El alto costo de la energía

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FuegoEl hombre empezó a percibir a la Tierra y la naturaleza como dos conceptos separados. La Tierra como una masa inerte y la naturaleza como un reto a controlar, aprovechar y someter al servicio del ser humano. Un signo de progreso que experimenta la sociedad actual consiste, sin duda, en el rápido desarrollo tecnológico, pues le ha dado el poder al ser humano de transformar todo lo que le rodea.

No obstante, es difícil responder con optimismo a semejante reto. Nuestra civilización es un termómetro en el consumo de energía, su uso eficiente, o desperdicio; en aplicaciones básicas como la iluminación, la fuerza para mover motores en la industria, así como las comodidades como aire acondicionado, refrigeración y calefacción son altamente dependientes —en 80 por ciento—, de recursos fósiles como el petróleo, el gas y el carbón a nivel mundial.

Más todavía, actualmente hemos observado el nivel de los efectos desastrosos que las anomalías climáticas, de procedencia artificial, pueden llegar a cobrar. El incremento del nivel del mar a consecuencia del derretimiento de las capas árticas, la intensidad de los tifones y huracanes, son algunos de los más alarmantes.

INVERSIONES

Casa sustentableEn este ámbito ha surgido una preocupación global por el medio ambiente: cómo responder de manera urgente al problema ambiental y de recursos energéticos. El hombre sólo entiende a la naturaleza en términos que se conocen como “tasa de retorno energético” (TRE) o, en inglés ER o EI (Energy returned or Energy invested), que no es otra cosa que el cociente entre la energía obtenida y la que es necesario gastar o invertir en el proceso para obtenerla. Entre mayor sea este cociente mejores recursos energéticos extraeremos de la naturaleza.

Aunque, medir la TRE es una de las maneras como entendemos la naturaleza para el beneficio humano, también tiene efectos sobre la cultura monetaria la cual se interpone al afectar el sentido humano. Este juicio monetario prevalece sobre cualquier tasa negativa en el retorno energético. La TRE puede ser vista como tasa de retorno económico sobre cualquier fuente energética. Veamos el ejemplo de Japón:

El problema en Fukushima no fue el temblor, sino el tsunami consecuente: la inmensa ola inundó la planta de energía nuclear y paralizó la generación de energía. Eso provocó que dejara de entrar agua fresca al núcleo del reactor, y trajo consigo el calentamiento extremo de las varillas activas, y a pesar de que había entrado un mecanismo de emergencia para detener la fusión, aún así permanecieron 3 por ciento de éstas activas. En esos casos se debe restaurar de inmediato el flujo del líquido para evitar que se funda el material radioactivo.

Hay que aclarar que se trata de una generadora de energía que usa material radioactivo como combustible; pero en realidad es una caldera de vapor que usa uranio para calentar el agua, producir vapor y mover, con suma eficiencia, las turbinas que generan electricidad.

En resumen, la planta crea, a partir del uranio –que resulta sumamente eficiente, pues un kilo del material calienta lo mismo que 2 mil toneladas de carbón—, un verdadero infierno, contenido entre muros de concreto y acero, a veces de varios metros de ancho, y controlado por la inyección de agua que aminora el calor y que, al evaporarse, mueve turbinas.

Esto es, que tan sólo un reactor nuclear de Fukushima corresponde a 12.5 millones de barriles de petróleo al año para una central de 1,500 MW, lo que equivale a 3 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.

Hagamos entonces una analogía sobre estos conceptos referente al desgaste de la naturaleza, ya que necesitamos de una reflexión indispensable en lo que respecta al entendimiento humano, una proposición que sea reconocida universalmente y sirva como herramienta útil para plantear el problema.

Conduzcamos el entendimiento humano a partir de los valores en la tasa de retorno energético siguiente: que el juicio sintético a priori, sin más, en el entendimiento de la razón humana se encuentra en el desarrollo de las energías renovables, eólica sobre todo y, que aunque éstas no contengan una tasa alta de retorno económico, conlleven a entender que sólo podemos emplear los materiales fósiles una sola vez.

Pronto se quemará todo el petróleo, y el carbón también pues es de fácil extracción y tiene una tasa de retorno energético de 30 por ciento.

CREAR CONCIENCIA

Es importante saber que un aprovechamiento óptimo de la luz solar permite reducir la demanda de electricidad. De este modo, se necesitan menos combustibles para hacer funcionar las centrales termoeléctricas y disminuir notablemente las emisiones contaminantes.

El público en general no sabe que las tarifas eléctricas varían de acuerdo con el consumo. Cuando éste no excede de 500 kWh al bimestre, la tarifa es de 1.10 pesos por kWh. Si se excede de los 500 kW la tarifa alcanza los 3.5 pesos por kWh. Esto no es del conocimiento público, sin embargo es de suma importancia en el ahorro eléctrico pues el exceso en el consumo nos lleva a pagar casi cuatro veces más cara la tarifa de consumo eléctrico doméstico.

En México, el sector doméstico consume 23 por ciento del total de la energía eléctrica que se genera en el país, y de este porcentaje 43 por ciento se destina sólo a iluminación. Por lo tanto el ahorro en el consumo eléctrico actualmente repercute en la contaminación y en los costos de producción de energía eléctrica.

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