La basura, aún sin destino final.

Mas-BasuraAl escuchar la frase “un manejo de residuos inadecuado”, seguramente la mayoría de la gente imaginará grandes cantidades de basura en sitios donde no debería encontrarse: afuera de sus casas, en las calles o los parques.

Probablemente los gobiernos locales compartían esta percepción, por lo que en los últimos años enfocaron sus esfuerzos en impulsar una mayor cobertura del servicio de recolección, así como su disposición en sitios controlados.

Y vaya que lograron avances. De las 77 ciudades evaluadas por el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), en el Índice de Competitividad Urbana 2012, más de 70 por ciento cuentan con niveles de recolección por arriba de 90 por ciento de los desperdicios generados. Sin embargo, aún falta mucho por hacer.

En México, cada año producimos más desechos en las ciudades. Entre 2005 y 2011 la producción por habitante creció a una tasa de 1.2 por ciento anual, al pasar de 332 a 361 kilogramos.

REDUCIR EL DESPERDICIO No obstante, las estrategias para reducir la generación de residuos en nuestro país se han limitado a campañas de concientización sobre los beneficios del reciclaje y el reúso. En otros países con problemas imilares a los nuestros, políticas más agresivas complementan dichas campañas.

Tal vez la más exitosa sea el esquema conocido como pay-as-you-throw (paga por lo que tiras). La idea es traspasar el costo del servicio de recolección al usuario para incentivar su reducción, de esta manera se impulsa una conducta de reutilización de ciertos productos y de separación de otros materiales para ser reciclados.

Aunque es una práctica poco popular, al representar un cobro adicional de los gobiernos locales, se han logrado resultados visiblemente positivos. En Taipéi, Taiwán, este programa logró reducir la generación por habitante, de 410 kilogramos al año a tan sólo 145, en un lapso de 10 años. Además, esta disminución hizo obsoletos los rellenos sanitarios de la ciudad, por lo que estos espacios fueron recuperados y convertidos en grandes parques públicos.

¿QUÉ HACER? Aun cuando se logre una reducción importante, siempre existirá una cantidad de residuos, por mínima que sea. Actualmente, en casi todas las ciudades mexicanas, simplemente son depositados en grandes rellenos sanitarios. Esta opción no resulta del todo óptima, tanto por el deterioro ambiental como por la disponibilidad de tecnologías que los transformen en un recurso valioso.

Además, dichos tiraderos tienen un límite de capacidad (en algunos casos ya rebasado como es el caso del Bordo Poniente de la Ciudad de México), y resulta complicado encontrar nuevos espacios para tirar la basura de las ciudades.

En el mundo existen dos grandes tendencias:

1. El aprovechamiento del biogás generado por los residuos orgánicos.

2. La conversión térmica de inorgánicos mediante incineración.

El primero de estos métodos es considerado el más viable económicamente, ya que puede adaptarse en los rellenos sanitarios ya existentes. En este proceso se filtran y extraen los gases liberados por la descomposición natural de desechos de tipo orgánico, a partir de los cuales es posible generar energía eléctrica.

QUEMAR Y CAPTAR ENERGÍA El segundo método, la incineración, requiere de una inversión de mayor magnitud, pero recupera una cantidad de energía muy por arriba de los niveles de una planta de biogás. Una tonelada de residuos incinerados generan hasta 550 kilowatts por hora, capaces de alimentar un refrigerador estándar hasta por ocho meses.

Esta técnica tiene la ventaja de que puede aplicarse inmediatamente, pues no hay que esperar a que ocurra ningún proceso natural previo. Contrario a la creencia popular, la incineración de basura no perjudica al medioambiente, ya que la tecnología actual evita la liberación de partículas tóxicas, con lo que se aprovechan a l máximo los gases producidos.

La incineración ha ganado cada vez más aceptación en países europeos, al grado de que los rellenos sanitarios comienzan a desaparecer.

En suma, a pesar de que el manejo de residuos en nuestras ciudades ha mostrado avances significativos en los últimos años, es necesario tomar nuevas y más agresivas acciones para un verdadero manejo integral de los mismos. Los rezagos están principalmente en la reducción de la generación y en el aprovechamiento. De no actuar pronto, corremos el riesgo de que la basura se convierta en un problema visible que afectará de manera importante a la población.

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