Líderes regionales, los “pesos pesados” de hoy

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portadaProducto de la consolidación democrática de nuestro país, hoy en día los políticos locales han tenido un ascenso vertiginoso como no se había visto en la historia reciente, porque a diferencia de otros tiempos, esos líderes pueden alcanzar las gubernaturas de los estados y de ahí llegar a las altas esferas del Gobierno Federal.

El guanajuatense Vicente Fox Quesada es el ejemplo más visible de una nueva generación de políticos que desafió al centralismo al conquistar la Presidencia de la república, sin haber pertenecido a las filas del gabinete presidencial. Este hecho inauguró una serie de cambios en la escena política, que se manifiestan a través de elecciones más cerradas y candidatos más competitivos, coinciden especialistas y políticos en activo.

“Llegaron nuevos liderazgos. Hoy más de la mitad de los actuales gobernadores ya fueron alcaldes”, asegura Ricardo Baptista González, director ejecutivo de la Asociación de Autoridades Locales de México (AALMAC).

“Muy exitoso es el caso de Eruviel Ávila, que fue mi compañero alcalde, fue líder de la Federación Nacional de Municipios de México (Fenamm), como lo fui yo, y ahora es gobernador del Estado de México”, comenta Omar Fayad Meneses, diputado federal por el PRI y miembro de la Comisión de Fortalecimiento al Federalismo.

El legislador también menciona a su paisano Francisco Olvera Ruiz, ex alcalde de Pachuca, y ahora gobernador de Hidalgo. En su opinión, tanto el mexiquense como el hidalguense son políticos sobresalientes porque “han tenido un protagonismo útil, un acercamiento a los ciudadanos y han generado una buena expectativa entre la población”.

Otros ejemplos son Jorge Herrera Caldera, Miguel Alonso Reyes y Gabino Cué Monteagudo, quienes triunfaron como gobernadores en los estados de Durango, Zacatecas y Oaxaca. Cada uno tiene una historia distinta, pero con un rasgo común: fueron presidentes municipales.

Esta tendencia no es producto de la casualidad. Hoy en día los votos cuentan, aunque sea por una mínima diferencia, de modo que, desde el año 2000, la competencia más intensa entre partidos políticos ha dado como resultado una nueva casta de políticos locales que han llegado al poder sin haber sido “palomeados” desde el centro. Los liderazgos se construyen con trabajo de base.

Lo anterior se debe a dos factores: uno, que es el reacomodo de fuerzas políticas en busca de fortalecer la democracia en México, y dos, el deseo natural de los actores políticos por crecer en su carrera política, como sucede en los países desarrollados.

Gobernadores en funciones

DERECHO DE SER

Sergio Arredondo Omar Fayad Ricardo Baptista

Octavio Pedroza Gaitán, presidente de la Comisión de Fortalecimiento al Federalismo de la Cámara de Diputados, refiere que los políticos locales tienen cada vez más aspiraciones de ocupar cargos de mayor responsabilidad. “Por ejemplo, yo fui alcalde de San Luis Potosí y hoy soy diputado.”

Considera que los cargos públicos otorgan una oportunidad de desarrollo profesional y de vida que permite a la persona crecer cuando realmente se tiene una vocación de servicio.

Retoma las palabras de Manuel Gómez Morín, fundador del PAN, en el sentido de que la patria se construye desde los municipios. Entonces –dice– es importante estrechar lazos entre los gobiernos locales y los ciudadanos, para así establecer un puente con el gobierno estatal.

“Es importante que ese contacto que tiene el presidente municipal con la sociedad genere una convicción de seguir sirviendo a la población. Yo le apostaría a que así fuera: que quienes aspiren a representar a una entidad federativa emanen de los ayuntamientos y no a través de decisiones centralistas, muchas veces cupulares, de los partidos políticos.”

El legislador federal recuerda que, durante buena parte del siglo XX, la mayoría de las candidaturas a puestos de elección popular se imponía desde la capital del país, lo que ya no ocurre en la actualidad porque los gobernantes llegan por sus méritos propios, es decir, por su trabajo en el campo y su arraigo entre la población.

Otros políticos en funciones que han pasado por las presidencias municipales son: Roberto Sandoval Castañeda, mandatario de Nayarit, antes alcalde de Tepic; Juan Sabines Guerrero, gobernador chiapaneco, ex edil de Tuxtla Gutiérrez; Emilio González Márquez, gobernador de Jalisco, antes regidor y alcalde de Guadalajara; en tanto que Andrés Granier Melo, de Tabasco, fue alcalde del municipio de Centro.

Incluso el tristemente célebre “gober precioso”, Mario Marín Torres, ex gobernador de Puebla, también pasó por la alcaldía de Puebla capital. Eugenio Hernández Flores, un político de Ciudad Victoria, llegó a ser gobernador de Tamaulipas, al tiempo que Humberto Moreira Valdés fue alcalde de Saltillo y posteriormente gobernador de Coahuila.

Pero como se recordará, muy pocos políticos locales han llegado a la máxima magistratura del país. Antes de Vicente Fox, los datos históricos se remontan a Miguel Alemán Valdés que fue gobernador de Veracruz; o incluso hasta la época de Lázaro Cárdenas del Río, primero gobernador de Michoacán y luego presidente de México.

MUNICIPIO, LA ESCUELA

Algunos ex

“Lo que nos gustaría a los municipalistas es que los candidatos a la Presidencia de la república no sólo vinieran de ser gobernadores, sino que vinieran de ser alcaldes. Nos gustaría que esa tendencia se consolidara como empezó a notarse en 2000”, comenta en entrevista Sergio Arredondo Olvera, director ejecutivo de la Fenamm, organización que aglutina a los ediles del PRI.

En este punto coincide el diputado Omar Fayad al opinar que los candidatos a gobernadores deberían tener como requisito indispensable haber sido alcalde y, para ser presidente de la república, haber sido gobernador de algún estado. De esta manera, los aspirantes contarían con la experiencia necesaria y la sensibilidad para impulsar un trabajo armónico de los tres órdenes de gobierno y evitar la improvisación de los servidores públicos.

“En este país existen tres órdenes de gobierno: Federal, estatal y municipal. Cuando uno llega al orden municipal, se adquiere la experiencia de ser de gobierno, la sensibilidad, la inventiva para obtener recursos, la cercanía con el pueblo”, asegura el diputado federal.

DEMOCRACIA TRUNCA

Pero en el proceso de consolidación democrática de nuestro país, el ascenso de los líderes regionales no siempre ha dado los resultados esperados. Si bien la mayoría de gobernadores han sido alcaldes, a ellos “se les olvida lamentablemente esa visión y ese impulso que tenían como gobiernos municipales”, observa Ricardo Baptista.

Según el especialista —cuya organización aglutina a los jefes delegacionales y munícipes de izquierda— prácticamente 60 por ciento de los legisladores de todos los partidos políticos ya fueron presidentes municipales, pero tampoco impulsan iniciativas de fondo a favor de los ayuntamientos, por lo que se convierten en cómplices de un nuevo centralismo que afecta a los gobiernos municipales.

Ricardo Baptista dice que el fenómeno de la alternancia política en el Gobierno Federal ha sido positivo en términos generales, porque la clase política “se abrió a todos los colores”. Pero su comentario va más allá. “El problema es que las prácticas viciadas se siguen arrastrando. En primera yo veo una transición democrática truncada, una alternancia en el poder que no le ha dado lo suficiente al ciudadano, porque no ha mejorado el nivel de vida.”

Es más, Baptista González considera que, junto a la de Guatemala, la democracia mexicana es de las más deficientes de América Latina. “Estos nuevos liderazgos regionales que han surgido en nuestro país, algunos muy buenos, no han brincado la cerca de transformar el sistema político mexicano y se recurre a viejas prácticas no sólo en lo electoral, como la compra y la coacción del voto, sino también en el gobierno.”

La caída del “partido de estado” en el año 2000 dio pauta para que se creara la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), porque ante la falta del “jefe máximo” que el PRI tuvo durante 70 años, los gobernadores adquirieron libertades inéditas. “Pero desde mi punto de vista se crearon cacicazgos y se acentuó un doble centralismo”, advierte Ricardo Baptista.

Explica que esa situación, no nada más se refiere al control federal, sino también al dominio de los gobiernos estatales. “Esa vieja demanda de los gobernadores de descentralizar y de federalizar no incluyó a los municipios.”

Un claro ejemplo es que no todos los gobiernos estatales transparentan el presupuesto para los municipios. Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), Sinaloa, Puebla, Morelos, el Estado de México, el Distrito Federal, Chihuahua, Campeche, Baja California, Baja California Sur y Aguascalientes son las únicas entidades federativas que publican información desglosada sobre el presupuesto para cada municipio.

Ante el actual estado de cosas, Ricardo Baptista opina que México necesita otro tipo de políticos con otras formas de trabajar. “Hay una regresión en la democracia y el país ha visto crecer la pobreza en 12 millones de personas.”

LOCAL CONTRA GLOBAL

Por otro lado, Sergio Arredondo hace ver que el ascenso de los liderazgos locales para incorporarse en las esferas políticas nacionales y de toma de decisiones es una tendencia mundial de la que México no es ajeno y que en otros países tiene muchas décadas de ocurrir.

Problemas internacionales como las crisis económicas y el cambio climático han dado como resultado propuestas de gobierno con mayor contenido local. Un ejemplo clásico es Francia, donde no hay líderes políticos nacionales que no hayan sido alcaldes.

El presidente Nicolas Sarkozy fue alcalde 19 años y casi todos los ministros del gobierno fueron alcaldes. Eso sucede también con los senadores de la república y con otros representantes nacionales. Es una cultura democrática con énfasis en lo local.

Otro caso sobresaliente es Estados Unidos, donde los ex presidentes George Bush y Bill Clinton fueron gobernadores. “En este tema de la democracia política vamos muy, muy atrasados; pero nuestro país ya está incorporándose a eso que llamamos normalidad municipalista que sucede en todo el mundo”, refi ere Sergio Arredondo.

DE ALCALDE A PRESIDENTE

Luis Miguel Pérez Juárez, académico del Instituto Tecnológico y de Estudios Superioresde Monterrey (ITESM), no desdeña la importancia que ha cobrado el arraigo regional como un activo político para postular candidaturas a puestos de elección popular, lo que se ha visto en elecciones recientes como las del Estado de México,Guerrero y Sinaloa.

Se requieren candidatos que tengan mucho conocimiento de sus distritos electorales, lo que favorece a aquellos que han ocupado cargos en las presidencias municipales, ya sea alcaldes, síndicos o regidores. Es un fenómeno que se reforzará con el tiempo, aunque en opinión del académico es una tendencia que no empezó en el año 2000, sino que tiene varios lustros de estar en marcha.

Antes de esa fecha, hubo fuerzas políticas que pelearon y le ganaron a los partidos hegemónicos en algún estado o municipio, como Chihuahua, Baja California o Nuevo León. Pero ahora que el juego es más libre, los reacomodos son más frecuentes, de tal forma que se puede ser gobernador de un estado y tener un importante número de presidentes municipales de otro partido. Ahí está Baja California, que lo gobierna el PAN, pero con alcaldes del PRI; o bien el estado de Morelos, donde también la gubernatura es albiazul, pero la mitad de los ayuntamientos son tricolores.

Los expertos opinan en forma unánime que, de proseguir el fortalecimiento de los liderazgos regionales, existe la posibilidad de que algún alcalde llegue a ser presidente de la república.

“No tengo ninguna duda de que, si no es en 2018 será en 2024, pero no tardaremos en conocer a quien haya sido presidente municipal, gobernador en su estado y posteriormente presidente de la república. Lo vamos a ver tarde o temprano”, dice Pérez Juárez. Todo dependerá del crecimiento de los liderazgos regionales y de que se transformen en gobernadores, porque ahí está el semillero, concluye el académico.

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