Edil más de una vez

El beneficio de la dudaMotivo de reticencias y conflictos, tema tabú, la reelección inmediata quedó eliminada formalmente en 1932 —bajo la presidencia de Plutarco Elías Calles—, para dar paso a lo que los especialistas llaman reelección indirecta, es decir, que munícipes, senadores o diputados vuelvan a ocupar el mismo cargo, pero a condición de esperar al menos un periodo.

Hoy es frecuente ver que en esos tres cargos de elección popular —la medida no aplica ni para gobernadores ni para el Presidente de la república— hay quienes compiten para un segundo y tercer periodo no consecutivo. Algunos llegan en forma interina, pero luego regresan por voto popular.

Casos conocidos de alcaldes “repetidores” hay varios: Fausto Vallejo Figueroa, candidato del PRI al gobierno de Michoacán, que ha sido alcalde de Morelia en tres ocasiones; Mauricio Fernández Garza, militante del PAN que lleva dos periodos en San Pedro Garza García, Nuevo León; y Pascual Martínez Martínez, de Santa María del Río, San Luis Potosí, también panista, que actualmente cumple su tercer mandato.

¿Cómo incide este hecho en los gobernados?, ¿qué beneficios ha tenido la reelección indirecta, sobre todo en desarrollo económico y reducción de la pobreza?

No se puede hablar ni de continuidad ni de continuismo, porque el alcalde no repite inmediatamente. Sin embargo, la experiencia muestra que los resultados no son los esperados, aseguran los especialistas.

Ricardo Baptista“Si un presidente municipal vuelve a ocupar el cargo después de ocuparlo por primera vez, no hay ningún efecto positivo, ya que se truncan los programas, se quedan obras pendientes y el trabajo se va a la basura”, afirma en entrevista con Alcaldes de México, Ricardo Baptista, director ejecutivo de la Asociación de Autoridades Locales de México (AALMAC).

Álvaro Arreola, especialista en partidos, elecciones y federalismo, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), advierte que se podría hablar de continuidad en el proyecto de gobierno únicamente si el periodo siguiente lo ganase otro personaje del mismo partido.

Este es el caso de El Arenal, Hidalgo, donde Adelfa Zúñiga —quien tomará posesión el 16 de enero de 2012— asegura que sus tres antecesores le dieron continuidad a lo que ella hizo la primera vez que ocupó el cargo, en el periodo 2000-2003.

“Cuando tomé posesión apenas había 3 por ciento de cobertura de drenaje; hice varios kilómetros, trabajé mucho y mis sucesores continuaron con esto, mejorando caminos, pavimentaciones, así como mejorando la imagen de El Arenal. Sí ha habido continuidad, lo que es una ventaja”, apunta la política priista.

PROGRESO INTERRUMPIDO

Ramón GalindoRamón Galindo, presidente de la Comisión de Desarrollo Municipal en el Senado de la República, tiene otro punto de vista. El legislador por el PAN explica que, en ocasiones, hasta siendo del mismo partido hay conflicto, por celos, competencia o porque el sucesor no era el candidato del edil saliente. “Hemos visto casos de alcaldes que hacen cosas completamente diferentes aún siendo del mismo instituto político”, comenta el senador.

Dicha tendencia se acentúa con la alternancia en el poder, porque los programas se interrumpen por el cambio de partidos. Muchos admiran a la alternancia como modelo democrático, pero otros dicen que no beneficia a la sociedad porque evita la continuidad de proyectos, sostiene Álvaro Arreola, doctor en Historia por la UNAM.

Ramón Galindo expresa que puede darse una situación en la que el alcalde que está en medio de los dos periodos de otro pudiera dar seguimiento a los esfuerzos de su antecesor, de manera que el que entrara por segunda ocasión continuara con ellos.

“Tristemente la regla ha sido diferente. Entra un alcalde A y hace ciertas cosas, luego entra el B y hace otras cosas, luego regresa el A y ya no hace lo que hizo su predecesor y posiblemente retoma lo que él hizo. Entonces es un problema de cada tres años: empezar nuevamente con los proyectos de crecimiento”, puntualiza el legislador panista y ex presidente municipal de Ciudad Juárez, Chihuahua.

Si hubiera seguimiento, aclara Galindo, no existirían “los monstruos urbanos que tenemos en muchas partes del país”.

En aras de fortalecer a los municipios, se ha puesto en la mesa de discusión la ampliación del periodo de gobierno de los alcaldes a cuatro años, lo cual ya tomó forma en algunos estados, como Coahuila, Veracruz e Hidalgo. En el primero, la Constitución local fue reformada y hoy día la segunda generación de presidentes municipales gobierna por cuatro años.

En Hidalgo, las reformas entrarán en vigor formalmente hasta 2016; mientras que en Veracruz, el Congreso local aprobó en mayo pasado que las presidencias municipales duren cuatro años, para tomar posesión el día 1° de enero inmediato a su elección.

“La única experiencia probada que tenemos es la de Coahuila y hasta ahora no ha demostrado que las administraciones municipales sean más efectivas. Esto debido a que no es sufi ciente una reforma electoral o política que amplíe el periodo, si no va acompañada de otras cosas, como mayores recursos para los municipios o la revocación del mandato”, explica Ricardo Baptista.

El senador Ramón Galindo coincide, al manifestar que además del factor tiempo, para garantizar un gobierno eficiente hacen falta mecanismos de rendición de cuentas. “Tenemos malos gobernantes de tres años y ahora los vamos a tener de cuatro. Y son malos porque no hay forma de evaluarlos. Además, el alcalde sabe que después de su periodo se irá, de manera que no está motivado a hacer las cosas bien”.

Baptista agrega que si los gobernadores y el Presidente de la república permanecen en el cargo seis años, con los alcaldes debería ser lo mismo. “Por eso hablamos de una sola elección: seis años en el puesto, con revocación de mandato. Podría ser un plan piloto para el país, que daría continuidad a los planes de desarrollo de los municipios.”

En el Congreso de la Unión se propuso modificar el Artículo 115 constitucional para autorizar la reelección de alcaldes —bajo la reserva de los Congresos locales— para así fortalecer institucionalmente a los ayuntamientos, sin embargo —hasta el cierre de esta edición— esa iniciativa que forma parte de la reforma política todavía continuaba en la “congeladora” del legislativo.

Volver al poder

DESDÉN HACIA MUNICIPIOS

En opinión de Álvaro Arreola, “no hay un solo ejemplo exitoso de algún alcalde que haya repetido varias veces en periodos diferentes y que haya logrado el crecimiento económico del municipio y su población. José Luis Durán Reveles, del PAN, fue dos veces alcalde de Naucalpan y, por lo visto, sus resultados no fueron del agrado de la población, por lo que tuvo que entregar el poder a Azucena Olivares, del PRI.

“No me atrevo a decir quién ha sido el último presidente municipal exitoso. Quizá en términos políticos, Eruviel Ávila, porque después de ocupar dos veces la presidencia municipal de Ecatepec, en periodos no consecutivos, ahora es el gobernador del Estado de México”, refiere el entrevistado.

El investigador de la UNAM considera que éste es un problema frecuente en México: un presidente municipal exitoso, aunque sólo lo sea en términos de imagen, regularmente crece en sus aspiraciones políticas y su partido lo convoca a ocupar otros cargos como senador, diputado o gobernador, pero no para repetir en el ayuntamiento.

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