Más ciudades colocan parquímetros

Publicado Por

ParquimetroNogales, Sonora, tenía problemas de congestionamiento vial en la zona centro, ya que los automovilistas dejaban su carro estacionado en las calles para cruzar al otro lado de la frontera y permanecer en territorio norteamericano largos periodos de tiempo, incluso más de 12 horas.

“El gobierno municipal inició en 2008 la licitación para poner parquímetros, porque se saturaba el primer cuadro de la ciudad. Cuando la gente quería visitar el centro no encontraba estacionamiento, por lo que la solución fue instalar esos aparatos”, comenta Mayra Alejandra Burgos, administradora de parquímetros en Nogales.

Más lejos de ahí, las concurridas colonias Polanco y Lomas de Chapultepec, en el Distrito Federal (DF), también enfrentan problemas de tránsito, pues no sólo son áreas habitacionales, sino que además albergan comercios, oficinas, embajadas, así como lugares de recreo. Por consecuencia, una buena parte de los automovilistas son ejecutivos, empleados o visitantes que se estacionan durante 8 ó 12 horas diarias, lo que a su vez genera repercusiones en las vialidades.

Tan sólo en Polanco se calculaba que los espacios de aparcamiento en las calles tenían un sobrecupo de 130 por ciento, lo que provocaba la obstrucción de banquetas, pasos peatonales y entradas de casas o edificios.

“Los conductores se estacionan en el espacio público, que es de todos, no nada más de quien llegue temprano, y mucho menos pertenece a los franeleros, quienes apartan el lugar y cobran por él. Ahora los parquímetros desincentivan ese abuso y los viajes se administran de mejor manera”, comenta Daniel Escotto, director de la Autoridad del Espacio Público del gobierno del DF.

AGILIZAR LA MOVILIDAD

Adriana LoboLos ejemplos anteriores demuestran que, ante el problema del congestionamiento de vehículos automotores en áreas muy concurridas, cada vez más ciudades mexicanas tienden a instalar parquímetros, debido a sus amplias ventajas.

Adriana Lobo, directora del Centro de Transporte Sustentable de México (CTSEmbarq México), explica que dichos aparatos contribuyen a la regulación del estacionamiento de automóviles, la eliminación de las segundas filas, además de que se desincentiva el uso de carros y se generan ingresos que pueden reinvertirse en el área o para la mejora del transporte público. Otro beneficio es la eliminación de los llamados franeleros o lavacoches que cobran una tarifa sin reportarla a las autoridades.

“Normalmente los comerciantes locales creen que les afectará, pero el impacto es positivo porque una persona que trabajaba en una zona llegaba y colocaba su carro durante ocho horas, pero al cobrarle por hora se evita que ese usuario se quede ahí por periodos prolongados, de modo que debe buscar un estacionamiento fuera de la vía y dejar el espacio para los que hacen movimientos más cortos, quienes son los que generan más rotación y actividad comercial”, agrega Lobo.

México puede aprender de experiencias en el extranjero, por ejemplo las ciudades antiguas, que están surcadas por calles estrechas, donde la colocación de parquímetros ha obligado a la gente a utilizar el transporte público, o bien, otros medios como las bicicletas, comenta la experta.

 

MEDIDA ANTIPOPULAR

Sin embargo, hacer uso de los parquímetros tiene que ser una decisión de política pública con visión de futuro. En este sentido, los gobiernos deben superar el temor de perder votos, dado que en principio, a la sociedad no le agrada el cobro de estacionamiento en la vía pública.

Esto fue lo que ocurrió en Nogales, donde los ciudadanos tomaron la medida como una imposición que les afectaría los bolsillos. Así que, durante los primeros meses, la labor del ayuntamiento fue explicar cómo usar los parquímetros y dejar para después, en una segunda etapa, la aplicación de multas a los infractores, refiere Mayra Burgos.

Asimismo, la colocación de parquímetros debe ser parte de un plan de reordenamiento urbano que incluya el cobro de una tarifa por hora en la vía pública y la habilitación de estacionamientos públicos, los primeros para usuarios de poco tiempo y los segundos para los usuarios de periodos prolongados.

“El hecho de sólo colocar parquímetros genera casi espontáneamente negocio para los estacionamientos, porque absorben la demanda de los automovilistas de larga duración”, explica Adriana Lobo.

KM recorridos

BUSQUE SOCIOS

Como cualquier otra obra de infraestructura pública, la instalación de parquímetros requiere de un gasto económico significativo, el cual puede hacerse de la mano del sector privado y bajo diferentes modalidades, según las necesidades de cada ciudad, refieren los expertos.

“La inversión no es un problema muy grande, porque se puede hacer en cooperación público-privada. Si bien hay un costo importante por la adquisición de un buen equipo de parquímetros, la realidad es que se generan ingresos y se recuperan costos, por lo que puede destinarse un porcentaje a recuperar la inversión hecha por el privado”, comenta Adriana Lobo.

En el caso de Nogales, que compró los parquímetros a 600 dólares la unidad, el gobierno del municipio decidió conceder el servicio a un grupo de particulares.

Del dinero recaudado, 40 por ciento lo absorbe el ayuntamiento, mientras que el 60 por ciento restante se destina a un patronato que paga la administración de los parquímetros y otros servicios, además de que se aprovecha un remanente para apoyar a instituciones sin fines de lucro como asilos de ancianos y orfanatos.

“En el centro se hizo el cambio de las luminarias y ahora todo es subterráneo, todos los cables de electricidad están bajo el suelo. Otro beneficio ha sido la remodelación de la Plaza Palomas, el primer lugar que se mira cuando se llega de Estados Unidos a Nogales”, comenta Mayra Burgos sobre el destino que ha tenido la recaudación de cuotas por los parquímetros.

MEJORA VIALIDAD EN POLANCO

Como parte de un programa general de movilidad, el DF invirtió 200 millones de pesos (mdp) para instalar los parquímetros en la colonia Polanco. De entrada, los empleados que estacionaban su carro durante varias horas al día ya han cambiado hacia el transporte público, o bien, han reducido el número de días que utilizan su automóvil o ya lo comparten, lo que tiene un impacto inmediato en la movilidad de la zona, refiere Daniel Escotto.

Para echar a andar el programa, el gobierno capitalino empleó la figura del Permiso Administrativo Temporal Revocable (PATR) mediante el cual, tras analizar la factibilidad, la empresa proveedora —en este caso Ecoparq— puede instalar los parquímetros, siempre y cuando se apegue a los lineamientos de la Autoridad del Espacio Público, y según las necesidades del lugar.

“Es una especie de coinversión de ambas partes y ambos salen ganando, tanto el privado que recibe una ganancia del préstamo de este servicio, como la ciudad que obtiene sus impuestos. La sociedad también gana porque mejora su entorno. No es una licitación, es un permiso; pero quien verifica su cumplimiento es la Autoridad del Espacio Público. En caso de incumplimiento, se aplica una sanción”, explica el funcionario capitalino.

Los gestores informales —franeleros, porteros y guardias de seguridad— eran en parte los responsables del desorden vial en la colonia Polanco, porque recibían más coches de los que podían estacionarse en cada calle, y prometían una cantidad infinita de lugares por 30 pesos al día y sin retorno de inversión.

Cada vez más mexicanos

LA CALLE NO ES GRATIS

Previo a la instalación de los parquímetros en Polanco, uno de cada 10 autos que circulaban en el área en busca de un lugar para estacionarse en la vía pública, tardaba 14 minutos en encontrarlo y otros tres en llegar a su destino. Ahora, con la operación del programa, existe una disponibilidad hasta de 45 por ciento de lugares en la calle y se reduce el tiempo de circulación de los autos, se emiten menos gases contaminantes, menos ruido y se mejora el tránsito en la zona, según mediciones hechas por el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP México).

Lo anterior demuestra un buen funcionamiento del sistema y la derrama económica es sólo una mera consecuencia, refiere Andrés Sañudo, consultor del organismo.

Erick Cisneros, también consultor de ITDP México, opina que se debe acabar con dos paradigmas respecto a la movilidad: primero, que el estacionamiento en la vialidad es gratis, sino que siempre tiene un costo; y segundo que, mientras más estacionamientos haya, también menos tráfico se generará, pues cuando se incrementa la infraestructura más gente quiere ir a esos lugares.

Erick Cisneros“La solución que se dio en Polanco fue muy eficiente porque no sólo incluye a los parquímetros, sino que prevé la introducción de nuevos tipos de movilidad, como renta de bicicletas”, agrega Cisneros.

El modelo de Polanco o cualquier otro del país también puede retomar esquemas como el de San Francisco, en Estados Unidos, donde se mide la saturación por cada calle y se modifica la tarifa. Por ejemplo, si se llena una vialidad la tarifa sube, pero si otra calle está vacía la tarifa baja, expone Andrés Sañudo.

EFECTO PLACEBO

Joaquín Álvarez, presidente de la Asociación Mexicana de Urbanistas (AMU), hace ver que actualmente la gente que acude a Polanco piensa dos veces antes de llevar su automóvil.

Sin embargo, el experto advierte que los parquímetros son un paliativo, porque una de las soluciones de fondo es educar a la población sobre el uso racional del automóvil, lo cual lleva tiempo. Asimismo, es fundamental prevenir una nueva forma de corrupción, ya que funcionarios públicos, como los operadores de grúa, podrían aprovecharse de cualquier pretexto para levantar los carros sin justificación.

En general, lo que hace falta en México es una buena planeación urbana que refuerce el transporte público, la construcción de estacionamientos y el mejoramiento de las banquetas, concluye el urbanista.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: