En ciudades petroleras ¿todo es prosperidad?

Paraíso petroleroAsí como las olas del mar, la actividad petrolera genera una onda expansiva de beneficios económicos que arropan a todos los municipios donde se extrae o procesa algún hidrocarburo. Sin embargo, la otra cara de la moneda es un costo muy elevado que paga el medio ambiente y sobre el cual poco a poco las comunidades han comenzado a tomar las medidas necesarias.

La llegada de la industria de extracción de crudo o gas, refinación, petroquímica básica y secundaria a cualquier ciudad detona en automático la creación de empleos, desarrollo de infraestructura y un mejor nivel de vida y progreso al crearse una cadena de proveedores de materias primas, productos y servicios de todo tipo. Es el caso de Campeche, Tabasco, Chiapas, Tamaulipas y Veracruz que vieron florecer las economías de varias alcaldías con la llegada del petróleo. Tan sólo Petróleos Mexicanos (Pemex) requiere de 145 mil personas para la operación diaria, sin contabilizar los empleos indirectos que paralelamente se generan.

Pese a que ningún estado recibe regalías por extracción petrolera, vía el Fondo para la Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas, se les da una parte a las entidades siempre y cuando haya habido un excedente de los ingresos petroleros en las arcas federales. Otra parte de las ganancias de la riqueza petrolera se regresa a los municipios vía donativos.

Oscar Izaguirre Ávila, director de Desarrollo Económico de Ciudad Madero, Tamaulipas, asegura que hay más desarrollo en los municipios con mayor actividad petrolera, en tanto que los otros que no la tienen siguen atrasados.

En Ciudad Madero, Tamaulipas, se refina crudo para elaborar petrolíferos y petroquímicos. El 70 por ciento de los etilenos que se utilizan para la fabricación de plástico del país salen de ese lugar, lo cual hace que la actividad genere 5 mil empleos directos y 15 mil indirectos, afirma el funcionario.

Así como este municipio norteño, existen otros que han recibido beneficios económicos, sociales, culturales y educativos. Es el caso de Cadereyta, Nuevo León; Minatitlán y Poza Rica, Veracruz; así como Salamanca, Guanajuato y Salina Cruz, Oaxaca, que albergan refinerías. En tanto que Camargo, Chihuahua; Tula, Hidalgo; San Martín Texmelucan, Puebla; además de Cosoleacaque y Coatzacoalcos, ambos de Veracruz, son enclaves estratégicos por tener complejos petroquímicos.

Para México la industria petrolera es algo más que una actividad estratégica, baste decir que es la primera generadora de divisas. Diariamente se producen 2.5 millones de barriles de crudo, de los cuales se exportan1.6 millones; tan sólo el año pasado las ventas externas de gas natural y crudo sumaron alrededor de 35 mil 900 millones de dólares.

También hay que agregar que diariamente se extraen cerca de 7 mil millones de pies cúbicos de gas natural, así como 1.4 millones de petrolíferos —gas licuado, gasolinas, querosenos, diésel, combustóleo, etcétera— y 13 millones de toneladas de petroquímicos básicos que fabrica Pemex o los llamados secundarios que elaboran empresas privadas, según las más recientes estadísticas de la paraestatal.

DESORDEN URBANO

PetróleoCon conocimiento de causa, Francisco Garaicochea, presidente del Grupo Ingenieros Pemex Constitución del 17 y ex trabajador de Pemex, afirma que la industria petrolera es una actividad que detona empleos y crecimiento económico de una comunidad, aunque también genera costos.

El experto recuerda que en 1957 laboró en campos petroleros en Poza Rica, Veracruz, un municipio que se transformó a lo largo de los años. De ser un pequeño poblado, ahora es una ciudad, en la que hay más infraestructura, oficinas de la paraestatal y pozos de extracción.

Pemex contribuyó con la construcción de parques deportivos, cines y espacios recreativos, pero también provocó que se perdieran tierras fértiles donde había árboles frutales de todo tipo, como mangos, naranjos y limoneros, reconoce el experto. No sólo eso, además llegaron cantinas, prostíbulos y contaminación ambiental.

En esta línea de pensamiento, Beatriz Olivera, coordinadora de la campaña de energía de Greenpeace México, advierte que la actividad petrolera viene acompañada de graves riesgos, como derrames, fugas, emisión de gases contaminantes y residuos peligrosos a la atmósfera, a la tierra, a los ríos y a los mares.

Como recuerda la especialista, una clara demostración de estos riesgos es el derrame petrolero que sucedió en 1979 en el pozo Ixtoc, y otro documentado en 2006 que afectó al río y a la playa de Coatzacoalcos, Veracruz. Olivera añade el caso de las tomas clandestinas de gasolina o diésel, que han provocado tragedias como la vista en diciembre de 2010 en San Martín Texmelucan, Puebla.

ACCIONES PARA REMEDIAR

Debido a estos saldos negativos han comenzado a ponerse en marcha esquemas de responsabilidad social que permiten contrarrestar los efectos nocivos de la extracción de hidrocarburos. En 2010 Pemex otorgó donativos en efectivo por 600 millones de pesos y 977 millones más de apoyos en especie; es decir, un total de 1,577 millones de pesos que beneficiaron a municipios de 27 entidades federativas, informó la Dirección de Comunicación Social de Pemex.

Por ejemplo, los pescadores del municipio del Carmen, Campeche, lograron que se les financiara un proyecto productivo de pesca de altura y para el sector pesquero ribereño, por un total de 20 millones de pesos.

La contaminación que genera la actividad “se ha controlado” porque hay sistemas que buscan proteger al ambiente, afirma el director de desarrollo económico de Ciudad Madero, Oscar Izaguirre.

Tan es así que la playa de esa ciudad consiguió ser una de las 10 certificadas del país por la limpieza de sus aguas. En ese municipio convive el turismo con la industria petrolera, pero es la refinaciónde crudo la actividad que le genera 70 por ciento de su PIB, admite el funcionario ocal.

En la parte académica, esta actividad provocó que llegaran a Madero instituciones educativas como el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), la Universidad Anáhuac, la Universidad Autónoma de Tamaulipas y el Tecnológico de Ciudad Madero, entre otras.

Todas esas instituciones ofrecen carreras orientadas en su mayoría a la industria del “oro negro”, como las ingenierías especializadas en geociencias, química, eléctrica, mecánica y un doctorado en petroquímica. Izaguirre Ávila refiere que para los egresados hay campo de trabajo para que ingresen, ya sea a Pemex o a las empresas que coadyuvan con la paraestatal.

Aunque desde 1987 existe un índice internacional que mide el nivel de desarrollo sustentable de los proyectos petroleros —empleos, educación, profesionistas, seguridad, salud, cantinas por número de habitantes, quema de gas a la atmósfera, derrames petroleros, nivel de ingreso de las familias y restitución de reservas, etcétera— llamado Informe Brundtland, en nuestro país Pemex no lo aplica, comenta Francisco Garaicochea.

Pero en aras de mitigar los daños al ambiente, Pemex decidió tomar extensiones de tierra más grandes —de 50 por 60 metros— para tener una mayor cantidad de pozos y de equipo en el mismo lugar y de esta forma no afectar las tierras fértiles. “Sin embargo estas instalaciones no estaban exentas de accidentes, por lo que se indemnizaban a todos aquellos que mostraban afectaciones a sus cultivos, ganados o tierras”, agrega el experto.

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