Participación privada para mantenerse limpio

ConclusionesEl Artículo 115 constitucional confiere a los municipios la responsabilidad de administrar y otorgar a la población la dotación y operación de servicios públicos. Por lo anterior, la limpieza de los municipios, así como el manejo de los residuos sólidos, constituyen grandes preocupaciones para las autoridades responsables de la prestación de estos servicios en todos los centros urbanos, sin importar el tamaño de su población y la extensión de su territorio.

La definición del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre los residuos sólidos municipales (RSM) es la siguiente: “Son residuos generados en casas habitación, parques, jardines, vías públicas, oficinas, sitios de reunión, mercados, comercios, bienes inmuebles, demoliciones, construcciones, instalaciones, establecimientos de servicios y en general todos aquellos generados en actividades municipales que no requieran técnicas especiales para su control, excepto los residuos peligrosos”.

Actualmente se producen en México alrededor de 42 millones de toneladas de RSM al año, con una tasa de crecimiento anual de 1.9 por ciento, lo que representa un promedio de 379 kg por habitante al año. Los destinos finales de éstos son: rellenos sanitarios, en 52 por ciento; sitios controlados, 12 por ciento; sitios no controlados (tiraderos a cielo abierto) 33 por ciento; y separación con fines de reciclaje, 3 por ciento. En México hay alrededor de 110 rellenos sanitarios para los 2,441 municipios, y el país ocupa el lugar 45 a nivel mundial dentro del manejo de los RSM.

Como en otras naciones de América Latina, la separación de materiales aprovechables efectuado por los ayuntamientos todavía no es muy común en México. En la actualidad, ésta se realiza principalmente a través del sector informal: pepenadores y “burreros”—recolectores de basura a caballo o burro—, entre otros, que separan los materiales antes de la recolección, cuando los residuos se encuentran en el camión de recolección o en el sitio de disposición final; y por medio de centros de acopio privados o municipales, donde los generadores y los trabajadores de los camiones de recolección llevan los materiales aprovechables para venderlos.

El problema con los centros dependientes del gobierno local es que sufren con los cambios político-administrativos cada tres años y por esta razón, por lo general, son menos sustentables que los privados, los cuales tienen mayor interés en la realización de esta actividad y no son afectados con los cambios de gobierno.

Los residuos orgánicos son los principales generadores de los lixiviados, de la producción de gas —principalmente metano—, los cuales producen 10 por ciento de los gases de efecto invernadero (GEI) a nivel mundial, así como el mal olor en los sitios de disposición final. Para este tipo de residuos se recomienda el compostaje, que es el proceso que transforma estos residuos en composta, la cual tiene potencial como mejorador de suelos y puede ser usada en la agricultura. Además, los gases que producen pueden ser aprovechados para la generación de biocombustibles o la producción de electricidad, como ocurre en el relleno sanitario de Salinas Victoria en Nuevo León.

PROBLEMAS Y SOLUCIONES

PlantaLos principales obstáculos que se han encontrado en el manejo de los RSM en México se deben a varios aspectos, entre éstos: factores políticos, ya que los municipios tienen un periodo de tres años, lo cual provoca que no haya una planeación a largo plazo; aspectos económicos, fundamentalmente la falta de recursos en la gran mayoría de los municipios, los cuales se destinan principalmente a pagar el alumbrado público, nóminas y la seguridad pública, descuidando otras áreas, como la de la recolección de los residuos; factores sociales, debido a los recursos económicos que obtienen los pepenadores; y aquellas localidades pequeñas, las cuales no generan los RSM suficientes para justificar la inversión en rellenos sanitarios.

Para evitar este tipo de conflictos se deben diseñar esquemas de asociaciones público privadas (APP), dependiendo de la problemática de cada municipio o región.

A nivel mundial, este tipo de APP es el que más éxito ha tenido, destacando por su implementación el Reino Unido, Holanda, Alemania y Brasil. En México, el relleno sanitario de Salinas Victoria, Nuevo León, en donde participa la empresa Bioenergía de Nuevo León S.A. de C.V. (BENLESA) —una compañía mixta con capital privado y público—, es un ejemplo de los beneficios de las APP.

La planta de biogás a energía es, como se menciona, el resultado de la asociación de una empresa privada con el gobierno del estado. Ésta se estableció en 2003 y en octubre de 2010 se inauguró su tercera fase. En un inicio generaba 7.42 MWh, capacidad que creció a 16.96 MWh con la tercera fase, logrando una producción anual de 120 mil MWh. Esta energía sirve para abastecer 52 por ciento del alumbrado público de Monterrey, el sistema de transporte Metro, varios edificios públicos y el servicio de drenaje. Fue el primer proyectode generación de electricidad con biogás de un relleno sanitario en México y Latinoamérica, además de que la planta ha permitido que 90 mil toneladas de metano no lleguen a la atmósfera.

Este proyecto se hizo acreedor a un financiamiento de 5 millones de dólares (mdd) por parte del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés) gestionado a través del Banco Mundial.

La otra planta de biogás a energía en Latinoamérica se encuentra localizada en el estado brasileño de Bahía y se estima que reduzca 4.7 millones de toneladas de CO2. Este proyecto es otro caso de éxito de un esquema de APP, en donde, además de esta planta, se incluyen los servicios de recolección de desechos industriales, incineración, separación de materiales aprovechables y reciclado de materiales.

En México hay un gran potencial para desarrollar este tipo de esquemas de APP, sobre todo para el tratamiento y disposición final de los RSM, así como para el aprovechamiento del biogás que se genera en los rellenos sanitarios para producir electricidad, sobre todo para el alumbrado público municipal que representa casi la mitad de sus egresos. Con lo anterior se pueden conseguir ahorros importantes para las administraciones locales.

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