Se buscan políticas ¿quién dice yo?

Patricia MercadoNuestro país ha dado pasos significativos hacia la apertura de la representación política para las mujeres —como lo demuestra el mandato legal de las cuotas de género—. Sin embargo, este tipo de mecanismos no siempre han sido eficaces para garantizar la conformación de gobiernos incluyentes, de ahí que el poder sigue concentrado en manos masculinas.

Tan sólo en las cámaras legislativas del orden federal, la participación de las mujeres no rebasa 20 por ciento, mientras que en las presidencias municipales se ha reportado, en los últimos años, un promedio de entre 3.5 y 5 por ciento, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Cambiar esta realidad no es sencillo, pero tampoco imposible. Es por eso que Patricia Mercado Castro, política y activista por los derechos humanos, encabeza la iniciativa Suma, Transformando para la Igualdad, encaminada a preparar a 600 mujeres de nuestro país que quieran convertirse en alcaldesas, síndicas, regidoras o diputadas locales.

En entrevista con Alcaldes de México, Mercado explica que lo que se pretende es formar a las candidatas para competir en los procesos electorales de 10 estados del país, que renovarán puestos de elección popular en los comicios locales de 2011, 2012 y 2013, tales como Guerrero, el Estado de México, Baja California Sur y Coahuila.

Modelo de aprendizajeLa operación del programa recae en cinco organizaciones civiles especializadas en asuntos de género: el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir —cuya directora es precisamente Mercado Castro —; Equidad de Género: Ciudadanía, Trabajo y Familia; Inclusión Ciudadana; Mujeres Trabajadoras Unidas, además de Liderazgo, Gestión y Nueva Política. Asimismo, colabora el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y las instituciones equivalentes de los estados.

Estas agrupaciones resultaron ganadoras de un concurso internacional convocado por la Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres) —antes Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem)—, que en 2010 emitió una convocatoria mundial para financiar proyectos destinados a fortalecer la presencia de mujeres en los ámbitos de toma de decisiones —con especial énfasis en la representación política—, y también a aquellos que procuren el derecho de las mujeres a los recursos económicos.

De los 1,200 proyectos que participaron, 13 resultaron ganadores y uno de ellos es el de las organizaciones mexicanas. El premio consistió en 2.3 millones de dólares para los tres años que dure el programa. Es pertinente aclarar que el programa no apoya a ningún partido político ni a ninguna militante política en particular.

NO A LAS “JUANITAS”

AplausosSi algo conoce Mercado Castro es la serie de vicisitudes que tiene que enfrentar una mujer para abrirse camino en la arena política. Basta con recordar que fue militante y dirigente en los partidos Democracia Social, México Posible y Alternativa Socialdemócrata y Campesina, éste último por el que se postuló a la Presidencia de la República en 2006.

Dada su experiencia, considera como bochornoso el caso de las llamadas “juanitas”, mujeres que fueron electas como diputadas hace dos años, pero que declinaron su puesto a favor de sus parejas u otros parientes varones. Según Patricia Mercado, lo que refleja esta situación es la falta de preparación y, hasta cierto punto, de autoestima de las mujeres, así como la prevalencia de viejos vicios en los partidos políticos.

Limitaciones para la equidadPor lo anterior, destaca la necesidad de promover un nuevo tipo de liderazgo en el país, orientado a las causas de las mayorías y que busque entablar alianzas con la sociedad, modelo para el cual considera que las mujeres son las candidatas idóneas. Éste es uno de los principios que dan vida a Suma, Transformando para la Igualdad.

Dado que cuenta con el auspicio de ONU Mujeres, el programa estará sujeto a un proceso de permanente evaluación porque, independientemente de la asesoría proporcionada a las 600 aprendices, se tienen que generar resultados medibles. Mercado Castro explica que al final del proceso de instrucción, el número de presidentas municipales tendrá que aumentar 100 por ciento en los estados donde hay elecciones. “Es decir, si hay dos alcaldesas en uno de ellos, terminaríamos con cuatro.” Asimismo, el programa deberá reportar un aumento de 25 por ciento de diputadas locales, 25 de síndicas y 30 por ciento de diputadas federales.

La activista recordó que el aumento de legisladoras federales es una de las Metas del Milenio a las que se comprometió México. Como se recordará, esta declaración que contempla un conjunto de acciones para promover el desarrollo humano en cada país, fue convocada por Naciones Unidas y tiene fecha de cumplimiento para 2015.

El programa Suma contribuirá al fortalecimiento y formación de liderazgos femeninos en 10 estados. Iniciará con un foro al que asistirán alrededor de 1,500 mujeres interesadas en iniciar o continuar su carrera política y más tarde se realizará un curso-taller con una duración de 96 horas.

PARA LA IGUALDAD

EDiputadoslaborar, ejecutar y analizar presupuestos con perspectiva de género, aún se encuentra en una etapa incipiente y poco desarrollada en México.

A pesar de que se destinan mayores recursos para políticas públicas de género a nivel federal, estatal y municipal, los resultados en el combate a la desigualdad entre hombres y mujeres son escasos.

De 2002 a 2007 se etiquetaron 1,342 partidas presupuestales con sensibilidad de género en el gasto público federal, equivalentes a 428 mil 847 millones de pesos (mdp). Sin embargo, los resultados derivados de su ejercicio no arrojaron a cuántas mujeres llegaron y si realmente redujeron la brecha de desigualdad y discriminación entre éstas y los hombres.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) México, analizó los presupuestos de egresos de la Federación (PEF) de ese lustro y encontró que de los 428 mil 847 mdp, 80.1 mdp (19 por ciento) se emplearon en programas nacionales a favor de la igualdad y la no discriminación. Mientras que 296.3 mdp se etiquetaron en proyectos enfocados a la atención de la salud pública y reproductiva de la mujer, guarderías, abasto social de leche Diconsa, apoyos para el sector agrario de género, entre otros.

En el estudio las Mujeres y el Presupuesto Público en México, que se presentó en enero pasado y por medio del cual se analizaron los PEF de 2002 a 2007, la instancia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) indica que hay 30 programas del gasto público que se destinan indirectamente a favorecer las mujeres.

Sin embargo, pese a todos esos recursos y programas a favor de las mujeres, no fue posible definir el gasto que bene- ficia directamente a las mujeres y hombres, pues las dependencias y gobiernos no tienen reporte de beneficiarios por cada programa.

Los recursos destinados para los gobiernos municipales también fueron verificados por el PNUD y los resultados no fueron óptimos, ya que aun cuando se aumentaron, no se asignaron de acuerdo a la desigualdad de la población.

De los 20 municipios que detectó el Programa que requieren una mayor compensación por desigualdad de género en 2005, la mitad se localiza en Chiapas, 35 por ciento en Oaxaca y 15 por ciento en Veracruz.

Ante ello, el representante residente del PNUD en México, Magdy Martínez- Solimán, advierte que el reto de elaborar presupuestos con visión de género va más allá de la asignación de recursos, toda vez que implica la planeación, ejecución y focalización del gasto. Sobre todo, obliga a generar información desagregada que permita evaluar su impacto real sobre mujeres, hombres, niñas y niños.

Gabriela Cordourier Real, coordinadora del estudio, explica por su parte que fue en los años 90 cuando México inició la categorización del gasto público sensible al género, como consecuencia de la promoción e impulso que sobre el tema se hizo en las conferencias mundiales de El Cairo (1994) y Beijing (1995). Hasta el momento, es Australia el país del mundo que presenta mayores avances en la materia.

Desde entonces, se destinan más recursos a programas a favor de las mujeres, pero eso no garantiza que se beneficie realmente a ellas. Un ejemplo, detalló, es el caso de la mortalidad materna, donde los programas y presupuesto para combatirla se han incrementado, se mantiene en 60 defunciones maternas por cada 100 mil nacidos vivos. Cifra superior a la de 22.3 establecida como parte de las Metas del Milenio.

“Eso es una muestra de que el gasto no está funcionando, no está siendo bien focalizado porque no se analiza el problema de fondo”, lamenta Cordourier Real. A ello se suman los programas contra la violencia, donde se destina más dinero pero no se ha logrado pasar de la difusión a la erradicación.

El PNUD indica que para elaborar presupuestos sensibles al género, se requiere que los gobiernos elaboren un análisis cuantitativo y cualitativo de de la situación de las mujeres, hombres, niños y niñas, con el fin de identificar las inequidades que padecen.

Previo a implementar o etiquetar programas, sugiere evaluar los proyectos y su impacto en la erradicación de la desigualdad. Posteriormente, se debe verificar si los montos son los que se requieren y sobre todo, monitorear los impactos obtenidos.

Elaborar un presupuesto con baja perspectiva de género, sólo acrecienta y aumenta la desigualdad, explica Cordourier Real. “Si una mujer vive en desigualdad, ésta se traduce en su familia”. Por ello, es necesario que los gobiernos reconozcan que mujeres y hombres tienen necesidades distintas y con ello implementen políticas orientadas a disminuir la brecha de desigualdad entre ambos géneros.

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