Métodos para definir su vocación.

BibliotecaEl desarrollo económico puede ser fácilmente identificado por diversos sinónimos coloquiales, tales como creación de riqueza, derrama y actividad económica, desarrollo productivo, etcétera; así mismo, es un elemento que prácticamente todos los gobiernos desean y que se busca, por todos los medios, que el gobierno pueda lograr.

Si partimos del hecho de que los beneficios del desarrollo productivo involucran a todas las partes interesadas, como son gobierno municipal, empresarios, profesionistas, estudiantes, técnicos, obreros, entre otros, podemos darnos cuenta de que en su logro deben considerarse las relaciones e interacciones entre todos ellos, además de otros factores que existen tanto en el entorno local como en el entorno externo (mercados nacionales y extranjeros).

Esta complejidad obliga a la búsqueda de metodologías que permitan identificar las oportunidades que existen para las localidades al buscar su desarrollo productivo. Casi todas éstas parten de una caracterización del municipio —aspectos geográficos, infraestructura pública para la educación, salud y vivienda, población, niveles educativos, actividades económicas preponderantes, etcétera.

El otro elemento común es la parte de inteligencia de negocios y económica, que pretende identificar a los sectores productivos en crecimiento, sus requerimientos, distribución de los actores económicos en las cadenas y los mercados externos. Por otro lado, también se enfoca en determinar la disponibilidad de factores de competitividad, tales como capital humano, acceso a tecnología y recursos naturales.

A nivel indicativo se ha coincidido en que es conveniente traer inversión a los sectores de fabricación de equipo de transporte, de maquinaria, de aparatos eléctricos y electrónicos, minería (excluyendo petróleo y gas), servicios de apoyo a negocios, industria alimenticia, servicios de salud y de turismo.

En el caso de México, debemos considerar que las 32 entidades federativas tienen en total 2,445 municipios, pero que el número por entidad varía mucho: por ejemplo el estado que cuenta con más municipios es Oaxaca con 570, le siguen Puebla con 217 y Veracruz con 210, sólo por ilustrar estas diferencias.

Por tanto, encontramos que no existe una fórmula mágica que genere el desarrollo productivo, ya que son tantas las diferencias entre las localidades, que la variación de los elementos hace que se tengan posibilidades diferentes. Por lo anterior, el enfoque de lo general a lo particular resulta conveniente para buscar la identificación de nichos de oportunidad para el desarrollo productivo municipal.

ANÁLISIS PUNTUAL

MapaSiguiendo este método podemos iniciar con el análisis de los planes de desarrollo estatal que incluyen información general sobre los sectores, actividades y regiones con sus respectivas características.

A partir de esta información podemos profundizar en el estudio de los sectores de potencial que se incluyen en los planes y análisis estatales —por ejemplo los publicados por el estado, así como los estudios de competitividad publicados por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

A partir de este esfuerzo se recomienda analizar toda la información de índole sectorial que pueda indicar los requerimientos que determinan la existencia de ciertas actividades económicas, por ejemplo materias primas, mano de obra calificada y/o experta, así como infraestructura especializada o necesidades de recursos (agua, tierra, clima, energía), correlacionándola con el dinamismo de los mercados interno y externo en el mediano y largo plazo, con el apoyo en una matriz que permita identificar la disponibilidad de esos requerimientos en la localidad, e incluso, la posibilidad de contar con ella o crearla, ya que una política que se observa cada día más en el mundo en desarrollo es la creación de condiciones que favorezcan una actividad determinada.

Un ejemplo de lo mencionado es el establecimiento de parques industriales, parques tecnológicos y clusters, donde se materialice el famoso concepto de la triple hélice (Etzkowitz y Leydesdorff ) que crea sinergia entre distintos actores económicos, como universidades, gobiernos y empresas.

En el caso de México esto se ha observado con casos reales, donde la Secretaría de Economía y los gobiernos estatales han generado acciones en sectores de tecnología de información, aeroespacial, automotriz, etcétera. Un buen ejemplo son los parques tecnológicos del ITESM y otras entidades participantes en este tema, que están dando origen también a las denominadas redes de colaboración tanto de tipo industrial y comercial como de innovación que aprovechan la triple hélice.

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