Guerra de aranceles, su impacto en México

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El proteccionismo en Estados Unidos tendrá efectos poco alentadores en varios sectores productivos de su vecino del sur

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La guerra comercial que sostiene Estados Unidos en contra de sus principales socios comerciales, como México, tendrá repercusiones en la economía, y de manera diferenciada a lo largo del territorio nacional. Es decir, la decisión de Washington de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de México y las medidas espejo que aplicó el gobierno mexicano, no tendrán el mismo impacto en la zona del Bajío que en la región Norte y Sur del país.

“La repercusión será diferente, y por lo tanto también las medidas para enfrentarlo”, apunta Fernando Ruiz Huarte, Director General del Consejo Empresarial de Comercio Exterior (Comce). Sin embargo, apunta el directivo, lo cierto es que todas las regiones del país resentirán las secuelas de esta coyuntura.

TRUMP Y LA PRESIÓN COMERCIAL

El 1o de marzo de este año, el Presidente estadounidense Donald Trump, comenzó a sonar los tambores de una guerra comercial, y amagó con imponer aranceles: 25 por ciento a las importaciones de acero y 10 a las de aluminio, en respuesta, argumentó el mandatario, al “trato injusto” que han aplicado otras naciones desde hace décadas. El día 8 de ese mes materializó su amenaza, pero no incluyó a México y Canadá.

Sin embargo, el 31 de mayo, el inquilino de la Casa Blanca ya no cedió y terminó por incluir a sus vecino del norte en la medida, con todo y renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Cinco días después fue cont ra México: aranceles de hasta 25 por ciento a productos como acero, quesos, embutidos, manzanas, whisky y otros procedentes de la Unión Americana.

Frente a ello, México demandó a Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), por considerar ilegales y sin fundamento los argumentos de “seguridad nacional” que utilizó Washington para imponer las barreras comerciales. Y claro, Canadá también hizo lo propio. La guerra comercial estaba declarada.

EL AFECTADO DIRECTO

La industria que resentirá de manera directa la guerra comercial con Estados Unidos será la siderúrgica, la cual, según datos de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero), genera 2.2 por ciento del producto interno bruto nacional (PIB) y genera más de 120 mil empleos directos y 600 mil indirectos.

Cifras de la Secretaría de Economía (SE) revelan que más de 80 por ciento del acero nacional se produce en Coahuila, Michoacán, Nuevo León, Guanajuato y Veracruz, las cuales serían las entidades afectadas directamente por la aplicación de los aranceles a las importaciones de ese producto al mercado estadounidense.

EL IMPACTO INDIRECTO

El doctor en Economía Internacional por la Universidad Complutense de Madrid, Ignacio Martínez Cortés, explica que la guerra comercial entre México y Estados Unidos repercutirá también de manera indirecta, por ejemplo, en el corredor automotriz del Bajío (Querétaro, Aguascalientes, Guanajuato y San Luis Potosí); además de entidades como Puebla y Chihuahua, con alta presencia en esa cadena productiva con plantas ensambladoras y fabricantes de autopartes.

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“El efecto se verá hacia el tercer trimestre del año, particularmente en un incremento en costos de producción, lo que podría derivar en ajustes en la plantilla laboral de las empresas hacia septiembre y octubre”, advierte Ignacio Martínez, también investigador de la UNAM. Sin embargo, el economista afirma que la influencia negativa también se verá en otros sectores, como el de la construcción, con un alcance a nivel nacional, ya que el acero se ha convertido en un elemento clave para las nuevas edificaciones.

En esa misma tendencia, Fernando Ruiz agrega que otra secuela de esta guerra comercial y cuyas consecuencias resentirán los consumidores mexicanos a lo largo del país, es el encarecimiento que sufrirán, por un lado, artículos de línea blanca, como refrigeradores, lavadoras y estufas (por el alto uso de acero y aluminio), así como en quesos y embutidos.

LAS ALTERNATIVAS

Ante dicho panorama, los especialistas coinciden que no sólo el Gobierno Federal tiene obligación para hacer frente a este tema de carácter de comercio exterior. Las administraciones locales deben apoyar a las industrias que se vean afectadas.

Para finalizar, comenta Fernando Ruíz, deben ayudar a gestionar ante la SE la aplicación de un cupo de importación para acero proveniente de China.

Al respecto, Ignacio Martínez añade que algo muy importante para los estados manufactureros, como es el caso de Nuevo León, Chihuahua, Coahuila y Michoacán, es que los gobiernos estatales tengan instrumentos de búsqueda de nuevos mercados para importar o exportar. “Se esperaría que las respectivas secretarías de Desarrollo Económico de las entidades ya tuvieran un sistema de inteligencia comercial que analice los aumentos de los precios tanto de importaciones como de exportaciones”, concluye.

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