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Ediles, un Mosaico de Perfiles y Estilos de Gobernar.

Los liderazgos de los alcaldes mexicanos pueden clasificarse en dos categorías, una consiste en las motivaciones personales de los funcionarios, y la otra es el enfoque con el que ejercen su gestión.

“Ninguna cosa le granjea mayor estimación a un príncipe que las grandes empresas y las acciones rápidas”. Esta frase, acuñada por Nicolás Maquiavelo a principios del siglo XVI en su famoso tratado de teoría política El Príncipe, resume las características de liderazgo que, a juicio del escritor florentino, deben poseer los gobernantes para ganarse la admiración y el respeto del pueblo.

Sin embargo, los liderazgos no sólo se componen de un conjunto de habilidades. También están vinculados a factores como el carisma, la empatía, los orígenes políticos, el grado de preparación en asuntos de administración pública y las motivaciones personales de quienes pretenden obtener un lugar en la esfera del poder público.

En México hay 2,445 presidentes municipales y 16 jefes delegacionales. Cada uno, a su manera, es un líder. Pero en este mosaico de gobernantes ¿cómo se configuran los liderazgos? Octavio Chávez Alzaga, director para América Latina de la Asociación Internacional de Administración de Ciudades y Condados (ICMA por sus siglas en inglés), explica que pueden clasificarse en dos ejes. Uno de ellos es por las motivaciones de los ediles y el otro es por el estilo y el enfoque con que ejercen ese liderazgo.

En el rubro de las motivaciones, el especialista distingue tres tipos de alcaldes: “Uno es el que viene de la profesionalización política, es decir, es alguien que ya ha sido funcionario, para quien la presidencia municipal es una etapa en el ejercicio de su actividad pública. Otro es el que proviene de actividades sociales, sindicales, empresariales o de organizaciones no gubernamentales. El tercer tipo en esta categoría está conformado por miembros distinguidos de la sociedad, a quienes les hacen la petición de postularse; por lo general, luego de ser funcionarios se retiran a hacer otras actividades, mientras que los ediles de los otros dos grupos continúan en la actividad pública de alguna manera”, detalla.

En cuanto al estilo y el enfoque con el que ejercen sus liderazgos, Chávez Alzaga refiere que hay quienes provienen del ámbito empresarial, y se caracterizan por imprimir un enfoque gerencial a sus procesos de gestión dentro del ayuntamiento. Asimismo, quienes han hecho de la política o de la administración pública su carrera profesional, también se enfocan en aplicar técnicas de administración eficiente, aunque asegura que en su mayoría son los alcaldes jóvenes quienes procuran poner en marcha este tipo de prácticas. “Entre los que son invitados a contender por una alcaldía y aceptan, he notado que son quienes cometen los errores más inocentes, muchas veces por desconocimiento de la normatividad. El servicio público está lleno de reglas y si los gobernantes locales no las conocen, su liderazgo se complica, sobre todo en temas como la fiscalización de gastos”, apunta el directivo.

LOS PERFILES.

Ricardo Jiménez, coordinador nacional el colectivo Ciudadanos por Municipios Transparentes (Cimtra) coincide con esta clasificación. No obstante, asegura que uno de los rasgos más importantes para que un alcalde consolide su liderazgo, consiste en contar con carisma y capacidad para generar sinergias entre los actores políticos y sociales del municipio. Ambos rasgos forman parte del perfil del alcalde, el cual juega un papel importante en el éxito o el fracaso de la gestión pública.

“Yo puedo llegar a ser alcalde constitucionalmente y tener todas las facultades para gobernar, sin que necesariamente tenga que ser un líder. Existe un problemahistórico sobre los liderazgos en México y se ha manifestado en los casos de aquellos líderes que, lejos de ser democráticos, sí tiene ese carisma y capacidad de convocatoria pero que la final de cuentas, son ellos quienes dicen qué hacer y qué no”, apunta.

El experto, quien también coordina el Centro de Servicios Municipales Heriberto Jara (Cesem), comenta que hasta hace unas décadas el perfil de muchos presidentes municipales que llegaban por primera vez al poder correspondía al de líderes que encabezaban movimientos sociales: profesores, campesinos, obreros, entre otros. Es decir, se trataba de personajes que eran identificados y reconocidos por el pueblo.

En ese sentido, Ricardo Baptista, director ejecutivo de la Asociación de Autoridades Locales de México (AALMAC), comenta que si bien esta costumbre persiste, la transición democrática en el país —especialmentea partir de la elección de Ernesto Ruffo Appel en 1989 como gobernador de Baja California, el primero de oposición en el país— trajo consigo gobernantes que se ajustan a nuevos perfiles, así como otras formas de emprender proyectos de gobierno y otro tipo de preparación.

“Creo que hay mandatarios locales muy políticos y otros que tienen rasgos más administrativos y eso no necesariamente implica que sean malos. Desde mi punto de vista la mayoría de los ediles que han llegado al poder en los últimos tiempos, han participado en la política y ya empieza a haber un componente muy fuerte de funcionarios con algún tipo de formación técnica y administrativa, aunque siguen dominados por el tema político”, considera Adán Larracilla, secretario técnico de la Asociación Nacional de Alcaldes (ANAC).

 

 

¿PRIMARIA O DOCTORADO?
La preparación también influye a la hora de ejercer un buen gobierno. Sin embargo, los especialistas coinciden en que la formación académica de quienes van a encabezar un ayuntamiento no es tan determinante como sí lo sería una adecuada formación en administración pública.

“A veces los más preparados son los que más la riegan. Yo tendré doctorado pero me quito el sombrero y quisiera aprender más de esas personas que si no estuvieron en las aulas mucho tiempo, sí entienden la relevancia de hacer las cosas bien y de buena forma”, comenta Octavio Chávez.

El mosaico de presidentes municipales y jefes delegacionales es muy variado desde el punto de vista de su preparación académica. De acuerdo con la base de datos de alcaldes elaborada por el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (Inafed), 37 de los ediles poseen un título de licenciatura y tres han concluido por lo menos una maestría.

El documento también hace ver que 16 presidentes municipales ostentan el título de profesor; 14, el de ingeniero; siete, el de médico; dos, el de contador público; uno, el de médico veterinario zootecnista y 2 más el de arquitecto y biólogo. Asimismo, un edil es capitán retirado del Ejército Mexicano y uno más es técnico pesquero. El resto de los funcionarios —2,367, es decir, poco más de 96 por ciento— están registrados en esta base de datos sólo como ciudadanos.

UN NUEVO MODELO.

Los expertos consultados sostienen que, para que los liderazgos de los mandatarios locales destaquen, tiene que haber un cambio en el diseño institucional del municipio. “Lo que se necesitaría en términos prácticos es un cambio federalista que descentralice cosas y que les dé más recursos a los gobiernos municipales con el fin de que los liderazgos puedan desarrollarse de mejor manera. En los países donde las actividades están más descentralizadas, se ha visto que las alcaldías poseen agendas muy fuertes”, sostiene Adán Larracilla.

En ese sentido, Ricardo Baptista menciona que cuando un alcalde pasa la prueba de las urnas y se instala en el ayuntamiento, encuentra un panorama complicado, porque aunque el funcionario saliente sea del mismo partido, le hereda a su sucesor deudas impagables y pasivos ocultos, entre otras cosas que dificultan la gestión de la nueva administración.

“El problema no son los alcaldes ni su preparación, es el sistema, pero nos vamos sobre los presidentes municipales, los obligamos a que prometan que ellos van a cambiar el mundo en tres años, y cada vez les queremos quitar más atribuciones, las centralizamos y lo único que logramos es hacerlos menos responsables, cuando lo que se tiene que hacer es todo lo contrario, pero con un buen diseño institucional”, expone Octavio Chávez.

Asimismo, Ricardo Jiménez refiere que los partidos han dejado de invertir en la creación de cuadros políticos, de los cuales podrían surgir nuevas generaciones de munícipes, capaces de gestionar con éxito un ayuntamiento.

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