Fin de la contienda: campañas trilladas

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Julio TéllezLas actividades proselististas de este 2012 estuvieron apegadas a fórmulas tradicionales, se careció de originalidad y de frases que hayan despertado el interés del elector.

“Faltó creatividad y propuestas. No se logró atraer ni cautivar, los slogans fueron trillados. No se incorporaron ideas frescas ni se capitalizó favorablemente lo que ofrecen las nuevas tecnologías”, comenta Julio Téllez Valdés, coordinador del Observatorio Electoral 2.012 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Al hacer un balance de las actividades proselitistas, el académico refiere que el elemento vital, en todo caso, recayó en las redes sociales que se consolidaron como nuevo modelo de comunicación política.

A partir de mayo, las campañas electorales modificaron su dinámica. La movilización estudiantil Yosoy132, originada en la Universidad Iberoamericana (UIA), luego del rechazo a la visita del abanderado del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, tomó la vía cibernética para manifestarse.

Julio Téllez lo define como el parteaguas de las campañas: “Si el uso de las nuevas tecnologías desconcertaba a partidos y candidatos, la incursión repentina de los jóvenes, valiéndose de las redes, más. La gente se da cuenta de que su participación puede ser significativa”.

CANSANCIO DEL VOTANTE

Graciela García Robín, especialista en Comunicación y Opinión Pública de la UIA, opina que la estrategia de comunicación en campaña no es la que logra unBalance electorado participativo. “Lo que influye es la movilización de sectores sociales urbanos. Lo que vimos, la movilización del votante duro, permea en contra de alguien al que se considera muy construido y que no es opción electoral.”

La repetición de spots durante tres meses, según el formato acordado por el Instituto Federal Electoral (IFE), provocó cansancio del electorado. Además, el Partido Acción Nacional (PAN) se propuso exhibir la debilidad del ejercicio gubernamental de Peña Nieto. “Que hayan atacado al gobierno y no a la persona permitió que apareciera en medios”, dice García Robín.

Pero esta campaña no tuvo el resultado que los panistas pretendían. “La gente prefiere propuestas que estar viendo cómo se pelean los candidatos. Los viejos esquemas están desgastados”, opina Téllez.

REALINEAMIENTO EN ESTADOS

PancartasLa elección presidencial siempre es neurálgica porque es punto de referencia para la contienda en los estados. Manuel Larrosa Haro, titular del Centro de Estadística y Documentación Electoral de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), afirma que a partir de ésta se da un realineamiento en las tendencias de triunfos y derrotas a nivel estatal, aunque esto depende de las preferencias político-electorales. La observación se sustenta en las circunstancias vividas en mayo, cuando la izquierda se reposicionó con el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, Manuel Larrosa hace ver que el sistema electoral federal y el de los estados tienen dinámicas políticas distintas. “Mientras en el primero hay un sistema de tres partidos nacionales que compiten a un tercio, en las estatales son sistemas bipartidistas y se dan múltiples combinaciones.”

El experto refiere que esto se debe a las dificultades que ha tenido el sistema de tres partidos. “Han mejorado las condiciones de la competencia, pero las agrupaciones menos antiguas, PAN y Partido de la Revolución Democrática (PRD), no acaban de crecer. Tiene que ver con la presencia territorial.”

La situación en el Distrito Federal (DF) resultó particular. Aunque tampoco hubo innovaciones y se careció de ofertas políticas, la preferencia electoral no varió. El candidato puntero fue Miguel Ángel Mancera, del PRD. “Su campaña fue light. Con la certeza de ganar no requirió un posicionamiento real”, afirma Graciela García.

Rosario Guerra, aspirante de Nueva Alianza (NA), hizo un trabajo de tierra para fijarse en la mente del electorado. Beatriz Paredes, del PRI, tuvo complicaciones para posicionarse, debido a que el electorado del DF es crítico. Con Isabel Miranda, candidata del PAN, hubo una disonancia de origen.

“La gente la ubicaba como ciudadana y ella rompe con esa imagen al entrar al ámbito político”, concluye la académica.

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