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Modernice las oficinas de gobierno

RecepciónContar con edificios inteligentes y sustentables ya no es una imaginación del futuro, sino una necesidad del presente, en la medida en que los criterios de construcción involucran cada vez más requisitos de comodidad y seguridad a los usuarios, así como de cuidado ambiental y ahorro económico para su mantenimiento. Si bien en el sector privado existen diferentes ejemplos de este tipo de construcciones, el sector público no debe quedarse atrás, sino poner el ejemplo.

El Instituto Mexicano del Edificio Inteligente y Sustentable (IMEI) estima que, tan sólo en el Distrito Federal (DF), existen poco más de tres millones de edificios inteligentes, es decir, aquellos equipados con sistemas tecnológicos que permiten una óptima administración de recursos, como luz eléctrica, calefacción, control de personal y de puertas, entre otros.

Actualmente se encuentra en proceso de construcción la torre Punta Reforma —en la esquina de las avenidas Reforma e Insurgentes del DF—, que tendrá varias innovaciones, como un sistema de recolección de aguas pluviales, una planta de tratamiento de agua y un sistema de aire acondicionado subterráneo, entre otras características.

La empresa desarrolladora, Reforma Bicentenario, ha informado que el proyecto tendrá un costo de 100 millones de dólares (mdd).

FachadaNo obstante, en nuestro país son pocos los casos en los que el sector público ha adoptado este tipo de edificaciones. El más emblemático es la nueva sede del Senado de la República, inaugurado el año pasado, el cual, además de su originalidad arquitectónica, tiene componentes de eficiencia energética, control de personal y otros aspectos.

A nivel regional destaca la Ciudad Gobierno de Zacatecas, un desarrollo de 160 mil metros cuadrados en el que se pretende instalar a más de 3,500 servidores públicos de 18 dependencias y que, recientemente, fue considerado entre los 20 mejores proyectos arquitectónicos en el Foro Mundial de Arquitectura.

InteriorUn proyecto recién anunciado es la Ciudad Creativa Digital, un esfuerzo coordinado entre el municipio de Guadalajara, el gobierno del estado de Jalisco y el Gobierno Federal, en el que se pretende levantar edificios de punta para realizar trabajos de producción y posproducción cinematográfica, así como programas de televisión y dibujos animados.

Alberto Pérez Martínez, director de Fomento a la Inversión del gobierno municipal de Guadalajara, adelanta que este proyecto requiere la certificación conocida como Desarrollo Urbano Integral Sustentable, el cual es proporcionado por el Gobierno Federal.

“Se pretende que se utilice tecnología de punta y para ello se necesita transformar el entorno, lo cual nos llevará a planearlo en unos tres meses. Después, podremos arrancar las obras de infraestructura y enseñar a más detalle la Ciudad Creativa Digital a los posibles clientes. Probablemente en diciembre se estén construyendo algunos edificios.”

INTELIGENTE Y EFICIENTE

Para que un edificio se considere inteligente deben cumplirse seis conceptos básicos: garantizar el confort diario de los usuarios, la economía de la operación del edificio, la flexibilidad que se le dará a ese edificio por la automatización, la confiabilidad de la operación, la seguridad del inmueble y de los ocupantes, así como la atención a la ecología.

No se deben confundir los términos “inteligente” con “eficiente”. Si bien ambos son complementarios, el primero se consigue con la automatización de sistemas que puedan controlar aspectos como el nivel de luz o el registro de personal; mientras que el segundo se refiere a sitios que, desde su concepción, se construyeron con materiales y orientaciones geoespaciales óptimos para aprovechar al máximo las corrientes de aire para la ventilación, o los rayos solares para la iluminación y calefacción.

Expertos consultados aseguran que tener un edificio inteligente no es complicado, pues no se necesita levantar un nuevo inmueble, sino que los ya existentes pueden adoptar tecnologías que permitan obtener los máximos rendimientos energéticos, la automatización de funciones o bien otras soluciones que redunden en ahorros económicos a mediano y largo plazo.

Jorge HaggJorge Hagg Hagg, presidente del IMEI, admite que lo ideal es que desde su construcción los edificios sean inteligentes, pero considera que la base instalada de edificios —y los de gobierno no son la excepción— se puede modernizar en iluminación, control de aire acondicionado, registro de la asistencia del personal, circuito cerrado de vigilancia, entre otras áreas más.

“La adopción de soluciones depende mucho del edificio. Aunque el cambio de luminarias y de aire acondicionado son las tecnologías más socorridas, todo lo que tenga que ver con motores o bombas también. En muchos casos los elevadores son los principales causantes de la ineficiencia energética, tanto por la tecnología, si tienen motores viejos que consumen mucha electricidad, como por la logística de entrega de gente”, comenta el representante empresarial.

Para dar un ejemplo de inmueble inteligente y sustentable, Hagg Hagg menciona que en edificios de oficinas, donde el personal tiene horarios definidos, se puede encender la tercera parte del alumbrado a las siete de la mañana para que la gente de limpieza haga su labor y, posteriormente, se sube al 100 por ciento durante la mañana según el nivel de luz natural.

A la hora de la comida se reduce 50 por ciento y, antes del cierre, se avisa a los empleados —mediante el parpadeo de luz— que tienen 10 minutos para salir. Media hora después se reduce el alumbrado a la mitad de su capacidad, para evitar un consumo innecesario.

AHORRO ECONÓMICO

Honorato CarrascoHonorato Carrasco Mahr, secretario general de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), considera que la adopción de espacios inteligentes y sustentables con el medioambiente no es una tarea muy complicada para el sector público, gracias a las nuevas tecnologías.

“La tecnología ha avanzado a pasos gigantes: los sistemas de comunicación son mucho más eficientes, los cableados se han reducido y se han incorporado nuevas tendencias como las fibras ópticas, una solución que ha sido fácil de aplicarse incluso en edificios antiguos.

“Pero todo debe obedecer a un programa de modernización bien concebido, en el cual se vayan incorporando y vinculando los sistemas. Obviamente un sistema antiguo no será vinculado a un sistema de monitoreo y control moderno, y por ello se deben renovar los equipos”, aclara Carrasco Mahr.

Todos estos adelantos tienen un costo inmediato que, en efecto, puede ser alto. Por ejemplo, la instalación de una unidad manejadora de aire la cual, a mediano plazo, se verá reflejada en ahorros porque los equipos modernos son más eficientes, se pueden conjuntar con los sistemas de monitoreo, consumen menos electricidad, generan menos desechos, son más fáciles de operar y de darles mantenimiento, además de que sus refacciones se adquieren sin problemas.

La diferencia de ahorros entre un edificio común y uno inteligente varía según el área que se tecnifique, aunque para estar seguro se debe tener un sistema de monitoreo puntual.

“Se puede ahorrar 20 por ciento en aire acondicionado; en iluminación, a lo mejor hasta 30 por ciento; en bombeo de agua, hasta 20 por ciento. Pero antes, se debe medir puntualmente cuánto consume cada uno de estos sectores y así saber que los resultados se consiguieron. Si se tiene un medidor en el interruptor principal no va a ser tan significativo el ahorro, porque se va a diluir en toda la operación, por lo que la medición se debe hacer de la manera más puntual posible”, comenta Hagg Hagg, quien también es gerente de desarrollo de negocios de Schneider Electric.

Para los gobiernos municipales, el experto recomienda adoptar soluciones de ahorro de energías en iluminación o ventilación, pues aunque en los estados del centro y sur del país no es muy alto el uso de aire acondicionado, en los estados del norte —como Nuevo León, Coahuila y Chihuahua— los consumos son mayores debido a las altas temperaturas.

“Muchas veces se tienen unidades de enfriamiento en la oficina principal de juntas y tal vez en ella está fresco, pero afuera todo mundo está asándose; por lo que quizá convenga más una unidad central que varias individuales, que sólo enfrían espacios confinados”, ejemplifica Hagg Hagg.

Para realizar este tipo de proyectos, primero se debe tener la voluntad de modernización, así como un plan específico y las posibilidades económicas. “Lo primero es tomar la iniciativa, lo segundo es tomar las decisiones que tiendan a favorecer estas posibilidades. Si se tienen que hacer adecuaciones parciales, pues que éstas se preparen para vincularse con los sistemas de monitoreo, que los equipos tengan la posibilidad de ser controlados por una computadora e ir tomando estas decisiones, aunque sea de forma paulatina”, también sugiere Honorato Carrasco.

LA OPCIÓN VERDE

Fernando OrtízUna alternativa para disminuir el costo generado por el aire acondicionado son las azoteas y paredes verdes, pues además de mejorar el aspecto del edificio, permiten la purificación del aire y la disminución de la temperatura dentro del inmueble hasta en casi ocho grados centígrados.

Aunque la inversión inicial es elevada, el retorno se alcanzará en un plazo de cinco y seis años. Fernando Ortiz Monasterio, director general y fundador de Verde Vertical, explica que el costo energético de los sistemas de aire acondicionado es alto porque es un sistema poco eficiente.

Los edificios construidos con concreto, ladrillo o cristales reciben la incidencia solar todo el día y absorben calor, pues estos materiales tienen baja capacidad de aislamiento térmico, de modo que aumenta la temperatura en interiores y la gente prende el aire acondicionado todo el día.

“Nosotros cubrimos esos muros con nuestra tecnología, de tal manera que la incidencia solar no llegue directo al material, sino sobre los vegetales. En lugar de calentar el muro, se produce fotosíntesis y el resultado es la producción de oxígeno y la liberación de vapor de agua, lo que genera un diferencial térmico de hasta ocho grados”, explica Ortiz Monasterio.

JardínEl costo de esta tecnología es de aproximadamente 1,800 pesos por metro cuadrado y el del mantenimiento es de 1 por ciento al mes, es decir, 18 pesos. Una estrategia que ha funcionado para financiar estos proyectos en el sector público, consiste en acuerdos tripartitas de cinco años en los que participan los gobiernos, Verde Vertical y otras empresas, para que sean éstas últimas quienes absorban el costo y los gobiernos sólo proporcionen los espacios públicos.

En un futuro, se pretende que a estas relaciones se sume la sociedad civil, pues ésta última será el “ejército trabajando” a favor de la conservación de las áreas verdes.

En el mercado mexicano, la empresa IBM cuenta con el programa SmarterCities, que ofrece asesoría para la construcción de ciudades inteligentes, pensadas con edificios altamente tecnificados.

No obstante, los expertos concluyen que la mejor opción para que un gobierno, ya sea estatal o municipal, se enrole en la tendencia de construir edificios sustentables e inteligentes requiere de un plan a largo plazo, que tenga continuidad y que asegure el pleno funcionamiento de los inmuebles en lo que resta de su vida útil.

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