En política prevalecen Misoginia y envidia

AvancesHace muchos años las mujeres se asomaron a la ventana de la política y lo que vieron les gustó. Desde entonces, comenzaron a dar pequeños pasos que las llevaran a ese mundo. Algunas ya lo lograron. Hoy hay diputadas, senadoras, secretarias de Estado —ha habido gobernadoras—, alcaldesas y jefas delegacionales.

Leticia QuezadaLeticia Quezada y Bárbara Botello son mujeres poderosas. Juegan en las grandes ligas del poder político, toman decisiones, se reúnen con sus homólogos varones y gobiernan.

La primera es delegada en Magdalena Contreras; la segunda, alcaldesa de León, Guanajuato. Ambas encabezan a dos de las asociaciones municipales más importantes de México: la Asociación de Alcaldes de México (Aalmac) y la Federación Nacional de Municipios de México (Fenamm), respectivamente. Quezada, además, presidió la Conferencia Nacional de Municipios de México (Conamm) de agosto de 2013 al 3 de febrero del presente año para cederle el cargo precisamente a Botello ese mismo día.

“Las mujeres podemos tomar no sólo las decisiones de la mesa de la cocina del hogar, sino las de la mesa de la negociación y el diálogo político”, dice Bárbara Botello, en entrevista con Alcaldes de México. “A nosotras se nos exige más que a los hombres, pero la convicción, la perseverancia y la confianza son tres características fundamentales para derribar estas barreras”, reconoce quien encabeza la ciudad más grande del estado de Guanajuato.

Incursionar en la política ha sido una lucha de años, admite Leticia Quezada. Para ella, el punto de partida fue su participación en el movimiento de rechazados de la educación media y superior. “Hice mi examen para ingresar al Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Sur, perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y fui excluida.

El régimen nos dejaba sin educación a muchos jóvenes. Entonces, encabecé un movimiento estudiantil en 1995 con el que logramos pocas cosas; una de ellas, que se reabriera la matrícula. Quedé muy sensible a los asuntos sociales.

Me di cuenta de los problemas del país y del Distrito Federal (DF). Posteriormente, me contacté con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y ahí comencé mi trabajo como brigadista, íbamos de casa en casa”, narra.

“Opté por el PRD —continúa la política— porque es un partido muy territorializado, de mucho contacto con la gente. En 1997 el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano a la jefatura del gobierno capitalino y todos los proyectos de trabajo que planteó en su campaña, me hicieron inclinarme a la izquierda. Había la oportunidad de mejorar los derechos humanos, de solucionar los problemas sociales. Encontré un partido que me abrió las puertas”, asegura.

A Bárbara Botello, en tanto, su vocación de servicio público y social la llevaron a incursionar en la política. “Mi profesión de abogada me ha servido mucho para que mi carrera política se haya desarrollado con oportunidades y resultados”, dice.

Cuestión de capacidad

L Q y B BPara la presidenta municipal de León, uno de los obstáculos para que las mujeres incursionen en este ámbito es que se duda de su capacidad para tomar decisiones trascendentes; esto, pese a que la política es cuestión de capacidad, no de género, indica.

En tanto, Quezada subraya que la miso ginia es el principal obstáculo para ellas, aunque también la envidia entre compañeras que no tienen un nivel de formación adecuado. “Las mujeres que participamos en política somos siempre objeto de campañas sucias. He sido afectada en cuatro ocasiones por este tipo de propaganda que me han hecho en el territorio, y cuando voy a una elección. Es muy lamentable porque mi honorabilidad se ha visto afectada”, expresa.

Sin embargo, dice, hay que tener la fortaleza para salir adelante. Y vaya que la hay, como también entrega. Ambas dedican todo su tiempo a su quehacer político. Quezada, por ejemplo, comienza sus actividades en la delegación Magdalena Contreras a las 8:00 horas y culmina su día alrededor de la media noche. Reuniones de trabajo, recorridos por el territorio de la demarcación, actividades en la oficina consumen todo su día.

Con ese ritmo ¿es fácil combinar la vida familiar con la profesional? “No, de repente me siento como una malabarista con muchas bolas en las manos, que no puede dejar que ninguna se caiga. Trato, en el ámbito familiar, de dar tiempo de calidad cuando no puedo dar muchas horas e involucro a mi familia en mi actividad pública”, explica por su parte Bárbara Botello.

“Aportamos algo de lo que la política está carente: sensibilidad, entrega, así como diálogo antes que la imposición y la mano dura”, advierte la presidenta municipal de León, quien menciona que la clave de su éxito consiste en trabajar todos los días para dar resultados, ser perseverante, constante, tener pasión por lo que hace y entrega.

A Quezada lo que le ha ayudado es “ser carismática con la gente, tengo mucha empatía con ella, hago click con la ciudadanía, la escucho y la entiendo, que es muy importante. Trabajo en conjunto con mi equipo, y me dejo asesorar y criticar también para hacer un mejor papel. Además, soluciono problemas rápido. Como jefa delegacional si se me presenta una dificultad grave, no me pongo a llorar sino que tomo acciones inmediatas. Soy disciplinada y tengo un carácter fuerte, pero no soy insensible”.

Vidas de logros

Bárbara BotelloNinguna de las dos mujeres se quedará de brazos cruzados al concluir sus mandatos, pero por lo pronto disfrutan el ejercicio del poder. “Ser elegida alcaldesa de León es el más grande orgullo para alguien que ama su ciudad”, dice Botello, la primera mujer en gobernar dicha ciudad. Sin embargo, expresa, “mi mayor satisfacción será ver realizado todo el proyecto de gobierno que estamos impulsando”, sentencia.

Su objetivo como alcaldesa es cumplir su responsabilidad con base en los deseos de cambio que expresaron los leoneses hace un año; lograr que en León existan grandes oportunidades para todos, que sea una ciudad moderna, segura, en la que existan muchas inversiones que generen empleo para los leoneses. “Eso más que preocuparme me motiva, me llena de orgullo y de ganas de seguir trabajando todos los días. Mientras que en la Conamm, mi meta es apoyar a los alcaldes para que, dentro de mis atribuciones, logren sus gestiones, tengan la capacitación que requieren y hagan un buen papel; quiero representarlos dignamente”, apunta.

La alcaldesa declara que una vez concluidos sus encargos como presidenta municipal y al frente de la Fenamm y la Conamm, continuará su labor en cualquier trinchera desde donde pueda servir a su ciudad, estado o país. “Mi participación en política, los cargos que he desempeñado, han anidado en mi vida el deseo de servicio hacia todos. En el ámbito que esté, siempre lo combinaré con un servicio a mi comunidad y a donde haya algo que pueda aportar, sea la iniciativa privada, la sociedad civil organizada, siempre habrá un espacio donde pueda seguir colaborando”, comenta Botello.

“Me siento muy contenta de que en esta etapa de mi vida, cuando estoy entre la juventud y la madurez, con una realización profesional, pueda estar trabajando por mi ciudad y al frente de la Fenamm”, señala la alcaldesa de León.

El aprendizaje

La principal satisfacción de Leticia Quezada es haber impulsado la interrupción legal del embarazo, cuando fue diputada local en la IV Legislatura de la ALDF. “Fue una decisión bien pensada. Morían muchas mujeres; hoy pocas fallecen”. La otra es haber presidido la Aalmac y más tarde la Conamm. “Tuvimos la fortaleza, los tres copresidentes de la Conferencia, de ponernos de acuerdo, hacer a un lado nuestras ideologías y poner por encima el bienestar de los municipios”, dice.

Hoy ha quedado atrás la chica radical que encabezó el movimiento de los rechazados de la UNAM. Después de trabajar en delegaciones, gobierno del DF, ser legisladora local y federal, Leticia Quezada se describe a sí misma como una mujer sensible, negociadora, abierta a platicar con todas las fuerzas políticas, a llegar a acuerdos. “He aprendido mucho y he pasado por muchas situaciones delicadas, críticas, que han marcado mi forma de ser. He tomado decisiones a tiempo y eso me ha servido. Mi carácter me ha ayudado a tener objetivos claros e ir por ellos”, asegura.

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