Las ciudades más Competitivas de México

PcsEn el actual contexto de globalización, las empresas que no logran competir contra sus rivales locales, nacionales e internacionales, están destinadas a desaparecer. Debido a lo anterior, dichas empresas deben reducir al mínimo su estructura de costos y maximizar la calidad de sus productos. Sin embargo, si bien es cierto que el interés empresarial incentiva a las compañías a buscar ese objetivo, su desempeño puede ser obstaculizado por el ambiente institucional y las características físicas y demográficas existentes en el territorio donde se localizan; es decir, en la ciudad donde residen.

De lo anterior se desprende que los gobiernos juegan un papel determinante en la generación de un ambiente apto para la actividad económica, capaz de atraer inversiones y de sostener elevados estándares de calidad de vida para la ciudadanía. Entonces, la función de crear condiciones de competitividad no corresponde únicamente a las empresas, sino que es una responsabilidad compartida entre el gobierno y la comunidad empresarial.

Diferenciación de metrópolis

MonumentoEl nivel nacional no es necesariamente el más adecuado para albergar y fomentar ese tipo de sinergia entre gobierno y sociedad. La generación de competencias se facilita en territorios más pequeños, como las regiones subnacionales y las ciudades; así lo muestra la experiencia internacional de los países más exitosos en materia de competitividad, como puede verse en el libro coordinado por Enrique Cabrero Competitividad de las ciudades en México. La nueva agenda urbana (México, CIDE, Secretaría de Economía, 2009). Por ello es necesario identificar las herramientas que se encuentran a disposición de los gobiernos locales para mejorar sus características competitivas y, sobre todo, señalar su aspecto práctico en términos de facilidad de uso y generación de resultados positivos.

En este sentido cabe mencionar que son pocos los esfuerzos realizados en México en materia de competitividad urbana. Entre los más destacados podemos mencionar la serie de estudios Doing Business in México, publicada por el Banco Mundial; el Índice de competitividad sistémica de las ciudades mexicanas AR, realizado por ARegional; el Índice de competitividad de ciudades, desarrollado por el Instituto Mexicano para la Competitividad, y el Índice de competitividad del CIDE.

Todos ellos se centran en presentar mediciones de la competitividad (comúnmente conocidos como “índices” o rankings) desde una perspectiva comparativa. También presentan una fotografía estática de la “situación actual de la competitividad” sin proporcionar una visión dinámica que permita saber cómo mejorarla. Además, ninguno de estos índices considera las diferencias existentes entre ciudades en cuanto a su tamaño, perfil de competitividad y ubicación geográfica.

Collage 1Los diferentes rankings mencionados son de carácter general; es decir, comparan la competitividad de ciudades entre sí y tienden a ofrecer un conjunto de recomendaciones para todo el universo de ciudades. Esta situación genera problemas para los gobiernos locales al momento de analizar sus estrategias en materia de competitividad, ya que se enfrentan a una serie de consejos que difícilmente logran poner en práctica en sus territorios respectivos.

Sería más sencillo, para los funcionarios de los ayuntamientos, desarrollar estrategias de competitividad a partir de propuestas que tomaran en cuenta las características específicas de cada ciudad o municipio. Una recomendación general, adaptada al contexto particular de cada ciudad, tendrá mayores posibilidades de éxito debido a que no obliga a las autoridades locales a realizar un proceso de adaptación. Por ello, la diferenciación entre ciudades debe anteceder a la generación de recomendaciones. Sólo así es posible garantizar un vínculo entre las características específicas de cada urbe y sus estrategias de competitividad.

Perfilar la competitividad

Ciudades de MéxicoEl primer paso para elaborar una agenda de competitividad urbana, fácil de implementar por las autoridades locales de todo el país, consiste en diferenciar las ciudades. Para ello sugerimos identificar sus características económicas y, a partir de su conocimiento, construir perfiles de competitividad que permitan realizar un agrupamiento por rasgos comunes. Después, es necesario diferenciar las ciudades en términos de su liderazgo regional, de tal manera que se fomente la generación de estrategias específicas y, en consecuencia, se facilite su interpretación e implementación por parte de las autoridades locales.

Para construir los perfiles de competitividad se pueden utilizar diversos indicadores económicos; por ejemplo, la composición de la economía local por tipo de actividad o las características y el destino de la inversión extranjera directa local. Sin embargo, resulta complicado clasificar con certeza a cada ciudad mexicana con un perfil “industrial” o “comercial”. Por esto sugerimos construir perfiles basados en el grado de modernidad y/o tradición de la economía. De esa manera se pueden generar tres perfiles: 1) tradicional, 2) en transición y 3) moderno. Pero, debido a la importancia que tiene el sector turismo en nuestro país, decidimos incorporar un cuarto: el turístico.

Existen múltiples diferencias entre cada tipo de ciudad. Podemos observar el grado de modernización o de tradición del perfil de competitividad mediante los siguientes ejemplos: Monterrey se caracteriza por contar con una línea orientada hacia el lado “moderno”; por el contrario, Poza Rica presenta una imagen concentrada en el aspecto “tradicional”. Por su parte, Cancún se inclina fuertemente hacia el sector turístico.

Como se mencionó con anterioridad, adoptamos un criterio regional como segundo factor de diferenciación. Dividimos el territorio nacional en cinco regiones: noreste, noroeste, centro-occidente, centro y sureste. Asimismo, asignamos un nivel de liderazgo regional de acuerdo con indicadores económicos, como la producción bruta total y el número de habitantes. Como resultado de los dos procesos de diferenciación y agrupación analizados en conjunto, podemos mencionar, como ejemplos, a Mérida como una ciudad de perfil tradicional; a Tijuana, Torreón y Toluca como urbes en transición, y a la Ciudad de México, Puebla, Monterrey y Guadalajara como paradigmas de modernización.

Diferenciar y agrupar ciudades por perfil de competitividad es sólo el primer paso en el proceso de construcción de capacidades competitivas. La siguiente etapa es la creación de estrategias específicas adecuadas para cada grupo de ciudades. Sólo de esta forma se puede asegurar la factibilidad de las políticas públicas diseñadas en la materia. Ofrecer estrategias particulares para un conjunto de ciudades que comparten rasgos comunes significa facilitar el trabajo de las autoridades locales y potenciar los resultados de dichas políticas.

De esta forma, las ciudades motores de la competitividad nacional deben impulsar estrategias atrevidas para consolidar y mejorar mucho sus capacidades. Hay una agenda municipal específica a construir en torno a este tipo de ciudades, pero de igual manera las urbes en transición deben compararse con otras similares para impulsar mejoras sostenidas. También las ciudades en situación más débil deben revisar la vocación local y promover opciones de desarrollo y crecimiento económico en el futuro inmediato.

Se trata de una nueva agenda municipal. Ojalá y las autoridades federales, estatales y, sobre todo, municipales, sean conscientes de ella y no se retrase más el avance nacional en materia de competitividad.

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