida Insurgentes, en el que los operadores y concesionarios formaron una empresa exitosa, muchos de ellos en otras ciudades se han unido en pequeñas compañías que buscan conformar una empresa”, sostiene Ulises Navarro.

En ese sentido, Amilcar López Zepeda, director General de Movilidad del municipio de León, Guanajuato, comenta que para modernizar las flotas en las grandes ciudades, es preciso que, por un lado, las autoridades implementen políticas de gestión de movilidad, y por el otro, que los concesionarios adopten un enfoque empresarial.

“El Sistema Integrado de Transporte de la ciudad (SIT) partió la estructura completamente del hombre-camión, que pasó a un modelo empresarial, desligó la relación entre una persona y una unidad. Eso ayuda a romper con la competencia por el pasaje y a que las nuevas empresas puedan tener ingresos más estables, así como a disminuir los costos de operación”, apunta.

El funcionario refiere que hoy día, el SIT está conformado por 1,716 unidades en todas sus rutas troncales, auxiliares y alimentadoras, con una antigüedad promedio de 7.5 años.

“Los vehículos tienen derecho a circular 10 años, con la posibilidad de hacerlo otros 5 si están en buenas condiciones. La sustitución la realizan directamente los concesionarios. El municipio hace la evaluación y dice qué vehículos tienen que ser renovados, para lo cual se les da un plazo. También se les apoya con programación y vigilancia del servicio, así como la ejecución de modelos financieros de pago y remuneración”, detalla.

Financiamientos flexibles

Autobuses, Sutentables, UlisesPara que la sustitución de vehículos sea en verdad eficiente, es necesario un tercer actor que se una a transportistas y gobiernos: las amadoras.

Joaquín de la Garza, gerente de Marketing y Planeación de producto de Mercedes-Benz Autobuses en México, explica que a través de servicios de crédito directo, arrendamiento puro y arrendamiento financiero se da el primer acercamiento con los concesionarios, pero el verdadero plus consiste en participar directamente en el proceso de creación del proyecto de cambio de vehículos.

La clave radica en la flexibilidad de los créditos, los plazos y el diseño de un “traje a la medida”, ya sea para hombres-camión, empresas ya establecidas o nuevas compañías.

En el caso de la sustitución de microbuses o camionetas tipo van en ramales secundarios, De la Garza asegura que ese tipo de vehículos son, en muchas ocasiones, unidades de carga convertidas en vehículos de pasajeros, lo que no garantiza la seguridad de los usuarios. En esos casos, sugiere hacer el cambio por autobuses que cuenten con las características de seguridad, economía y sustentabilidad necesarias.

“Nuestros pilares son los transportistas, a quienes asesoramos sobre el tipo de vehículo que más les conviene y la configuración adecuada para que funcionen bien en su ruta”, apunta, y agrega que también se trabaja con las autoridades para asesorarlas sobre las condiciones de las vialidades.

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  1. Ricardo Ochoa Salazar 11 junio, 2018

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