Ni subsidio ni crédito, el peor de los mundos

PObreza ruralEl sector rural se encuentra inmerso en círculos viciosos que sólo han reproducido y recrudecido la condición de pobreza. En el periodo 2000-2006 los niveles de pobreza disminuyeron; sin embargo, entre 2006 y 2008 volvieron a aumentar como resultado de la crisis alimentaria, la caída en las remesas, la crisis financiera mundial y la falta de créditos para capitalizar el campo.

La pobreza alimentaria se refiere a las personas cuyo ingreso es menor al necesario para cubrir las necesidades de alimentación correspondientes a los requerimientos.

La pobreza de capacidades hace referencia a las personas cuyo ingreso es menor al necesario para cubrir el patrón de consumo básico de alimentación, salud y educación.

Finalmente, la pobreza de patrimonio está relacionada con las personas cuyo ingreso es menor al necesario para cubrir el patrón de consumo básico de alimentación, vestido y calzado.

Finalmente, la pobreza de patrimonio está relacionada con las personas cuyo ingreso es menor al necesario para cubrir el patrón de consumo básico de alimentación, vestido y calzado.

TIPOS DE PROPIEDAD

LeñaEn la actualidad, el sector rural cuenta con una estructura agrícola dual, ya que hay un importante número de unidades agrícolas comerciales de gran escala (50 hectáreas), y también hay plantaciones pequeñas dedicadas al autoconsumo. Existen tres tipos de propiedad: ejidal, privada y comunal. Los ejidatarios, como grupo, tienen el derecho de uso de la tierra en sus ejidos, pero el dueño, hasta 1992, era el Estado. Por otra parte, la propiedad privada tiene un límite en su extensión según la actividad agrícola que se desempeñe. Otro tipo de propiedad es comunal, y pertenece a las comunidades indígenas en 52 por ciento, 38 es propiedad privada y 10 por ciento está catalogado como tierras federales.

Según el estudio llevado a cabo por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico titulado Evaluación del desempeño ambiental: México, el tamaño promedio reportado de una unidad agrícola es de 25 hectáreas —60 por ciento del total es de menos de 5 hectáreas, el promedio de extensión para ejidos es de 2 mil 500 hectáreas, y el número aproximado de ejidos es de 27 mil 203, así como de 2 mil 478 propiedades comunales.

Anteriormente, la renta y venta de tierras se realizaban ilegalmente; además, en este proceso siempre salían perdiendo los campesinos porque ellos decidían vender cuando tenían alguna necesidad.

Como ya se dijo, la capitalización del campo es algo que se ha frenado debido a que los recursos que inicialmente provenían de subsidios no han podido ser sustituidos por créditos, dada la falta de garantías de pago y la alta vulnerabilidad de la producción agrícola. Hace 16 años, 19.2 por ciento de las unidades de producción tenían crédito o seguro, porcentaje que en 2007 había disminuido a sólo 4.2. Con la reforma al Artículo 27 constitucional, la promulgación de la Ley Agraria y su Reglamento en Materia de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares, así como de las Normas Técnicas para la Delimitación de las Tierras al Interior de Ejido, estructuró el marco jurídico-técnico para fundamentar el mejor aprovechamiento de las tierras y el ejercicio de sus derechos. Lo que se buscó con esta reforma fue, precisamente, poder dar los títulos de propiedad de las tierras como garantía para pedir un crédito, pero el proceso ha sido lento.

PROGRAMAS DEDICADOS AL CAMPO

ExportacionesPareciera que el rediseño de programas sociales, sujetos a evaluación, ha sido un gran salto. En este sentido, es interesante ver cómo, poco a poco, han surgido nuevos programas con un diseño de incentivos que promueven proyectos rentables con un alto grado de recuperación; sin embargo, todavía es necesario impulsar una política que haga más competitivo al campo.

De 2000 a 2008 lo que se observa es que las exportaciones de aguacate, jitomate, hortalizas y otros son las que han aumentado en mayor medida; mientras tanto, por el lado de las importaciones, las que más se han incrementado son

de maíz, semilla de soya, frutos y otras semillas, oleaginosas y trigo. El principal socio comercial de México, Estados Unidos, cuenta con un sector agrícola subsidiado y esto hace menos competitivo al campo mexicano en varios productos.

LAS AMENAZAS

Entre los desafíos que tendrá que enfrentar el campo mexicano se encuentran, entre otros, los siguientes: para 2010 se dará una reducción de alrededor de 10 mil millones de pesos para la Secretaría de Agricultura, lo que ha despertado una gran polémica. Muestra de ello es que Miguel Ángel García Paredes, director general del Consejo Nacional Agropecuario, destacó que los legisladores deben revisar con todo cuidado la propuesta de presupuesto, pues una reducción de ese tamaño al gasto no contribuye a un mejor futuro, e incrementará el rezago que México tiene en comparación con otras naciones.

Otro problema es la degradación del suelo, fenómeno que ha ido minando la capacidad productiva del campo. Es preocupante que 97 por ciento del suelo esté afectado en algún grado por esta situación. Las causas principales son: la erosión eólica, la disminución del material orgánico y la erosión hídrica. Los estados con mayor nivel de degradación de suelo son: Chihuahua, Coahuila, Colima, Jalisco, México, Sinaloa y Sonora.

ElotesAdemás, se está padeciendo un desequilibrio ecológico que se refleja en los problemas de erosión que se presentan en más de la mitad del territorio nacional, así como en la pérdida de fertilidad y la deforestación de bosques y selvas. A lo anterior deben agregarse la contaminación y alteración de los recursos vitales, el deterioro de los recursos genéticos y la pérdida de la biodiversidad.

Aun cuando existen programas como Procampo, en realidad falta avanzar en la estrategia para comercializar de manera adecuada los productos del campo y para desarrollar la vocación de la tierra en cada región. La crisis alimentaria en 2008 puso al descubierto la importancia de impulsar este sector.

En este sentido, la presente administración está haciendo grandes esfuerzos por acabar con los vicios en los que se encontraba sumergida la cadena de producción y distribución de los productos agropecuarios. Durante el primer trimestre de 2009, México redujo sus importaciones de alimentos en una tercera parte, en tanto que sus exportaciones mejoraron ligeramente al alcanzar un superávit de 431 millones de pesos (mdp), mientras que el año pasado hubo un déficit de 576 mdp. En particular, con Estados Unidos se logró invertir el saldo deficitario de 672 millones de dólares (mdd) en 2008, a un superávit de 112 mdd en el periodo enero-marzo.

Todo lo anterior se vio reflejado en el Producto Interno Bruto Agroalimentario, el cual creció 1.4 por ciento en el primer trimestre de 2009, registrándose un aumento de la superficie cosechada en 81 mil hectáreas, incrementos en la producción de la carne en canal (2.8 por ciento), en la producción de huevo para plato y miel de abeja (1.4 por ciento), en la producción de leche (0.8 por ciento) y en la captura y acuacultura (2 por ciento).

Este sector, aun cuando es el más vulnerable en medio de la crisis, también se ha comportado de forma contracíclica, y constituye una fuente de riqueza y diversidad que cada mexicano debe apreciar. En el país existen instituciones, como la Universidad Autónoma de Chapingo, que llevan a cabo un trabajo de investigación extenso sobre agricultura natural y técnicas modernas de cultivos, y que tienen la bondad, no sólo de ser eficientes, sino de estar en armonía con los ecosistemas con el fin de velar también por la sustentabilidad.

PANORAMA DE LA PRODUCCIÓN

Actualmente la cuarta parte de la población nacional se encuentra en el sector rural, y por ello es alarmante el nivel de pobreza que en él se vive. En cuanto al perfil sociodemográfico de los productores agropecuarios y forestales del país, destaca que 84 por ciento de los responsables de las unidades son hombres, y 26.8 por ciento de titulares de las unidades son hablantes de lengua indígena. Aproximadamente siete de cada 10 productores agropecuarios y forestales que hablan lengua indígena se localizan en Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Puebla e Hidalgo.

El VIII Censo Agrícola, Ganadero y Forestal 2007, presentado por el INEGI, dio a conocer que la superficie agrícola del país es de 30.2 millones de hectáreas, de las cuales 13.9 millones se aprovechan para cultivos anuales, 8.8 millones corresponden a cultivos perennes y 7.5 millones de hectáreas no son sembradas.

En promedio, las superficies agrícolas de las unidades de producción del país tienen una extensión de ocho hectáreas; 58 por ciento tiene 3 hectáreas o menos, y sólo 16 por ciento cuenta con 10 o más.

Los cultivos perennes más sobresalientes son: el café, la caña de azúcar y la naranja. Los estados con mayor equipo de cultivo son: Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Durango, que concentran 53 por ciento del total.

Los cultivos más importantes son: maíz, frijol y sorgo, ya que ocuparon 75 por ciento de la superficie sembrada en el ciclo agrícola 2007. De ellos, el más destacado es el cultivo de maíz, con 28.7 por ciento de la superficie sembrada en el ciclo agrícola 2007. Sinaloa, Jalisco, Guanajuato, Michoacán y Chiapas son los estados que en su conjunto aportan 51 por ciento de la producción nacional anual.

En 2007, según datos del censo mencionado, las existencias de ganado bovino fueron de 23.3 millones de cabezas, las cuales se localizan principalmente en Veracruz, Jalisco, Chihuahua, Chiapas, Sonora, Michoacán y Durango, que en conjunto poseían 43 por ciento del total de las cabezas de esa especie a nivel nacional. Asimismo, el ganado porcino sumó 9 millones de cabezas, de las que casi la mitad se encuentra en Sonora, Jalisco, Guanajuato y Puebla.

Por otro lado, en ese mismo año la producción de carne de aves fue de 340 millones de cabezas, cuya mayor parte —52 por ciento de las aves de corral— se concentró en Jalisco, Guanajuato, Veracruz, Puebla, Durango y Querétaro.

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