Que se acostumbren a las mujeres

Mujeres

La persona a quien más admira Eufrosina Cruz Mendoza, presidenta del Congreso de Oaxaca, es aquella mujer que cuando apenas dejaba la niñez para entrar a la adolescencia fue entregada por su padre a quien, de acuerdo con los “usos y costumbres” del municipio de Santa María Quiegolani, sería el dueño de su vida: esta mujer era su hermana.

Aunque prefiere reservarse el nombre de aquella joven —que a los 16 años ya tenía tres hijos—, no titubea en reconocer y destacar cómo ella tuvo que aprender a ser mujer “a pesar de que le habían robado esa inocencia y su libertad”, y que, con el pasar de los años, ha luchado para cambiar las circunstancias y ahora hacer valer su opinión en el seno familiar, además de impulsar el trabajo comunitario con las mujeres de su municipio a través de pláticas y talleres

A penas en 2010 fue la primera vez en la historia de esta región zapoteca que las mujeres lograron ejercer su derecho a votar y ser votadas. Incluso, actualmente cuentan con una secretaria de gobierno electa por la asamblea del pueblo, integrada por hombres y mujeres. “Todos se dieron cuenta de que nadie perdió nada, al contrario: derrocamos al miedo”, dice la legisladora en entrevista con Alcaldes de México.

Eufrosina Cruz MendozaEufrosina Cruz —la primera mujer indígena en presidir el Congreso del estado —, a quien en 2007 le fue arrebatado el triunfo que había obtenido en las urnas para ser presidenta municipal de Santa María Quiegolani, se ha convertido en el referente de la mujer oaxaqueña, en particular de la indígena. Recientemente recibió el premio Griselda Álvarez, en la nueva sede del Senado, que le otorgó la iniciativa Red de Mujeres en Plural, por su defensa de los derechos de la mujer.

“Este reconocimiento significa la victoria de la Constitución (Política), y al haberme distinguido con ese premio queda claro que la brecha que separa al hombre de la mujer para la toma de decisiones, se va haciendo cada vez más pequeña”, acota

Con esa defensa, la legisladora oaxaqueña busca frenar la venta de mujeres, que en los inicios del nuevo milenio todavía se practica en extensas regiones del estado de Oaxaca. Para esto, promueve la iniciativa de ley contra los usos y costumbres que anulan a la mujer convirtiéndola en “una pared blanca”.

“Me ha tocado arrebatar esa deuda que se le debe al rostro de las mujeres indígenas. Porque muchas veces hay que apoderarse de esa deuda que no se ha pagado a las mujeres y en tanto no se den acuerdos, seguiremos arrebatándola.”

SUEÑOS BAJO EL BRAZO

Ahora, Cruz recorre las comunidades de Oaxaca todos los días: Hay las que “duele” recorrer, como Santiago Ixtayutla, donde apenas hace cinco años se construyó una carretera y se instaló energía eléctrica. “Es cuando más te aferras y dices: no importa que me señalen y me cuestionen, porque esos niños un día estarán al frente de eso que se construye, al frente de Oaxaca.”

De la Ciudad de México, recuerda que a sus 27 años, cuando iniciaba en la política, aprendió a “caminarla sola”. “Porque al principio nadie apuesta por ti, entonces tienes que luchar —después de un viaje de 14 horas desde la comunidad de Santa María Quiegolani— para que se hagan las cosas.”

“Aprender desde cómo subir al metrobús, al metro, sola con tu carpeta llena de sueños, tocando las puertas, expuesta a que te reciba un secretario o no. Aprendí a comunicarme con esta ciudad y a darme cuenta de que muchas de las cosas puedes llevarlas a la montaña.”

De los 570 municipios de Oaxaca, 418 se rigen por usos y costumbres, y en un centenar de éstos, la palabra “mujer” no existe en las leyes comunitarias. En este sentido, añade que esta situación no es sólo cuestión de hombres, sino que se trata de las circunstancias del entorno de pobreza y marginación, donde nadie les enseña a ellos —“mi padre, por ejemplo”— que las mujeres tienen derechos. “Mi padre pensó que así era, y yo responsabilizo a las instancias que lo avalan, porque hay una legislación que dice que eso no es cierto”, aclara.

La legisladora añade que el cambio es obligación de todos, así que también se trata de “reeducar a las autoridades” para que todos sepan que hombres y mujeres tienen los mismos derechos: “Que si alguna mujer quiere tener 10 hijos, que lo decida ella misma. Pero, para eso hacen falta reformas, decir a las autoridades que las hagan letra viva, porque muchas de las leyes ya existen, pero son letra muerta”, reclama

Agrega que las mujeres en Oaxaca ya lograron una reforma a la Constitución local, por lo que actualmente, en muchos de los municipios donde se violentan los derechos de las mujeres, ya se puede impugnar un proceso. Ejemplo de ello es el municipio de Huautla, donde no permitieron que una mujer participara en las elecciones locales; sin embargo, un tribunal revocó ese hecho y se convocó nuevamente a los comicios. “Pero falta mucho por hacer”, reconoce.

REFORMAS DE LEY

Eufrosina Cruz, mujer de gustos comunes, como en la comida: “Me gusta el mole negro, el arroz y las tortillas salidas del comal… que me toca hacer”, encabeza un Congreso local de 42 espacios, 15 de ellos para mujeres.

Reconoce que en ocasiones ha tenido que “arrebatar” lo que le corresponde, porque quizá “la sociedad no estaba preparada a ver un rostro indígena en el poder. Pero ese es el reto, que esa sociedad se acostumbre, porque vamos a estar en los lugares de toma de decisiones”.

Para fortalecer esa participación, considera que se requieren reformas al Código Electoral, así como mejorar el marco legal ya existente en el tema de equidad de género y participación de grupos indígenas —como la Ley Indígena, la Ley de Participación Municipal en la Política para las Mujeres en las Comunidades indígenas, la de Equidad en los Cabildos y las Regidurías.

No obstante, concluye, para que esto se dé, depende también de las propias mujeres, de no tener miedo y trabajar unidas. “Tenemos que construir juntas, porque tengo que aceptar que los golpes más duros vienen de las propias mujeres, nos volvemos nuestras propias enemigas. Tenemos que hacer un análisis del porqué. Tengo el sueño de que se dé poco a poco.”

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