Energías limpias en México, retos y oportunidades

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La tercera parte de la capacidad instalada del sector energético para generar electricidad en México corresponde a centrales con tecnologías amigables con el medioambiente

Generar la suficiente cantidad de megawatts (MW) para satisfacer la demanda que la población requiere es una tarea titánica. Tan sólo en México, “en 2015, la capacidad instalada del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) fue de 68 mil 44 MW, de los cuales, 71.7 por ciento correspondió a centrales eléctricas convencionales y 28.3 por ciento a centrales eléctricas con tecnologías limpias. La capacidad instalada se incrementó 4 por ciento respecto a la capacidad registrada al cierre de 2014”, informa la Secretaría de Energía (Sener) en el documento del Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen).

Odón de Buen Rodríguez.
FOTO: ROSALÍA MORALES

Con la Reforma Energética “lo que sucedió es que se abrió el mercado para el suministro de energía eléctrica, es decir, ya no le corresponde únicamente a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en su carácter de proveedor ser quien genere y distribuya energía eléctrica, cumpliendo ciertos requisitos pueden entrar más empresas”, apunta Odón de Buen Rodríguez, director General de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee), lo anterior contribuye a la entrada de tecnología no convencional para obtener electricidad.

México es uno de los países a nivel mundial con un potencial importante en cuanto a la generación de energías limpias. El territorio nacional cuenta con casi la totalidad de los ecosistemas que pueden ser aprovechados para la conversión a energéticos a partir de fuentes como la eólica, la hidroeléctrica, la geotérmica y la solar. “El panorama es positivo para México, contamos en muchos estados con los recursos necesarios para aprovechar y generar energías limpias”, desde la implementación de la Reforma Energética la tasa de crecimiento de energías limpias es de 6.9 por ciento.

El reto de generar más energía para satisfacer la demanda a nivel mundial es un tema delicado, en un reporte de la ONU, en 2015, se señala que casi 15 por ciento de la población mundial no tiene acceso a electricidad. En lo que respecta a México, en 2015 la población que no cuenta con energía eléctrica en su hogar es de poco más de medio millón de personas, según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Por otra parte, en el país se generaron, en el mismo año, 309 mil 553 gigawatts hora (GWh) de energía eléctrica, lo que representa 2.7 por ciento más que en el año anterior, según datos del Prodesen. Del total de la energía producida en el país, 20.3 por ciento proviene de tecnologías limpias, es decir que se generan por medio de cualquiera de las opciones antes mencionadas.

AVANCE CONSTANTE

A nivel nacional la industria eléctrica, que abarca desde la generación hasta su distribución, se ha convertido en los últimos años, según el informe del Prodesen, en el único subsector industrial que aumentó su participación en el producto interno bruto (PIB) nacional de forma continua, alcanzando un promedio de 1.8 por ciento en la década pasada.

Con la publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF), el 20 de diciembre de 2013, del decreto por el que se reformaba y adicionaban diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de energía, es decir la Reforma Energética, se logró el cometido de abrir al mercado la industria de la energía eléctrica, con lo que la CFE adquirió un nuevo carácter de distribuidor. La finalidad fue lograr una reconfiguración de los organismos y la apertura para una mayor participación de la inversión privada en la generación, distribución y comercialización de los energéticos, aunque el documento se enfocó más en la energía eléctrica.

Salvador Vega Casillas.
FOTO: ROSALÍA MORALES

“En cuanto a lo que la reforma respecta y a las leyes, considero que es un buen trabajo, la modificación de las leyes para permitir una apertura al mercado energético era necesario, sin embargo donde hace falta trabajar es en las reglas de operación, en los marcos de actuación y en vigilar que se sigan las reglas establecidas”, comenta el senador Salvador Vega Casillas, presidente de la Comisión de Energía del Senado de la República.

Derivado de lo que apunta el legislador, es que en 2014 y 2015 se publicaron las primeras leyes secundarias y de transición energética con la finalidad de ajustar los mecanismos necesarios para que la transición fuera sencilla. “Lograr que las empresas del sector energético cuenten con un porcentaje de energía limpia consolida no sólo el compromiso con un mejor servicio y calidad del mismo sino también con el medioambiente.”

Dentro de los cambios más importantes derivados de la Reforma y de las atribuciones dadas a diferentes dependencias gubernamentales, sobresalen los Certificados de Energía Limpia (CEL), que son un instrumento emitido por la Sener y que tienen por objetivo promover el aumento en la generación e inversión de energías limpias.

Los CEL son un instrumento “beneficioso para todos, con ellos se garantiza que 5 por ciento de la energía que una empresa consume deba de ser limpia o verde, sin embargo se pretende incrementar ese porcentaje conforme la inversión crezca (en 2019 será de 5.8 por ciento)”, asegura Odón de Buen.

Tan sólo en 2015, el consumo de energía eléctrica fue de 288 mil 232 GWh lo que representa 2.9 por ciento más con respecto al año anterior. Salvador Vega comenta que con la reforma llevada a cabo en este sexenio se sentaron las bases para lograr que el mercado energético impulse un desarrollo en el país a la par de un servicio más acorde con las necesidades de los mexicanos. “Ahora le corresponde a la administración entrante lograr los resultados esperados con la Reforma, y consolidar que más empresas incrementen el porcentaje de energías limpias”.

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