Presidentas municipales, un avance histórico

Hoy día, 2 de cada 10 municipios y alcaldías del país son gobernados por féminas; es el mayor número de mujeres ediles en la historia del país, pero aún enfrentan retos rumbo a la paridad

FOTO: DREAMSTIME

San Martín de Bolaños, en Jalisco, es un pueblo minero. Tiene oro, plomo y cobre, aunque es la plata la principal fuente de empleo de sus 3,800 habitantes. Ahí gobierna desde octubre de 2018 Evangelina Pérez Villarreal, una enfermera con 28 años de servicio y a punto de jubilarse de la Secretaría de Salud. Postulada por Movimiento Ciudadano (MC), luego de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI), partido en el que militó siempre, la hizo a un lado.

Evangelina Pérez es una de las 532 presidentas municipales del país —21.5 por ciento del total de los municipios—, de acuerdo con datos del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal, una cifra histórica si consideramos que antes de las elecciones del 1o de julio de 2018, el porcentaje de presidentas municipales era de 14 por ciento. Asimismo, en 2008, de acuerdo con cifras del Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género de la Cámara de Diputados, sólo 4.6 por ciento de los alcaldes del país eran mujeres.

En ninguna de las 32 entidades federativas se ha logrado la equidad de género en el ámbito de los gobiernos municipales. Los estados que más se acercan a esta condición son Baja California, Baja California Sur y Tabasco: en los dos primeros, 40 por ciento de sus municipios están gobernados por mujeres, mientras que en Tabasco, 41 por ciento de los alcaldes son mujeres. En contraste, Oaxaca y Tlaxcala son los estados con la menor equidad, ya que en cada entidad sólo 1 de cada 10 alcaldes es mujer.

El avance político de las mujeres también se ha visto reflejado en el ámbito legislativo federal y en el local. En la Cámara de Diputados, por ejemplo, 241 de los 500 escaños son ocupados por mujeres. En tanto que en la Cámara de Senadores, 63 de las 128 curules de ese órgano legislativo son ocupadas por féminas. A la LXIV Legislatura se le conoce como la Legislatura de la Paridad de Género, ya que por primera vez, en ambas cámaras, la diferencia entre los hombres y mujeres que las integran es la menor en la historia del país.

Asimismo, la paridad de género es ya una realidad en la mitad de los congresos locales. En 16 de los 32 congresos de las entidades del país, 50 por ciento o más de los legisladores que los componen son mujeres. El Congreso de Morelos es el que tiene la proporción más alta, con 14 diputadas de 20 legisladores que conforman ese órgano, es decir, 70 por ciento. En contraste, el Congreso de Baja California tiene la menor proporción, ya que sólo 9 de los 25 diputados que lo componen son mujeres.

En términos democráticos, éste es un gran logro, afirma Georgina Cárdenas, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). “Las mujeres somos más del 50 por ciento en el país, salvo en algunos estados —Baja California, Baja California Sur, Quintana Roo y Sonora— así que necesitábamos estar representadas en igual medida, lo que ya se ve en el Congreso de la Unión y se va viendo a nivel local.”

La modificación constitucional de 2014 que obliga a la paridad de género en las candidaturas, sostiene, fue una herramienta efectiva para incrementar cuantitativamente la presencia femenina. En 2015 hubo 349 alcaldesas que representaban 14 por ciento del total, una cifra que en ese momento fue impresionante, pues había crecido de forma considerable si pensamos en las poco más de 80 alcaldesas que había en 2002.

CONDICIONES DIFERENTES

Si bien, cuantitativamente hay un avance en la participación femenina en los gobiernos municipales, a diferencia de los estados, donde únicamente hay dos mujeres al frente del gobierno de una entidad federativa: Claudia Sheinbaum, en la Ciudad de México, y Claudia Pavlovich, en Sonora, cualitativamente aún falta un trecho por recorrer, explica la entrevistada.

“Que lleguen más mujeres no quiere decir que traigan una agenda de género ni que tengan un compromiso con sus congéneres”, asegura Georgina Cárdenas, quien agrega que hay casos de políticas que terminan ajustándose a la línea o a la agenda de su partido. A veces, apunta, las consideran como “mujeres cupo” o “mujeres cuota”, incluso los líderes partidistas buscan en ocasiones cierto perfil de mujeres que no les sean problemáticas. “Lo político sigue moviéndose en lo masculino y ellos siguen tomando las decisiones, incluso sobre qué mujeres dejan pasar.”

Cárdenas estima que más de 20 por ciento de mujeres al frente de las alcaldías no quiere decir que ellas realmente son las que van a tomar las decisiones. «Hay algunos pueblos en Chiapas o Oaxaca en donde hay un señor que es el que realmente toma las decisiones y eso se sabe porque cuando haces trabajo de campo, la gente te lo dice», asegura.

Georgina Cárdenas.

La investigadora refiere que las mujeres no ejercen el poder en las mism as condiciones en las que lo hacen los hombres. «No es lo mismo para ellas que para ellos ser gobernantes en este país. Lo que sí, es que para todas y todos los alcaldes estamos viviendo una situación de violencia que inició desde 2006 y que no es sencilla ni para ellas ni para ellos, porque son el orden de gobierno más cercano a los ciudadanos. También se enfrentan a la delincuencia organizada y son blanco de amenazas. Incluso, hay algunas presidentas municipales en Zacatecas que vía telefónica gobiernan su municipio porque están amenazadas por el crimen organizado», asegura.

Es el caso de Evangelina Pérez, la primera mujer en gobernar San Martín de Bolaños, quien comenta: «Al principio hubo mucho rechazo: ¿por qué una mujer va a gobernar? En el municipio está difícil la inseguridad y una persona me dijo: ¿crees que tú vas a poder con la gente que viene armada?, ¿crees que podrás pelear con ellos? Le contesté: ‘yo no vengo a pelear con ellos, vengo a organizar y a trabajar en la administración, nunca me voy a poner a pelear con ellos’. La inseguridad y la delincuencia organizada están en todos lados, pero nosotros debemos enfocarnos a lo que vamos a hacer. Ponernos con ellos, pues no vamos a poder”, subraya la edil.

Sería una lucha desigual, sobre todo porque ese municipio jalisciense “está arrumbado”. A decir de su Presidenta: “Nos llegan muy pocos recursos: 1 millón 700 mil pesos al mes y de ahí pago como 1 millón 200 en nómina y gasolina; además, la luz —más de 300 mil pesos— y no nos queda nada de dinero».

LOS OBSTÁCULOS

Para Georgina Cárdenas, el primer impedimento para lograr la plena participación política femenina son los partidos políticos, “éstos siguen siendo la primera vía de acceso a los espacios de toma de decisión. Muchas mujeres participan en la vida política, pero las decisiones siguen concentradas en el partido, que tiene por lo general una cúpula masculina y entre los integrantes de ésta se reparten el poder. Cuando deben decidir qué mujeres postular a un cargo de elección popular, entran en conflicto; a veces llegan mujeres que sí tienen arraigo y una trayectoria política, pero casi siempre los hombres que controlan el partido dicen: ‘te toca mujer en tu municipio y entonces tú decide a quién es a la que propones’. Es decir, ellos siguen definiendo las candidaturas y ese es un obstáculo real”, enfatiza.

Otra barrera para el avance de las mujeres en la esfera política es el machismo, asevera la Presidenta Municipal de San Martín de Bolaños. “Me he encontrado con trabajadores del ayuntamiento que no aceptan que yo les dé órdenes. El Oficial Mayor me ha dicho que hay hombres que no quieren que yo les dé una indicación, y yo le digo que soy la cabeza del municipio y les tengo que dar órdenes aunque no les guste.”

Y aunque hoy, con la mayor cifra de alcaldesas en toda la historia, éstas no lleguen a 30 por ciento, las que ya gobiernan tienen grandes expectativas. «Encabezaré un cambio como nunca se había hecho. Con el poquito recurso que me dan iré con mi equipo a todas las primarias a pintarlas y a limpiarlas, porque han estado abandonadas desde hace 12 años. Queremos dejar las escuelas limpias y poner a una persona que se encargue de que sigan estando limpias y en funcionamiento», concluye Evangelina Pérez.

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