Metrópolis mexicanas, en el caos por falta de planeación

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Martha ScteingartLas grandes ciudades del país, como las de México, Guadalajara o Monterrey, enfrentan diversos conflictos y retos desde el punto de vista económico y social. Infraestructura y servicios públicos insuficientes, inseguridad y desempleo, así como problemas de gobernabilidad son algunos de los factores que afectan el desarrollo de estas urbes, advierten especialistas y autoridades.

En los últimos años, las principales ciudades del país han crecido a un ritmo acelerado, lo que implica el aumento en la demanda de servicios, vivienda e infraestructura por parte de la población, además de la necesidad de aumentar la actividad económica de las zonas metropolitanas.

Ante este panorama, indican los expertos, los gobiernos no siempre pueden cubrir todas las necesidades de las grandes urbes, ya que también deben atender la compleja relación que se establece entre las localidades de cada una de las zonas metropolitanas, como es el caso del Valle de México.

El Consejo Nacional de Población (Conapo) señala, en su reporte La situación demográfica en México 2009, que entre 1970 y 2005 la población urbana en el país aumentó de poco más de 22 millones de personas a 73.7 millones. Así, mientras al inicio de ese lapso la población urbana representaba 45.5 por ciento de los mexicanos, en 2005 su participación significaba 71.4.

“Los primeros problemas que se presentan para mejorar el desarrollo urbano corresponden a la gobernabilidad, en virtud de que normalmente las áreas que ocupan las ciudades crecen no sólo dentro de un municipio, sino que abarcan varios y así se vuelven urbes que dependen de dos autoridades cuando menos locales”, explica Juan Felipe Ordóñez Cervantes, académico de la maestría de Proyectos Urbanos de la Universidad Iberoamericana.

Esta es la situación que se presenta en Guadalajara y Monterrey, donde las autoridades locales tienen mayor relación y más actividades de trabajo con los gobiernos de los municipios aledaños. Hay casos como el de la Ciudad de México y el estado de México, en donde se tienen que poner de acuerdo no sólo los ayuntamientos y las delegaciones, sino también los gobiernos estatales: “Así, los problemas respecto a quién debe tomar las decisiones en estas áreas, que ahora se llaman zonas metropolitanas, implican problemas de gobernabilidad sobre muchos temas”, agrega.

Ordóñez Cervantes, quien también es investigador de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), menciona que, adicionalmente al factor de administración pública, las grandes urbes enfrentan rezagos en el desarrollo de infraestructura y problemas de atención en servicios como transporte, agua potable y recolección de residuos sólidos, entre otros. Lo anterior se debe principalmente al cambio de las condiciones demográficas: “Las ciudades se mantenían con infraestructuras que se tenían pensadas para una menor población y, en la medida en que crecen las ciudades, los proyectos se desarrollan con parches”, lamenta.

Otros aspectos que se deben atender son la falta de claridad que existe al interior de los gobiernos respecto a cuáles son los funcionarios indicados para resolver los problemas de la ciudad, además de la actualización de los esquemas de regulación para la participación de la iniciativa privada en materia de servicios públicos.

INTERESES PARTICULARES Y DESIGUALDAD

Fuerte aglomeraciónOrdóñez alerta que una situación que ha afectado el desarrollo urbano, principalmente en las grandes metrópolis del país, es la intervención de intereses particulares en los proyectos inmobiliarios y de infraestructura: “En las ciudades grandes esto es mucho más complejo que en las pequeñas, porque los intereses son mayores. Se hacen manejos políticos de estos temas, y no realmente con el interés de servir al ciudadano, sino de ganar votos.

“Entonces, vemos que las ciudades crecen en donde los empresarios dicen, y donde los grupos liderados por personajes ligados a la política invaden, de tal manera que las ciudades son botín de votos y no son manejadas por servidores profesionales”, advierte.

Martha Schteingart, especialista del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales (CEDUA) de El Colegio de México, refiere que en México —y en América Latina en su conjunto— existe un crecimiento exponencial de proyectos urbanos que están orientados a los sectores de mayor poder adquisitivo, los cuales incluyen edificios corporativos, centros comerciales y condominios de lujo, entre otros.

“Las ciudades se van transformando, y esto también puede ser negativo. Puede aumentar la desigualdad social y la pobreza, crecer las diferencias entre la población de niveles económicos elevados y la de bajos recursos de las zonas marginadasde la ciudad. En todas las grandes ciudades vemos esta expansión para los sectores de mayores recursos, que es lo que llamamos ‘expansión física de la ciudad globalizada’ ”, agrega.

Schteingart detalla que en el caso de la Ciudad de México, por ejemplo, hay una zona de la periferia que ha crecido a mayor velocidad, donde se han generado cinturones de pobreza importantes. En la zona de Santa Fe existe una concentración de edificios de grandes corporaciones, viviendasde lujo y comercios que están rodeados, a su vez, de asentamientos que se han desarrollado bajo condiciones de pobreza.

Esto, reconoce la experta del CEDUA, forma parte del nuevo orden urbano que se ha dado en la región, en el cual están implicados factores económicos y de desarrollo social que desafortunadamente no significan el bienestar de toda la población de la zona. Lo anterior se debe, en parte, a que este reordenamiento, en muchas ocasiones, está acompañado por el incremento de la violencia y la inseguridad, además de la falta de empleo, lo que deteriora la calidad de vida de los ciudadanos.

EL RETO DE LA METROPOLIZACIÓN

MetroAnte los retos estructurales, económicos y sociales, las grandes ciudades mexicanas enfrentan también el desafío de lograr una integración eficiente con los municipios que las rodean.

La “metropolización”, o integración de aquellas localidades que se ubican alrededor de una gran urbe en una misma zona, es una realidad para muchos municipios. El Conapo ha identificado un total de 56 zonas metropolitanas en el país, cuya población representa, a su vez, 56 por ciento del total a nivel nacional.

Según los últimos datos del organismo, nueve de las 56 zonas metropolitanas tienen más de 1 millón de habitantes, y son las siguientes: el Valle de México, Guadalajara, Monterrey, Toluca, Tijuana, León, Ciudad Juárez y las regiones de Puebla-Tlaxcala y La Laguna.

Al respecto, Juan Carlos Zentella Gómez, director general adjunto de Ordenación del Territorio de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), considera que los municipios que se encuentran cerca de una ciudad grande buscan sacar ventaja de su ubicación para atraer inversión y generar una mayor actividad productiva.

“Un municipio periférico que está cerca de una ciudad grande, más que metropolizarse, lo que quiere es tomar ventaja de la cercanía con una zona y con el municipio central, y creo que, a partir de eso, emerge una serie de intereses inmobiliarios de actores clave que pueden inducir a que este municipio efectivamente se incorpore a la zona metropolitana. El presidente municipal puede ser uno de los primeros interesados, porque después de todo, lo que quiere es atraer inversión, generar empleo, etcétera.”

No obstante, el funcionario añade que actualmente el problema es que no hay una planeación de desarrollo urbano integral entre los municipios, lo que ha provocado que en algunos casos las ciudades crezcan de forma desmedida, principalmente en lo que se refiere a desarrollos inmobiliarios: “Es un desarrollo urbano disperso, discontinuo, difuso, que es insustentable y sumamente costoso para las finanzas locales; en el mediano y largo plazos no contribuye con la calidad de vida de la población. Es una falta de planeación a nivel metropolitano muy marcada”, asegura.

Por ello, Zentella destaca que, a pesar de los esfuerzos que se han hecho en lugares como Guadalajara o Monterrey para lograr una integración conurbada eficiente, aún es necesario establecer programas de urbanización en todo el país, e incluso, se podría crear una figura legal o crear una comisión que atienda el proceso de metropolización de los municipios: “Tener una figura que, digamos, sea la autoridad metropolitana, que pueda decidir en esos términos. Pero es un tema uy complejo y controvertido, y los ayuntamientos no necesariamente están dispuestos a cooperar en ese sentido”, puntualiza el directivo de la Sedesol.

Para finalizar, Ordóñez Cervantes considera que acelerar y mejorar el desarrollo urbano es una tarea que requeriría de realizar cambios en la mecánica de asignación y uso de recursos públicos y privados bajo un esquema de participación mixta, de establecer claramente las atribuciones de los funcionarios en el sector y de agilizar los procesos y trámites que se deben cumplir para invertir en infraestructura y vivienda.

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