Es necesario aprovechar el financiamiento rural

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Rodrigo SánchezEn plena crisis económica, sólo dos de los 11 millones de campesinos que conforman el sector agropecuario mexicano tienen acceso a los 85 mil millones de pesos que concentran los distintos fideicomisos destinados para apoyar a los hombres del campo.

El desconocimiento de los trámites, la falta de los puntos necesarios para acceder a los créditos bancarios o el simple hecho de no pertenecer a alguna organización campesina, son los principales obstáculos que impiden a millones de trabajadores del campo gozar de los beneficios a los que tienen derecho, pero que pocas veces llegan a ellos.

El desconocimiento de los trámites, la falta de los puntos necesarios para acceder a los créditos bancarios o el simple hecho de no pertenecer a alguna organización campesina, son los principales obstáculos que impiden a millones de trabajadores del campo gozar de los beneficios a los que tienen derecho, pero que pocas veces llegan a ellos.

Cada año FIRA entrega por lo menos 85 mil millones de pesos que van directo a organizaciones como la Confederación Nacional Campesina, la Confederación Nacional de Productores Rurales, la Unión General de Obreros y Campesinos de México y el Consejo Nacional de Organismos Rurales y Pesqueros, que son las principales beneficiarias.

Rodrigo Sánchez Mújica, director general de FIRA, reconoce que los recursos son entregados casi en su totalidad a los productores que se dedican a la agricultura comercial, quienes representan apenas 30 por ciento de los productores que hay en el país; mientras que el 70 por ciento restante corresponde a productores de autoconsumo —es decir, que cosechan lo que sus métodos rudimentarios y sus recursos les permiten.

Cosecha 1“Nosotros ayudamos a los productores agrícolas comerciales, a veces trabajamos con los pequeños productores, los de más abajo, pero mediante un proceso gradual que iniciamos con asistencia técnica y créditos reducidos”, señala.

La última encuesta realizada por FIRA dio a conocer que 73 por ciento de los campesinos no acude a este tipo de organismos financieros porque desconocen los procedimientos para obtener este tipo de recursos, piensan que no los van a atender porque ellos mismos se descalifican como posibles candidatos para obtener un crédito.

En ese sentido, Sánchez destaca que “en FIRA tratamos de mantener reuniones de orientación para el acceso a los recursos, pero la gente no acude y no recurre a las instituciones bancarias. Realmente cubrimos la demanda que tenemos, que es de sólo 30 por ciento de los campesinos, y los recursos se entregan directamente a las organizaciones que lo requieren”.

Los apoyos, que benefician únicamente a 2 millones de campesinos, tienen una cobertura de 2 millones de hectáreas en todo el territorio nacional, y se trata de productores que van de las cinco a las 40 hectáreas. El 80 por ciento de los recursos se destinan a la siembra y comercialización del maíz, aunque la pesca ha tenido un incremento considerable en su captación.

La mayor parte de los apoyos se entregan mediante créditos especializados, a través de bancos, Sofoles, arrendadoras financieras, empresas de factoraje financiero y almacenes generales de depósito.

El primer filtro que tienen que superar los campesinos es la autorización de su proyecto, pues sólo se apoyan los que sean considerados como viables y que pertenezcan a empresas de los sectores agropecuario, forestal, pesquero y rural.

Los recursos crediticios se otorgan a través del servicio de fondeo, y se pueden entregar en moneda nacional o en dólares de Estados Unidos de América, a través de dos modalidades de operación: descuento, destinada al otorgamiento de créditos cuyo sustento son los contratos y/o pagarés suscritos por los acreditados a favor del intermediario financiero; y préstamo, que tiene la finalidad de cubrir necesidades de crédito, que está sostenida en los pagarés que el intermediario financiero suscribe a favor del fiduciario.

MODALIDADES DE FINANCIAMIENTO

Las alternativas de crédito que se entregan a través del Banco de México son:

• Crédito refaccionario

Se destina a realizar inversiones fijas. El plazo máximo es de 15 años. Para plantaciones forestales y otros proyectos de larga maduración, el plazo para la amortización del principal puede ser de hasta 20 años.

• Crédito para conceptos de avío y capital de trabajo

Es otorgado para cubrir las necesidades de capital de trabajo, como adquisición de insumos, materias primas y materiales, pago de jornales, salarios y otros gastos directos de producción. El plazo máximo por ciclo o disposición es de dos años, con excepción de los financiamientos destinados a la actividad comercial, que no deben exceder 180 días. En el caso de capital de trabajo permanente, el plazo máximo es de tres años.

• Crédito prendario

Su función es facilitar la comercialización y la captación de recursos a las empresas con necesidades de capital de trabajo, que disponen de inventarios, ya sea de materias primas o de productos en proceso y terminados, que pueden ser objeto de pignoración para garantizar con dicha prenda el crédito solicitado. Se otorga por un plazo máximo de 180 días.

• Arrendamiento

Financiamiento para la adquisición de bienes de activo fijo susceptibles de arrendamiento, bienes muebles e inmuebles, elegibles de ser apoyados con recursos de FIRA.

• Préstamo quirografario

Financiamiento para cubrir necesidades de corto plazo, mediante créditos que las instituciones de banca múltiple otorgan a clientes que, a su juicio, cuentan con reconocida solvencia económica y moral, con capacidad de pago, y cuyo destino son conceptos de inversión elegibles para FIRA. Se otorga por un plazo máximo de 180 días.

• Crédito de liquidez

Es un préstamo de naturaleza transitoria, que sirve para que los intermediarios financieros fondeen el importe de los vencimientos de créditos pagados a FIRA que no les cubran sus acreditados, en tanto se analiza la situación de éstos para definir el tratamiento que resulte adecuado. El plazo máximo de recuperación es de 90 días naturales.

APOYOS INTERNACIONALES

Para el sector agropecuario, la situación de los recursos que provienen de organizaciones internacionales no es muy distinta a la del financiamiento nacional: millones de pesos son canalizados a los grandes empresarios del campo, sin que los pequeños productores tengan acceso a ellos o siquiera conozcan de su existencia.

En México operan distintos organismos internacionales que gestionan apoyos para los proyectos agrarios que consideran viables. Datos oficiales estiman que podrían aportar al financiamiento para el campo hasta 20 por ciento de lo que requieren las organizaciones; pero no se conoce una cifra exacta de los recursos que aportan las instituciones extranjeras, ni de cuánto es el fondo perdido de las mismas.

Alvaro lópezSin embargo, el líder de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, Álvaro López, explica que por tratarse de fundaciones políticas, los apoyos son condicionados a inclinarse a ciertas ideologías: “Muchas organizaciones preferimos limitarnos al financiamiento nacional, porque para obtener el internacional hay mucha presión: la ayuda es condicionada a que las organizaciones se comporten de cierta manera, o a que no manifiesten sus inconformidades sociales. Para nosotros, a veces son como limosnas extranjeras”, declara.

Por otra parte, existen otro tipo de apoyos, como son la capacitación tecnológica para la siembra y la pesca, proveniente de bancos internacionales y de países como Japón, así como de algunas fundaciones latinoamericanas para el campo.

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