Inicia un nuevo ciclo

Publicado Por

El autor es Decano Asociado de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del ITESM. Twitter:@ArturoSanchezG; Facebook: Arturo Sánchez Gutiérrez (Figura Pública)

Más allá de preferencias electorales y los debates de los últimos meses, los eventos del 1o de diciembre muestran que México ha resuelto, de manera pacífica a través de los votos, en un contexto democrático, el cambio de poderes. No es poca cosa, sobre todo en momentos en que la democracia enfrenta críticas en todo el mundo por no alcanzar a resolver muchos de los problemas que afectan a las sociedades del siglo XXI, particularmente la desigualdad. En todo caso, conforme las normas que nos rigen, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) toma posesión de su cargo el día previsto, ante la soberanía representada en el Congreso de la Unión, e inicia su gobierno. Se abre un nuevo ciclo que deberá durar seis años.

Con todo, esta transición es diferente por muchos motivos. Morena, como partido, fue el vehículo para el éxito electoral de López Obrador, pero también conquistó la mayoría en las cámaras que le otorgarán al nuevo Presidente un camino más terso en el diseño de sus políticas. Eso no ocurría desde 1997 y nos habíamos acostumbrado a un tipo de política en donde el mandatario tenía que pactar todo el tiempo, construir alianzas con la oposición y definir así los grandes cambios. Eso no será necesariamente así, al menos durante la Legislatura que inició el 1o de septiembre pasado y que terminará en 2021. El Presidente contará con el favor del Congreso para realizar los cambios anunciados.

Otra diferencia es la expectativa de cambio que el candidato levantó durante su campaña, particularmente por la cantidad de promesas emitidas y la reiteración de AMLO de que cumplirá todos sus compromisos. Termina el periodo de los discursos y las conferencias de prensa y empieza la acción. Escucharemos pronto noticias espectaculares, si es que el Presidente quiere realmente marcar la diferencia de su gobierno con los anteriores.

Quizá el cambio mayor se verá en el nuevo estilo presidencial. Ciertamente la austeridad del Presidente y de su equipo se dejará sentir de inmediato y el abandono de Los Pinos marcará una diferencia importante. En el fondo, se trata de una concepción diferente de las instituciones mexicanas. La figura presidencial siempre estuvo identificada con las Fuerzas Armadas y el Estado Mayor Presidencial. Era una de las formas de manifestar la autoridad de las instituciones que originariamente habían emanado de la Revolución Mexicana. La ausencia de las Fuerzas Armadas, más allá de los problemas para garantizar la seguridad del Presidente y su equipo, busca proyectar un estilo de gobierno cercano a la gente.

Sobre las políticas del nuevo gobierno seguramente se mantendrá la polémica y continuará la crítica. El problema del nuevo estilo presidencial es que irremediablemente polariza y confronta a unos y a otros. López Obrador no es un hombre que se quede callado ante los que no están de acuerdo con él. Por eso el uso frecuente de adjetivos calificativos, especialmente con la prensa a la que llama “fifí” o conservadora. Cada proyecto presidencial estará sujeto a la crítica y por el bien de todos, habría que esperar que realmente se entable un diálogo constructivo entre los actores políticos y sociales con los representantes del nuevo gobierno.

Inicia un nuevo ciclo al que AMLO llama “cuarta transformación”. Tendremos un nuevo estilo, una realidad diferente con gobierno unificado, una polarización constante y un debate político que habrá que nutrir con la crítica sana. Ojalá se acabe la incertidumbre y reine la transparencia. Tendremos un nuevo estilo personal de gobernar.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: